Los de abajo
La caída de la impunidad y el ocaso de la calumnia
La mezquindad política en Tabasco ha alcanzado niveles de caricatura. Ante la total incapacidad de construir una alternativa seria, la oposición sustituye el debate de ideas por una campaña sistemática de difamaciones en contra del gobierno estatal que raya en el delirio.
Cuando no se tienen propuestas para convencer al pueblo, el berrinche y la mentira se convierten en la única estrategia de supervivencia para quienes ven desmoronarse sus últimos vestigios de influencia moral.
El ejemplo más nítido de este extravío es la infundada denuncia penal presentada por Lorena Beaurregard ante la Fiscalía General del Estado. Lejos de representar un auténtico ejercicio de rendición de cuentas, este recurso no es más que un juego mediático para buscar reflectores ante su evidente falta de representatividad.
En su desesperación por figurar, los detractores del gobierno han orquestado ficciones absurdas: desde inventar la mentira burda de que el gobernador está gravemente enfermo, hasta difundir el mito de un supuesto reloj de súper lujo de 450 mil pesos. Cualquier mentira es válida para la ex secretaria de Andrés Granier.
Esta última fábula fue desmantelada de inmediato por el propio mandatario, quien con ironía retó a sus acusadores a comprárselo por solo 10 mil pesos, dejando al descubierto la ridiculez de la mentira.
Mientras la oposición se ahoga en su propio lodo y gasta su tiempo midiendo mitos en redes sociales, el gobierno del estado responde con la contundencia de los hechos.
YA NO ES COMO LA BARREDORA
El contraste es brutal. Una muestra clara de esta nueva realidad fue la reciente captura de los asaltantes de un cuentahabiente en una sucursal bancaria.
Este golpe inmediato de la autoridad es el reflejo de que en Tabasco se acabó la impunidad que imperaba en el sexenio pasado, una época oscura en la que Hernán Bermúdez Requena dirigía la policía estatal y, al mismo tiempo, operaba como líder del grupo criminal La Barredora.
Hoy ya no hay complicidad desde el poder con el crimen organizado. El enojo de los adversarios es proporcional al avance de Tabasco.
Les enfurece que el gobernador Javier May Rodríguez prefiera los vuelos comerciales sobre los antiguos e insultantes jets privados, pero les duele aún más que su gobierno entregue resultados tangibles en el combate a la inseguridad y en beneficio directo de la población.
La pacificación del estado no se logra con comunicados estridentes ni con espectáculos en los aeropuertos, sino con una estrategia de seguridad coordinada que está desarticulando a las bandas delictivas.
La ciudadanía no es ingenua: sabe distinguir perfectamente entre los montajes desesperados de una oposición moralmente derrotada y el compromiso real de un gobierno enfocado en pacificar al estado. La calumnia destruye a quien la pronuncia; los resultados, en cambio, consolidan la transformación.