Esta semana fuimos testigos de cómo a los ultraconservadores, a la reacción fachista, no les importa la vida de los mexicanos. Por eso en lugar de sumarse a las medidas contra la epidemia del coronavirus buscan sabotear todos los esfuerzos.
Ahí está el caso de El Sol de México, uno de los diarios del emporio chantajista de Mario Vázquez Raña, que ahora heredó Paquita Ramos la viuda. Es el mismo grupo que con la Organización Editorial Mexicana (OEM) publica El Heraldo en varios estados (no confundir con el Heraldo de México, que sólo se publica en la capital del país y es de otros propietarios).
El caso es que una de las familias supermillonarias de México ahora se propuso, con el pretexto de hacer periodismo, atacar al hombre clave de la lucha contra la pandemia…utilizando a cartuchos quemados como José Narro, el tránsfuga de la UNAM y del PRI, ex secretario de Peña Nieto.
Resulta que los dueños de El Sol de México mandaron a la reportera Sarahí Uribe a hacer el ridículo en una conferencia informativa del subsecretario Hugo López Gatell. La pobre tundemáquinas le preguntó al médico su opinión sobre las declaraciones de José Narro. Hábil como es, López Gatell pidió a la reportera que le aclarara qué había dicho aquel personaje…Saraí no supo de qué se trataba. Fue mandada, pues.
Como el director de ese diario, el señor Takahashi no quedó contento mandó a Nurit Martínez, la que había entrevistado al frustrado Narro. Fue agresiva, pero nunca pudo formular una pregunta, sólo dio opiniones.
Se quejó de que el secretario de Salud, Jorge Alcocer, no estuviera en la conferencia de prensa y se soltó su rollo. López Gatell la escuchó pacientemente y luego intervino: “No me queda clara cuál es la pregunta, veo más bien muchas opiniones”. Acotó: “Nosotros aquí trabajamos sobre técnicas, sobre ciencias”.
Acorralada, la reportera insistió: “¿No le importa entonces que la gente no le crea?” Controlada la situación, López Gatell apuntó: “Cada quien que opine lo que quiera”.
Y cuál cree, amable lector que fue el encabezado de El Sol de México, cuando el tema era la etapa crucial en la que está la Ciudad de México por la pandemia. Tituló: “Cada quien opine lo que quiera”, López Gatell dice a Frenk y Narro”En verdad, ¿a usted le interesa lo que opinen José Narro y Julio Frenk ex secretarios de Salud que dejaron el sistema hecho un cochinero? Bueno, la mera verdad es que ni siquiera sabemos qué es el Sol de México, pero sí que es la fachada de papel de un emporio.
Publicó la revista Proceso en diciembre de 2012: “Vázquez Raña es banquero y da préstamos a gobiernos, pero también posee florerías y tiendas de regalos. Tiene una cadena de cafeterías pero participa en las grandes obras y concesiones facilitadas mediante la asociación público-privada. Es dueño de exclusivos hospitales privados, aunque también opera nosocomios públicos.
“Además, su emporio mediático está compuesto por al menos 20 concesiones de radio, dos canales de televisión de paga y el cuasicentenario periódico Excélsior. Se dedica asimismo al manejo de los desechos tóxicos”.
Y mucho más. Aunque ya falleció sus herederos tienen mucho que proteger ante un gobierno que anuncia la llegada de un régimen de justicia y sin componendas.
Claro, no es el único. Por aquí los veremos desfilar.
