Los responsables
Tengo en mis manos un ejemplar de la revista “SUCESOS para todos”, del 5 de octubre de 1968. En la portada se lee: “el movimiento estudiantil en fotos”, y también se ve la foto de una nutrida marcha sobre Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México. Desconozco en qué fecha cerró edición la revista, pero quisiera pensar que lo hizo antes de los hechos del 2 de octubre y que por esa razón no se aborda centralmente la matanza de Tlatelolco, aunque tengo mis dudas.
Para darme una idea de qué línea editorial manejaba la revista, repaso los nombres de los colaboradores y sólo descubro algunos que puedo identificar: Gustavo Alatriste, quien era el director general, Tomás Pérez Turrent y el caricaturista Magú. Además, descubro otros dos colaboradores asociados al Ché Guevara: Regis Debray, periodista francés a quien se le atribuye haber facilitado la ubicación del guerrillero a los rangers que lo ejecutaron, y Korda, el fotógrafo que obtuvo la imagen más conocida del revolucionario cubano-argentino.
Al comenzar a repasar el contenido de la revista, en la página 9 hay una caricatura de Magú, en la que se ve un soldado que porta una bayoneta y camina en Ciudad Universitaria rumbo a la Rectoría. El soldado dice: -por fin, ¡el doctorado! Recordemos que la ocupación militar de CU (18 de septiembre de 1968) fue la causa inmediata por la cual el entonces Rector de la UNAM, Ing. Javier Barros Sierra, presentó su renuncia ante la Junta de Gobierno de la propia institución, el 22 de septiembre.
Reproduzco a continuación algunas partes del editorial –de dos páginas- de la revista. “Raras veces se ha producido en nuestro país una disparidad de opiniones tan contrarias y disímbolas como la suscitada por la ocupación militar de la Ciudad Universitaria… La actitud rígida del estudiantado, representado genéricamente por el Comité Nacional de Huelga, a no escuchar la ponderada exhortación del rector y a no mantener el “diálogo” con las autoridades gubernativas, desencadenó la violencia constituida por la ocupación de la Ciudad Universitaria…”
“Sin dicha actitud rígida no se hubiera producido la violencia incruenta del ejército, y sin ésta no habría la secuela de violencias, cruentas y sangrientas, que estremece a nuestra ciudad y da pábulo a que la prensa extranjera sensacionalista magnifique la realidad y abulte los hechos con el cristal de aumento de sus enormes encabezados. Esto causa daño a nuestro país…”
“Vivimos en un país capitalista y todos los sectores económicos más o menos afectados en sus intereses por los disturbios, y también aquellos que temen verse afectados, se vuelven automáticamente enemigos acérrimos de los estudiantes, sin importarles que haya entre ellos “elementos extraños”, de los que tanto se habla y de los cuales nadie descubre la identidad”. Hasta aquí la cita.
El reportaje central de la revista es, en efecto, un recuento gráfico del movimiento estudiantil a partir del pleito estudiantil del 22 de julio entre alumnos de las Vocacionales 2 y 5 del IPN, con estudiantes de la preparatoria Isaac Ochoterena y hasta la ocupación militar de Ciudad Universitaria. Entre la primera imagen y las últimas se muestran fotos del bazukazo a la puerta de la Prepa Uno, diversas marchas en el Centro de la Ciudad de México, las manifestaciones nocturnas del 27 de agosto y 13 de septiembre, así como la entrada de tanquetas al Zocalo el 28 de agosto. Sobra decir que la presencia de soldados es constante en el recuento gráfico.
La verdad de lo que ocurrió en Tlatelolco no se conoció inmediatamente. En esa época el gobierno tenía un absoluto control sobre los medios de comunicación y, en el caso de los medios impresos, el papel les era suministrado por una empresa del Estado -PIPSA-, que además tenía la bonita costumbre de olvidar las deudas de periódicos y revistas. Pero los tiempos cambian.
Hoy sabemos que la noche del 26 de septiembre de 2014 los movimientos de los normalistas de Ayotzinapa fueron monitoreados -durante varias horas- por el ejército; también supieron del estudiante desollado y de las agresiones que padecieron a lo largo de la noche, pero no hicieron nada por evitarlo. Las omisiones también implican responsabilidades. Por cierto, ¿quién es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas?