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La Verdad del Sureste

Manlio, ¡no renuncies!



En su cuenta de Twitter, Manlio F. Beltrones se describe a sí mismo como: “Presidente del @PRI_Nacional; casado hace 37 años con Sylvia. Papá de Sylvana. Amo a mi familia. Consentidor abuelo de 2 niñas”. El líder del partido tricolor también tiene cuenta en Facebook y su propia página de internet en las cuales su auto descripción es prácticamente la misma. Sin embargo, en otro sitio de internet hay algo que llama la atención.
    “Wikipedia” es una fuente de referencia que, sin tener la solidez de una publicación científica, muchos la emplean como un primer acercamiento cuando se trata de indagar algún tema. En este sitio, la biografía de Manlio Fabio Beltrones viene precedida por las siguientes observaciones: “En este artículo se detectaron varios problemas… su redacción actual parece estar escrita a modo de publicidad… no tiene una redacción neutral… carece de fuentes o referencias que aparezcan en una fuente acreditada”. Esas observaciones son la mejor radiografía del líder del PRI.
    Hace una semana, el día de las elecciones, don Beltrone escribió el siguiente mensaje en Twitter: “Sin triunfalismos anticipados, el PRI tiene ventaja en la mayoría de los estados y somos el partido más votado #MéxicoDecidióPRI”. Unas horas después de haber escrito esto, el furibundo líder tricolor encaraba a Ricardo Anaya, presidente del PAN, en una mesa de “análisis” presidida por López Dóriga, tan renovado como el “nuevo PRI” que presumía Peña.
    De las embestidas de Beltrones, que el joven presidente del blanquiazul recibía con la sonrisa del gato Cheshire -el de “Alicia en el país de las maravillas”-, el presidente del PRD, Agustín Basave, era un mudo espectador. Por lo que se veía a cuadro, el más incómodo con el desarrollo del debate era Basave; ahora sí que, literalmente, él no tenía “vela en el entierro” de los triunfalismos del presidente del PRI nacional. Y tal parece que ni en los rosarios.
    Tal y como aquí lo habíamos anticipado en nuestra anterior colaboración, se cumplió el pronóstico: el PRD fue desplazado al cuarto lugar, por lo que resulta inentendible que, en el “cambio” que dice buscar, la principal televisora haya omitido la participación del partido –MORENA- que ahora se convierte en la tercera fuerza política nacional. Inentendible, pero explicable. Históricamente, los mejores resultados electorales del PRD fueron cuando Andrés Manuel fue su presidente o su candidato.
    Antes de las elecciones, Beltrones aseguraba que ganarían al menos nueve gubernaturas, que mantendrían aquellas en las que eran gobierno y en las que nunca habían perdido. Se equivocó en todo. Aunque falta el periodo de impugnaciones, al momento de escribir esta colaboración se mantienen los resultados preliminares: el PRI, junto con sus rémoras, sólo gana cinco gubernaturas; el resto –siete- son para el PAN o para el PAN junto con su aliado –el PRD- y, en el caso de Puebla, con el PANAL.
    Los tricolores también perdieron estados que nunca había perdido (Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz) y otros en los que eran gobierno (además de los ya mencionados, Aguascalientes y Chihuahua). En el caso de la Ciudad de México, la votación para el partido de Beltrones tiene tintes de risa: el PRI no sólo fue desplazado al cuarto lugar, sino que la suma de los votos de los candidatos independientes, ¡es mayor que la votación obtenida por el prinosaurio!            
    Dicen que en los triunfos sobran quienes se quieran atribuir la paternidad, pero en las derrotas hay que acudir a las pruebas de ADN para identificar los lazos de parentesco. ¿Perdieron por el perfil de los candidatos; por el desempeño de los gobernadores? ¿Falló la operación electoral; ya no hubo tarjetas “Monex”? Seguramente más de un priista, como Francisco Labastida, piensa que el culpable se llama Enrique Peña. Y creo que tiene razón, pero no por la razón que dijo (la iniciativa de matrimonio igualitario).
    Hay mejores razones: la corrupción, la inseguridad pública, el fracaso de las reformas impulsadas por Peña y operadas por Beltrones en el Congreso.
    En otras palabras, la telenovela del sexenio llegó su fin y a la biografía de don Beltrone habrá que añadir: “Presidente del PRI que lo llevó a su mayor derrota”. Por favor, señor Beltrones, no se vaya, queremos que esto se cumpla en 2018.

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