EL “MATRIMONIO GAY” DE PEÑA Y LA SCJN
El homosexualismo político es un tema que dará más dolores de cabeza a los políticos y a la sociedad mexicana. Tengo la esperanza de que no les incomode el asunto: se aborda con la amplitud de criterio necesario. No es para menos después de la aplastante sentencia de carácter internacional que emitiera el 9 de junio el altísimo Tribunal Europeo de los Derechos Humanos donde asienta que “no existe derecho alguno de los homosexuales” a contraer matrimonio con persona de su mismo sexo.
El más alto tribunal mundial sobre asuntos de Derechos Humanos (el “Tribunal de Estrasburgo”) emitió sentencia en contra de la autorización y aprobación legal del “matrimonio gay”. Los 47 jueces del Consejo de Europa sentenciaron que “no existe el “matrimonio gay” ni existe derecho alguno de los homosexuales para reclamarlo”; tanto los Convenios de Derechos Humanos firmados por México –el llamado Pacto de san José, y Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos- como el Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades no sustentan al “matrimonio gay”.
Los Apartados 17 y 23, respectivamente de esos Convenios son idénticos al Apartado 12 del Convenio de Europa en el que se basa la sentencia suprema del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En consecuencia, contrario a lo que afirmaron los Ministros de la SCJN (ya le apodan los ministros de la SexxxSuprema) y Peña lo obligatorio de los Estados es preservar el matrimonio como la relación natural entre un hombre y una mujer. Y preservar el concepto originario de familia: “unión de un hombre y una mujer”.
Pero Peña y los adalides del homosexualismo político se han olvidado de valorar que la homosexualidad es un peligro de sanidad pública. Centenas de estudios científicos arrojan los motivos y fundamentos de la afirmación anterior:
Violencia doméstica: a) Según las estadísticas del FBI de 1999, en EEUU se produjeron 1.317 incidentes de agresiones entre homosexuales, desde el asalto hasta las injurias graves. (De ese año a la fecha se han incrementado en EU, en una tasa del 21% promedio anual, muy superior a la tasa de crecimiento de la población).
b) También en 1999, según datos de la Coalición Nacional de Programas Antiviolencia, hubo 3.120 incidentes de violencia doméstica homosexual registrados en San Francisco, Nueva York, Chicago, Boston, Los Ángeles, Colorado, Cleveland y Columbus. (Traditional Values Coalition, 2002, “Domestic Battering”: http://traditionalvalues.org/pdf_files/DomesticBattering.pdf).
c) También en 1999 la revista Clinical Psychology Review revisó 19 estudios sobre violencia doméstica homosexual: el 28% de las parejas homosexuales de ambos sexos registraron violencia física; en concreto se registró violencia en el 48% de las parejas lesbianas y en el 38% de las parejas de varones. En un estudio sólo de parejas lesbianas, se registraban maltratos psicológicos entre un 73% y un 90% de las parejas. Más de un 30% de las lesbianas habían estado en una relación donde al menos había sucedido una agresión física.
Otro informe importante es el de los National Institutes of Health del año 2000, que cada año emiten sus informes y cada vez se asombran más de la galopante incidencia: “los convivientes del mismo sexo registraron una violencia con la pareja íntima significativamente mayor que los convivientes de sexos opuestos”. El 39,2% de las lesbianas declaró haber sido agredida físicamente, acosada o incluso violada por su pareja del mismo sexo. Entre los varones homosexuales, un 15,4% admitió haber sufrido estas actividades.
Aumento en el abuso de sustancias: El alcoholismo afecta entre el 20% y el 30% de la población homosexual. El 35% de las lesbianas tiene un historial de exceso de bebida, comparado con el 5% de mujeres heterosexuales. Aproximadamente un 30% de homosexuales y lesbianas son adictos a las drogas. (McGill University Student Health Services, 2004, “Substance abuse in the Gay and Lesbian Community”: http://www.mcgill.ca/studenthealth/information/gay/substanceabuse/).
La homosexualidad va aparejada con más depresión, suicidio y otras patologías: Según Archivos de General Psychiatry: “la gente homosexual está en un riesgo sustancialmente mayor ante algunas formas de problemas emocionales, incluyendo suicidios, depresión grave, desorden de ansiedad, desorden de conducta y dependencia de la nicotina”. (Whitehead, N., “Homosexuality and Mental health Problems”: www.narth.com/docs/whitehead.html (citando 3 ponencias con comentarios de Archives of General Psychiatry, una revista de reconocido prestigio médico. Un comentario dice: “la fuerza de los nuevos estudios es su grado de control”).
Y así, centenas de datos que Peña y los Ministras de la SexxxSuprema no valoraron. La cuestión es no tanto saber si la que en algún momento Rafael Loret de Mola motejó como la “Cofradía de La Mano Caída” se les impuso o los “infiltró”, sino preguntarse si se daban cuenta de que su “matrimonio gay” es un problema de salud pública que ellos apadrinaron con su modificación legal o si los efectos nocivos de sanidad pública que ésta contraerá les vale un comino.