MaVel
Chiapas sigue siendo la entidad más marginada del país: allí el 74.75% de la población vive en la pobreza (3 millones 790 mil personas sobreviven en la pobreza); Chiapas ocupa el penúltimo lugar en el país en rezago educativo; es el Estado en el último lugar en acceso s servicios básicos y de salud: más del 87% de la población no tiene acceso a vivienda digna ni a alimentación suficiente. Ocupa el lugar 28 de 31 en transparencia gubernamental. Todos datos avalados por el CONEVAL y el CIDE.
En Tabasco sabemos con certeza: miles de paisanos chiapanecos buscan refugio económico en Tabasco. Si las cosas estuviesen medianamente en Chiapas como dice MaVel en sus anuncios en teidiotiza, esos sus paisanos no migrarían a Tabasco; se quedarían en Chiapas.
Si las cosas en Chiapas estuviesen más o menos medianamente bien como dice MaVel en la carísima propaganda televisiva que le paga a Televisa y TVAzteca, entonces Agustín Gómez no se hubiese quemado vivo en protesta contra el gobierno de MaVel el pasado 5 de diciembre. Un solo acto de un desesperado y valiente chiapaneco habitante del poblado Ixtapa, que le demostró al mundo que MaVel es un esperpento que sigue ciegamente el guion que le sugirieron los jesuitas y el Opus Dei y que le diseñó Televisa –Teidiotiza-.
En opinión de personajes consultados. MaVel es un fantoche, mentiroso o chamaco inepto: no le interesa el bienestar de los chiapanecos ni hacer siquiera un regular gobierno, sólo gastar carretadas de dinero del erario en propaganda.
Los puntos centrales de la campaña de MaVel son: explotar sus relaciones familiares con la jerarquía católica y con las cofradías seglares sufragáneas de ella, gastar multimillonarias cantidades del erario para “difundir” su imagen, contratar a Televisa y TV Azteca para que le diseñen su figura e imagen desinfectada, insípida, insulsa y sin compromiso ideológico social de ningún tipo, otorgar impunidad a todo de tipo de violadores de las leyes y delincuentes de toda laya a cambio de apoyo político para sus ambiciones presidenciales, casarse con una “modelito” de quinto nivel y pésima calidad egresada de la escuelita de Tediotiza.
En 2013, MaVel, gastó 10 millones de dólares en promocionar su imagen. Realizó en 2014 dispendio publicitario: miles de anuncios de la revista Cambio –publicación de una serie de artículos apologéticos– que inundaron las calles no sólo de Chiapas, sino del EdoMéx, el DF y otros estados del país. Paga abultadas sumas a periódicos de estados vecinos a Chiapas para promocionar su carita. Cara, carita carísima. El pueblo, al que mal gobierna, en cambio, se sume en la miseria y la desesperación.
Gastos publicitarios en aumento: anuncios en autobuses, parabuses, casetas telefónicas, espectaculares, en calles, carreteras y edificios, mingitorios y tazas de baño, en páginas electrónicas, en Facebook, o YouTube, en periódicos –impresos y electrónicos, locales y de circulación regional y nacional–, en cines, parques y plazas, con spots en radiodifusoras y televisoras, cadenas de televisión por cable, partidos de futbol. Paradójicamente, Chiapas, es uno de los Estados más pobres y endeudados de la República.
En 2013 MaVel ejerció en comunicación social un presupuesto autorizado de 130 millones de pesos y para 2014, destinó 62 millones además de 63 millones para el Sistema de Radio y Televisión Chiapaneco para difundir su imagen de bebe desinfectado. Gastó en propaganda en papeles para envolver tortillas y en envolturas de papel de baño son su foto.
De acuerdo con el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), Velasco Coello está realizando “propaganda personalizada”, que además difunde fuera de su Estado. Es decir, es un delincuente electoral sin castigo. Es una de las tantas violaciones a la ley suprema y a las leyes secundarias que comete MaVel.
Violación descarada al artículo 134 constitucional, que desde la reforma de 2007 prohíbe la promoción personalizada de gobernantes. “En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”: MaVel, Eruviel Ávila y Moreno Valle, se pasan por su apestoso arco del triunfo la Constitución y las leyes; y las autoridades “competentes” que deben meterlos en cintura realmente son incompetentes y les solapan.
Hace dos años nació en las redes sociales el colectivo #QuitaUnAnuncio, que convoca a retirar publicidad de los espacios públicos y vigilar a los políticos y funcionarios que la colocan. Sus principales objetivos son MaVEL (El Chiapita Fashion le apodan), Eruviel del EdoMex, y Moreno Valle de Puebla, cuyos gastos en propaganda y publicidad son realmente un insulto a los mexicanos; dispendio que ya se les comienza a revertir: la población ya los repudia.
La propaganda política y electorera invade nuestro espacio común no sólo en tiempos de campaña, ahora de forma permanente; representa la contaminación del entorno y un gasto frívolo. En el caso de funcionarios en ejercicio, supone además una promoción personal prohibida por la Constitución y una erogación de carácter inmoral que contrasta con las grandes necesidades sociales en nuestro país. Y la televisión se llena las carteras cobrando exorbitantes sumas por anuncios, dinero que en lugar de engrosar las carteras de los Azcárraga y los López Dóriga bien podrían servir para construir hospitales, clínicas, aulas o aumentar el sueldo a los empleados de los gobiernos estatales que pagan los anuncios.
Si a Chiapas le quitan las 2 muletas que la hacen caminar (el gasto público a través de las transferencias y participaciones federales y el gasto privado a través de las remesas), nos quedaría la dimensión real de una economía devastada, con niveles de pobreza equivalentes o superiores a algunos países del África subsahariana. Lo peor del caso es que el gasto público no ha servido ni ha sido utilizado para el crecimiento económico ni para el desarrollo de la entidad, sino para el enriquecimiento de una élite, que desde Juan Sabines, por lo menos, se compone de una juniorcracia frívola y torpe en su gran mayoría.
El dispendio es una copia del modelo del dispendio al ‘estilo Peña Nieto›.