MAZARINO EN EL TROPICO HÚMEDO I
El Breviario de los políticos, del poderoso cardenal Mazarino es a la época barroca lo que es El príncipe de Maquiavelo a la renacentista: Es un texto pleno de agudeza proveniente de un gran observador que lo ve todo desde la perspectiva de quien ha de lograr poder, mantenerlo y agrandarlo; joya de ingenio y astucia, guía de tretas y ardides, de la que todo mundo puede obtener provecho, sea político, damnificados por políticos o simplemente servidor público.
El Breviario de Mazarino resulta un descarnado y cínico manual de comportamiento para conseguir el poder y conservarlo; es al mismo tiempo sátira de un mundo en el que las virtudes que tradicionalmente habían sido ensalzadas en los políticos parecen verse sustituidas por otras nuevas, en las que la consecución de los objetivos personales eclipsa cualquier consideración de orden moral. Con gran cinismo en el manual de Mazarino, quedan patentes los perversos e inmorales procedimientos empleados para conseguir el poder y para conservarlo, así como para distraer o desviar las acusaciones del pueblo. Mazarino dedica su ingenio a explotar la debilidad de los demás; elaboró un manual para supervivientes de la política, para políticos que quieran sobrevivir: frío, calculador, amoral, conocedor de la debilidad humana.
Recopila y apila consejos para políticos tratando de enseñarles a simular y disimular, redactando de manera breve, amena, elocuente y con notoria sinceridad; Mazarino deja como un bebe de tetas a Maquiavelo en sus recomendaciones. Por medio de aforismos, máximas de alta calidad literaria, de corte epigramático, y con una prosa afilada, clara y directa.
Juzgue por usted mismo y sáquele provecho como ya lo hacen algunos políticos actuantes en el trópico húmedo.
“Como lo hacía la más antigua y más pura filosofía, nos basamos el día de hoy en dos grandes principios. Los antiguos decían: contente y abstente. Nosotros decimos: simula y disimula; o incluso: conócete a ti mismo y conoce a los demás -lo que se refiere exactamente a lo mismo-. Entonces: simula, disimula, no te fíes de nadie, di cosas buenas de todo el mundo y prevé antes de actuar; conócete a ti mismo y a los demás, no correr tras las vanidades; presta, da, alaba a los otros y haz regalos.
“Has de tener a todo el mundo vigilado. Nunca reveles a nadie tus secretos, pero averigua los de los otros. Aconseja y no te dejes sorprender, descubre y conoce las intenciones que se esconden detrás de las palabras y arranca secretos, evita que otro rechace una función e incita a la acción.
“Actúa con tus amigos como si pudieran convertirse un día en tus enemigos. Cuando quieres obtener de corazón algo, que nadie lo descubra hasta que lo hayas obtenido efectivamente. Debes saber todo sin decir jamás nada, mostrarte afable con todo el mundo y no entregarle tu confianza a nadie. El hombre feliz es el que permanece equidistante de cada uno de los partidos.
“Administra el tiempo consagrado a los negocios: es el tiempo más preciado y sagrado. Desembarázate de un huésped indeseable y pon fin a una amistad que no te trae beneficio; aparenta y simula sentimientos, oculta tus propios errores, acusa y evita ser acusado, obtén la verdad, excita el odio contra los adversarios y táchalos de malos, desprecia los ataques verbales y reprimir la cólera, desvía las sospechas y desembarazarse de los malos; corrige, castiga, critica y enmienda.
“Toma nota de cada uno de tus defectos para tenerlos siempre en mente y poder ejercer sobre ti una vigilancia estrecha. Ten siempre en cuenta el lugar y el momento en que te encuentres, y tu rango y el de la persona con la que te relaciones. No esperes nunca que alguien vaya a justificar una acción tuya que resulte cuestionable, más bien la interpretará en el peor sentido; por eso, jamás bajes la guardia en público, aunque sólo haya un testigo.
“Cuando un partido es numeroso y poderoso, aunque no pertenezcas a él, nunca digas nada malo del mismo. Desconfía de todo aquello hacia lo cual te lleven tus sentimientos. Para ofrecer un regalo o dar una fiesta, medita tu estrategia como si fueras a partir a la guerra. En una comunidad de intereses, existe peligro desde el momento en que un miembro se vuelve demasiado poderoso.