MEMORIA TABASQUEÑA
Estudiar “y seréis como dioses”
Para los porfiristas tabasqueños, la educación fue un medio que les permitió no solo formar a sus cuadros y operadores en el sistema de administración local; sino además, fue un medio que les permitió extender su poder a cada municipio y partido político de Tabasco, porque a través de la educación construyeron una red de ciudadanos que comulgaron y asumieron su proyecto de desarrollo social. En este proceso, se constituyeron élites y oligarquías a nivel municipal y estatal, que hasta nuestros días, en muchas regiones de Tabasco, aún siguen ejerciendo el poder. A partir de 1895, el sistema educativo tabasqueño empezó a consolidarse y articularse. Tuvo como institución de educación más significativa y que ofrecía los niveles más altos de estudios: al Instituto Juárez; y a partir de él, se fueron creando instituciones y escuelas públicas y privadas de los demás niveles educativos: preparatoria, secundaria y primaria. Así, de 1895 a 1907, los tabasqueños lograron consolidar un proyecto educativo, que fue desde el nivel superior hasta el nivel elemental, desarrollado en las escuelas dirigidas por maestros ambulantes. Contribuyeron a la consolidación del sistema educativo, entre otros: Alberto Correa, Manuel Sánchez Mármol, León Alejo Torre, Luis Gil Pérez y sobre todo Arcadio Zentella, quien en 1897, rindió un informe como director de Instrucción Pública Primaria en la que sintetizó que ese sistema educativo había evolucionado de una precaria situación en el que “la educación se encontraba en alto grado de postración”, a una situación estable; que la inversión económica a ese rubro, había aumentado casi en un cincuenta por ciento en los últimos dos años y había posibilitado que, Tabasco pudiera tener 77 escuelas de educación primaria en todos los municipios, con 123 profesores que formaban parte de un sistema de capacitación, en el que se ponía énfasis en la moralidad, las actitudes y el trabajo con el material escolar. El informe de Arcadio Zentella también señaló que en el último año escolar el gobierno había invertido en 3591 libros, en 193 mesas-bancas y en 7450 útiles de materiales para la enseñanza: mapas, cuadros murales para la enseñanza de la geografía, borradores, etcétera. También, el informe especificó que se había hecho una fuerte inversión en el reacondicionamiento de los edificios escolares; que se había cuidado que en la contratación de maestros solo se hiciera a profesores con título de normalistas o de profesores de instrucción primaria elemental.
El informe también señala que en Tabasco había 70 escuelas privadas, 39 para niños y 31 para niñas; a las que asistían 1019 niños y 1172 niñas; y que el gobierno respetaba la forma en que esos 2191 alumnos era educados, siempre y cuando las corporaciones, asociaciones y particulares que mantenían esas escuelas, se apegaran a la Ley y al Reglamento de Educación.
En el contenido de dicho documento, puede leerse cómo Arcadio Zentella tiene plena conciencia de que los informes y diagnósticos acerca de cómo evolucionaba la educación, debían remitirse a los hechos que pudieran comprobarse y verificarse, que de ellos debía excluirse la retórica, las falacias, las frases pomposas; porque esa tendencia solo ocultaba fenómenos “invisibles”, que escondían ficciones, que por un lado se hablara de la educación y se exaltaran sus beneficios bajo un “lirismo pasional”, pero que nada aterrizara en la instrucción de las masas.
Sobre el tema, Arcadio Zentella tenía la siguiente idea: “Con insistencia se ha dicho por todos los sociólogos, que no es posible regular el funcionamiento de cualquier organismo social, si él no tiene como base la instrucción del pueblo.” Es decir, la educación, la formación de los diversos grupos sociales era necesaria para poder ejercer el poder; los ciudadanos debían formarse para incorporarse a la dinámica hegemónica que el porfiriato había ejercido; para aprender a vivir bajo su sistema de regulación, para adaptarse al funcionamiento de sus instituciones.
Así, para el eterno Director de Educación durante los gobiernos del General Bandala en Tabasco: Arcadio Zentella, la consolidación del sistema educativo tabasqueño ya se había trazado una línea y un objetivo: el del progreso. Idea que sintetizó en la última frase de su informe: “decirles a nuestros niños, acudid a nuestras escuelas y seréis como dioses.”
El informe también señala que en Tabasco había 70 escuelas privadas, 39 para niños y 31 para niñas; a las que asistían 1019 niños y 1172 niñas; y que el gobierno respetaba la forma en que esos 2191 alumnos era educados, siempre y cuando las corporaciones, asociaciones y particulares que mantenían esas escuelas, se apegaran a la Ley y al Reglamento de Educación.
En el contenido de dicho documento, puede leerse cómo Arcadio Zentella tiene plena conciencia de que los informes y diagnósticos acerca de cómo evolucionaba la educación, debían remitirse a los hechos que pudieran comprobarse y verificarse, que de ellos debía excluirse la retórica, las falacias, las frases pomposas; porque esa tendencia solo ocultaba fenómenos “invisibles”, que escondían ficciones, que por un lado se hablara de la educación y se exaltaran sus beneficios bajo un “lirismo pasional”, pero que nada aterrizara en la instrucción de las masas.
Sobre el tema, Arcadio Zentella tenía la siguiente idea: “Con insistencia se ha dicho por todos los sociólogos, que no es posible regular el funcionamiento de cualquier organismo social, si él no tiene como base la instrucción del pueblo.” Es decir, la educación, la formación de los diversos grupos sociales era necesaria para poder ejercer el poder; los ciudadanos debían formarse para incorporarse a la dinámica hegemónica que el porfiriato había ejercido; para aprender a vivir bajo su sistema de regulación, para adaptarse al funcionamiento de sus instituciones.
Así, para el eterno Director de Educación durante los gobiernos del General Bandala en Tabasco: Arcadio Zentella, la consolidación del sistema educativo tabasqueño ya se había trazado una línea y un objetivo: el del progreso. Idea que sintetizó en la última frase de su informe: “decirles a nuestros niños, acudid a nuestras escuelas y seréis como dioses.”