MEMORIA TABASQUEÑA
La educación un medio para la liberación de la mujer
En septiembre de 1904 se inauguró en San Juan Bautista, la Escuela Normal para Profesoras y de Instrucción Primaria para Señoritas. Con ese acto, en Tabasco se cumplió con una exigencia que las mujeres locales habían demandado desde hacía dos décadas: la de tener un centro de formación educativa, que les permitiera formarse intelectualmente y desarrollarse socialmente. Ese día, la directora María I. Galván señaló que orientación tendría la nueva institución, cuando expresó lo siguiente:
“Me congratulo de presentar por primera vez, a la ilustrada sociedad de San Juan Bautista, en este lugar, que es la síntesis de los ideales puros de los amantes de la instrucción, aquí donde vienen a converger la mirada de los que quieren para la moderna generación un sendero amplio, libres de la obscuridades de la ignorancia. Vengo aquí, como humilde oficiante de esta religión dividida que se llama ciencia.”
Desde esta perspectiva se fundó el primer centro de educación, con carácter de superior, para las mujeres en Tabasco. Su primera directora tuvo muy claro que la Escuela Normal se fundaba como razón de Estado y que el nuevo espacio educativo debía fincar su funcionamiento a partir del quehacer metodológico, el aprendizaje didáctico, los procedimientos, las teorías y la erudición. Todo ello, lo expresó ese día con determinación y argumentación.
La nueva escuela asumió el lema de: “Aprender a aprender”, también asumió que era un espacio que le abría las puertas de acción a las mujeres hacia otros campos; ante las limitaciones que, en la época, la ataban a un sistema patriarcal, que reducía a la mujer a las labores del hogar.
Para la primera directora María I. Galván, las señoritas debían acudir a la Escuela Normal, para adquirir un saber importantísimo para el desarrollo intelectual y moral de la sociedad: la educación. Porque a partir de ella: “…la mujer estará fortalecida físicamente, no será la niña neurótica ni la vieja achacosa, sino la joven fuerte, sostén de su madre o sus hermanos.” Con la educación, la mujer tendría un nuevo desarrollo intelectual y adquiriría una belleza moral que le permitiría convertirse en un ser más completo, más integral y protagonista de su acontecer.
Aunque María I. Galván expresó ideas acerca de cómo la Escuela Normal debía funcionar como una institución positivista para refuncionalizar al porfiriato, para darle continuidad. También señaló ideas críticas acerca de la mujer y su educación; por ejemplo, expuso lo siguiente:
“En el tiempo en el que concurra a la escuela su psique se modificará o se transformará por completo…”
“Hasta hace poco, se hacía de la mujer punto omiso, los hombres rehuían sus miradas de lo que se puede llamarse la base o el conocimiento de la educación de la comunidad. Hoy por fortuna, está próximo a ocupar el puesto que por naturaleza le corresponde; se le enseña, se le educa, para que más tarde sea dulce mentora de la niñez, ya con el noble título de maestra…”
Estos planteamientos, que deben ser analizados a la luz de su tiempo y contexto, forman parte de los discursos y proyectos que nos permiten visibilizar la forma en que se definió a las mujeres en la historia de Tabasco: sus propósitos, sus objetivos y aspiraciones. En este caso, en el campo educativo, ya que la Escuela Normal se convirtió en un espacio de mujeres y en el que convivieron, aprendieron y analizaron su condición de ser y existir. Espacio, en el que muchas tabasqueñas contribuyeron a formar diversas generaciones y, que aportaron con su saber y su práctica para darle una direccionalidad a la educación local.
Así, debemos valorar las ideas y el quehacer de las mujeres en la escuela Normal, su importancia para los estudios de género, porque fueron pioneras en la reivindicación de su condición de ser mujeres; como prueba, les expongo una idea más, que mencionó aquél día la maestra Galván: “Desde hoy, el 15 de septiembre, solo significará para Tabasco, al emancipación del yugo esclavizador, sino que además le recordará un triunfo ganado en el noble lid; el de la luz de la ciencia sobre la tenebrosa ignorancia”.
“Me congratulo de presentar por primera vez, a la ilustrada sociedad de San Juan Bautista, en este lugar, que es la síntesis de los ideales puros de los amantes de la instrucción, aquí donde vienen a converger la mirada de los que quieren para la moderna generación un sendero amplio, libres de la obscuridades de la ignorancia. Vengo aquí, como humilde oficiante de esta religión dividida que se llama ciencia.”
Desde esta perspectiva se fundó el primer centro de educación, con carácter de superior, para las mujeres en Tabasco. Su primera directora tuvo muy claro que la Escuela Normal se fundaba como razón de Estado y que el nuevo espacio educativo debía fincar su funcionamiento a partir del quehacer metodológico, el aprendizaje didáctico, los procedimientos, las teorías y la erudición. Todo ello, lo expresó ese día con determinación y argumentación.
La nueva escuela asumió el lema de: “Aprender a aprender”, también asumió que era un espacio que le abría las puertas de acción a las mujeres hacia otros campos; ante las limitaciones que, en la época, la ataban a un sistema patriarcal, que reducía a la mujer a las labores del hogar.
Para la primera directora María I. Galván, las señoritas debían acudir a la Escuela Normal, para adquirir un saber importantísimo para el desarrollo intelectual y moral de la sociedad: la educación. Porque a partir de ella: “…la mujer estará fortalecida físicamente, no será la niña neurótica ni la vieja achacosa, sino la joven fuerte, sostén de su madre o sus hermanos.” Con la educación, la mujer tendría un nuevo desarrollo intelectual y adquiriría una belleza moral que le permitiría convertirse en un ser más completo, más integral y protagonista de su acontecer.
Aunque María I. Galván expresó ideas acerca de cómo la Escuela Normal debía funcionar como una institución positivista para refuncionalizar al porfiriato, para darle continuidad. También señaló ideas críticas acerca de la mujer y su educación; por ejemplo, expuso lo siguiente:
“En el tiempo en el que concurra a la escuela su psique se modificará o se transformará por completo…”
“Hasta hace poco, se hacía de la mujer punto omiso, los hombres rehuían sus miradas de lo que se puede llamarse la base o el conocimiento de la educación de la comunidad. Hoy por fortuna, está próximo a ocupar el puesto que por naturaleza le corresponde; se le enseña, se le educa, para que más tarde sea dulce mentora de la niñez, ya con el noble título de maestra…”
Estos planteamientos, que deben ser analizados a la luz de su tiempo y contexto, forman parte de los discursos y proyectos que nos permiten visibilizar la forma en que se definió a las mujeres en la historia de Tabasco: sus propósitos, sus objetivos y aspiraciones. En este caso, en el campo educativo, ya que la Escuela Normal se convirtió en un espacio de mujeres y en el que convivieron, aprendieron y analizaron su condición de ser y existir. Espacio, en el que muchas tabasqueñas contribuyeron a formar diversas generaciones y, que aportaron con su saber y su práctica para darle una direccionalidad a la educación local.
Así, debemos valorar las ideas y el quehacer de las mujeres en la escuela Normal, su importancia para los estudios de género, porque fueron pioneras en la reivindicación de su condición de ser mujeres; como prueba, les expongo una idea más, que mencionó aquél día la maestra Galván: “Desde hoy, el 15 de septiembre, solo significará para Tabasco, al emancipación del yugo esclavizador, sino que además le recordará un triunfo ganado en el noble lid; el de la luz de la ciencia sobre la tenebrosa ignorancia”.