El 27 de febrero de cada año, los tabasqueños recordamos cómo en 1864 la capital: San Juan Bautista, quedó libre y, a partir de ese día el coronel Gregorio Méndez y los liberales que lo acompañaban, iniciaron la constitución de un gobierno libre y autónomo de la tutela de los franceses y de Maximiliano. En Tabasco, mientras el resto del país era gobernado por el imperio y su administrador Maximiliano, Tabasco fue un estado libre, con su propio gobernador y comandante militar, con su poder judicial y legislativo. También, a partir de esa fecha, el gobierno republicano e independiente de Tabasco sirvió de base para que los liberales, de otros estados, planearan y continuaran su lucha contra la intervención.
En el informe que le rindió Gregorio Méndez Magaña al presidente Juárez, sobre “Los sucesos del Estado de Tabasco. Toma de San Juan Bautista. Operaciones anteriores y posteriores a aquel hecho de armas…” existen varios manifiestos y pronunciamientos, entre los que sobresalen la “Proclama del 27 de febrero de 1864”, que textualmente dice lo siguiente:
“…a su leales y valientes compañeros:
Por fin, después de tantos y tan nobles esfuerzos, de tan grandes y heroicos sacrificios, brilla la luz de la libertad para Tabasco; el enemigo, los aventureros y traidores no pudiendo ni cansar vuestra bravura, han tenido que retirarse, a pesar de sus vapores, de sus buques y lanchas de guerra; a pesar de los formidables atrincheramientos, donde han estado, hace hoy 43 días escombrando la Capital del Estado.
La patria en cuyo santo nombre peleamos os vivirá reconocida, porque ella sabe y estima y también premiará la felicidad de sus valientes hijos.
¡Que no se ofusque nuestra gloria con tan inútiles atentados!
¡Que la gloria que hemos alcanzado sea un nuevo y poderoso estímulo para continuar nuestra lucha!
¡Compatriotas! ¡Viva la Independencia de México!
¡Viva la libertad y los poderes nacionales de la república!
Vuestro constante amigo Gregorio Méndez…”
Ese mismo día, el 27 de febrero de 1864, el secretario particular de Gregorio Méndez: Manuel Sánchez Mármol escribió también una emotiva proclama para secundar las ideas del principal dirigente de los republicanos tabasqueños, textualmente dice así:
“¡Viva la República! ¡Viva el supremo gobierno! ¡Vivan las armas nacionales!
Después de 43 días de asedio, los traidores han abandonado sus fortificaciones escapándose al amparo de su escuadrilla, entre cuatro y cinco de la mañana de hoy.
Heroico ha sido el comportamiento de nuestros bizarros, cuanto modestos nacionales que han levantado muy alto, en esta campaña de cinco meses, el nombre de Tabasco. Los traidores van convencidos de que el pueblo tabasqueño es un pueblo digno y que corre por sus venas la misma sangre de los Zaragozas, los Negretes y los Díaz.
Para los que han desconfiado de la salvación de la patria, tenemos este hecho glorioso que ponerles: donde está el pueblo allí está la victoria y hoy combate la nación en masa contra la iniquidad y la perfidia.
El enemigo ha dejado en nuestro poder la mayor parte de su artillería gruesa.
La Providencia hace servir a sus designios los cálculos y los proyectos del malvado. Elevemos a ella un voto de fervientes gracias por el triunfo de nuestros sagrados derechos.
¡Viva la independencia nacional! ¡Viva la democracia! ...”
Ambas proclamas, junto con los análisis que publicaron los tabasqueños los días siguientes, son verdaderos documentos históricos, que nos demuestran el carácter, convicción y conciencia de los liberales locales, en su lucha contra la invasión francesa. Por ello, debemos recordarlos como verdaderos patriotas.
