México debe cantar
Doctor en economía por el Colegio de México (COOLMEX)
con estancia en investigación en la Universidad de Princeton,
fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica
y articulista en la revista económica Trimestre Económico.
Esta fue una de las ideas principales de la magistral conferencia dictada por el ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder con una profunda preparación intelectual que ha sabido guiar a los humildes de México hacia una camino de progreso y trabajo.
En el monumental Polyforum David Alfaro Siqueiros, el ingeniero Aquiles Córdova, abordó el tema de la música popular mexicana. El tema era extenso para el poco tiempo de que el ingeniero disponía; aún así logró reivindicar y justipreciar de forma excepcional la música popular mexicana.
Lo primero que destacó fue que en la sociedad capitalista que vivimos, la contaminación auditiva a la que nos vemos sometidos objetivamente es fruto del desarrollo de una sociedad que pone el acento en la explotación del hombre por el hombre; sociedad que va lastimando la vida del ser humano, que le va corrompiendo de forma gradual, que lo mutila y lo descompone.
La introducción de la división del trabajo en el interior de la fábrica formó a un obrero parcial con su herramienta igualmente parcial, de manera que el obrero, que antes era capaz de elaborar una pieza completa, por ejemplo, un zapato, ahora sólo sabe hacer una parte de ese proceso.
Con la introducción de la maquinaria, se le arrebata al obrero de sus manos la herramienta y se le convierte en un simple apéndice de un mecanismo que lo subyuga, lo controla y lo destruye.
El efecto adicional que la sociedad moderna trajo consigo fue el trajinar de una vida bulliciosa y la llamada contaminación auditiva. La maquinaria, para funcionar, emite sonidos ensordecedores.
En la sociedad moderna, pues, somos víctimas del estruendo, del ruido constante, estamos sometidos a altos niveles de ruido, de altos decibeles y, por lo tanto, estamos sometidos a un proceso gradual de hipoacusia (trastorno sensorial que consiste en la incapacidad para escuchar sonidos y dificulta el desarrollo del habla, el lenguaje y la comunicación).
Esta hipoacusia nos impide distinguir los sonidos suaves y bellos, y es por eso que ahora la música es deliberadamente estruendosa para que el oído, lastimado así, pueda “escuchar” y es así que, como dice Nicolás Guillén, “ya nadie sueña, ya nadie canta”, que es lo que recalcaba el ingeniero: “ya no cantamos, nos han obligado principalmente a escuchar y no a hacer música. Hoy el estruendo gobierna a nuestros oídos y poco la música bella”.
El primer instrumento musical que conoció la humanidad fue el mismo sistema que le permitía comunicarse con sus semejantes, después su cuerpo y más tarde objetos de percusión y luego los instrumentos que imitarían a las aves o al viento, los instrumentos de viento en barro. Más tarde surgen toda la gama de instrumentos que hoy conocemos.
El ponente hizo claridad acerca de la inexistencia de una barrera infranqueable entre la música popular y la llamada culta: de hecho, dijo que esta última es hija de la música popular, pues el pueblo es el primero en cantar y hacer música, por ende, como resultado de su devenir y de sus contradicciones, surge la música culta.
En su conferencia, el Maestro hizo un repaso de la historia de la música en México y puso de relieve que la influencia de la música mexicana no es exclusivamente extranjera, como algunos quieren ver, es decir, aquellos que creen que solamente lo extranjero es lo bueno y lo nacional no sirve.
Sin embargo, la conferencia, con ejemplos ilustrativos, puso de relieve la falsedad de este tratamiento menospreciativo de la música mexicana popular que hoy en día ha pasado a segundo plano ante el extranjero.
Habló, por ejemplo, de cómo los creadores mexicanos han realizado grandes composiciones.
Puso de relieve, por ejemplo, el caso de Ángela Peralta; habló de Abundio Martínez, distinguido compositor hidalguense del vals El arpa de oro; se refirió también a la influencia de Juventino Rosas, creador del famosísimo vals Sobre las olas; entre otros autores de la misma época, que son la semilla de la nueva música, que surge en cada nuevo contexto social.
La Revolución Mexicana se convierte en el parteaguas que empuja a México a buscar su identidad y ello también se refleja también en su música.
Entre los géneros considerados en la conferencia estuvieron, principalmente, el bolero, el vals, el danzón y la canción ranchera, los más lastimosamente abandonados por nuestra sociedad. La lista de los grandes compositores mexicanos es larga: Agustín Lara, Guty Cárdenas, Gonzalo Curiel Barba, Luis Arcaraz, Joaquín Pardevé, Cirilo Baqueiro Chan Cil, Alberto Domínguez, Cuco Sánchez, Severiano Briseño, Tomás Méndez, José Alfredo Jiménez, entre otros.
Durante la conferencia, mostró una exquisita selección de boleros que dejaron ver, por ejemplo, la relación entre la música clásica y el bolero Tú no comprendes, de Rafael Hernández, excepcionalmente interpretado por Toña “La Negra”; la relación entre el danzón y el bolero Quisiera, con letra del poeta yucateco Ricardo López Méndez y música de Guty Cárdenas); entre otras hermosas interpretaciones del doctor Alfonso Ortiz Tirado, las Hermanas Padilla, Juan Arvizu y Ramón Armengod, entre muchos otros.
Finalmente, hizo una correcta valoración de la música ranchera mexicana, es más, diría que se le hizo justicia.
Hoy México no canta y se manipula a la gente a través de “reality shows”, en los que se recluta gente con algunas cualidades musicales, pero que cantan canciones en inglés, estridentes, con mucho grito pero poca voz, ése es el caso de “La Voz México”.
El líder del Movimiento Antorchista Nacional hizo un llamado a que los mexicanos volvamos a cantar. En la nueva sociedad que construirá Antorcha, todos cantarán y gustarán de la buena música, sabrán apreciar correctamente la música popular y también la música clásica que hoy está secuestrada en forma elitista.
El ingeniero cerró con la siguiente invitación a cantar, haciendo suya la letra de la canción con que iniciaba el famoso programa de Amparo Montes: “Hay un rincón de amor, es un lugar de sueños; un templo musical para bohemios; es un lugar feliz aunque hay momentos que se escapa una lágrima por los recuerdos. Si quieres compartir tus emociones, ven a cantar aquí con nuestras almas, pon en tu corazón alas de voces, para que vuele a un mundo de ilusiones. Ven a cantar aquí, ven a la curva. Ven a cantar aquí, ven con tu gente. Ven a cantar aquí, soñador diferente, a esta Cueva de Amparo, a este amparo de amor”.