En este renglón los calderonistas también dan la impresión de que el sexenio arrancó en enero del año pasado, “y allí están los buenos resultados” (el de Los Pinos y todo su gabinetazo dixit). Y sí, allí están los resultados, pero de cuatro años de estancia en la residencia oficial, periodo durante el cual la generación de empleos formales acumula 757 mil plazas, de las que el 96.5 por ciento se registraron en 2010. En los otros tres años, sólo 27 mil. De cualquier forma, el promedio anual en ese lapso es menor a 190 mil plazas, cuando la demanda real fluctúa entre un millón y un millón 200 mil. Así, a lo largo del calderonato y en el mejor de los casos, sólo 19 de cada 100 mexicanos en edad y condición de laborar logró colarse en el mercado laboral del sector formal de la economía, y más de una tercera parte de ellos lo hizo de forma eventual.
El discurso, pues, festivo e insistente; la realidad, cruda y con ganas de empeorar. Si al de Los Pinos y su gabinetazo les pagaran por lo primero, sin duda alguna serían multimillonarios Forbes, pero como se supone que les pagan por lo segundo, entonces su deuda con el país y con quienes lo habitan es descomunal, y contando. En los hechos, cobran sueldos y prestaciones como si los desquitaran y lo hicieran de maravilla. Cada año la nación gasta una verdadera fortuna para mantenerlos como monarcas (rey el de Los Pinos, príncipes los del gabinetazo y corte el resto de la burocracia). ¿Algún país, con el desastroso resultado que reporta el calderonato, pagaría casi 3 billones de pesos para mantener a esa suerte de monarquía? Lo dudo, pero en México, muy a pesar de sus habitantes, sí. Esa es la cantidad mágica: casi 3 billones de pesos de diciembre de 2006 a igual mes de 2010 (información de la Secretaría de Hacienda, sin contar otro tipo de “estímulos”, prestaciones, ajuares y aceites), es lo que le ha costado oficialmente a quienes pagan impuestos en este país, y sólo en términos monetarios, el mantenimiento del aparato burocrático federal, con el señor de Los Pinos y su círculo de leales amistades a la cabeza, no obstante el desastroso resultado del calderonato. Desde luego que esos “logros” no son presumidos en público, ni forman parte del discurso oficial y mucho menos de la machacona propaganda, pero de que la gozan, sin duda alguna la gozan. Entre otras tantas gracias han procurado, por llamarle así, un “crecimiento” promedio anual de apenas 0.8 por ciento y la generación de empleo formal en proporciones incluso menores a las del foxiato, lo que ya es decir, pero a la hora de autorizarse y cobrar sueldos, más todo tipo de conexos, parece que esos resultados corresponderían a países verdaderamente miserables y no al México “exitoso”, con su “navío de gran calado” que tanto pregonan. Casi 3 billones de pesos, y contando, para ofrecer ese tipo de resultados es un verdadero atraco a la nación. Cuando se instaló en Los Pinos, la nómina de la burocracia federal (comenzando por la de la residencia oficial) sumaba poco más de 609 mil millones de pesos (5.5 por ciento mayor en términos reales a la de 2005); para diciembre de 2010 las erogaciones se aproximaron a 800 mil millones. Para dar una idea de qué se trata, en el último año referido por cada peso que se destinó a inversión física directa (generadora de riqueza y empleo, entre otras bondades), se canalizó otro peso más 91 centavos al pago de dicha nómina. Entonces, por mucho que 2010 haya sido un “año dorado”, si en realidad lo fue, nada justifica el discurso triunfal, la machacona propaganda sobre los “logros” y mucho menos la abultadísima nómina oficial. Las rebanadas del pastel Mientras los mexicanos gozan el nuevo aumento al precio del gas LP anunciado ayer por la Secretaría calderonista de Economía y pacientemente esperan que el próximo sábado el gobierno federal les de otro gasolinazo, surge la duda: ¿te cae que Ángel Aguirre es de “izquierda” y que el resultado electoral en Guerrero es “un gran triunfo para la izquierda mexicana”? (Marcelo Ebrard dixit y recontra dixit). ¡Qué descubrimiento! Entonces, eso quiere decir que Rubén Figueroa también es de “izquierda”. cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx • http://twitter.com/ cafevega
