• La Verdad del Sureste |
  • Martes 13 de Enero de 2026

"Minneapolis: Escala conflicto entre ciudadanos y agentes federales"

Un arresto viral en Minneapolis detonó protestas, renuncias de fiscales y choques entre autoridades locales y federales.

Publicado el:

Redacción


Crisis en Minnesota: Entre la ofensiva federal, el caos social y el colapso del sistema judicial Crisis en Minnesota: Entre la ofensiva federal, el caos social y el colapso del sistema judicial

Lo que comenzó como un video viral capturado en un suburbio de Minneapolis ha escalado hasta convertirse en un conflicto nacional que roza los límites de una crisis institucional y social. 

Las imágenes, difundidas originalmente por The New York Times, muestran la crudeza del momento: un joven trabajador con chaleco amarillo es jaloneado y sometido por agentes armados del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en la entrada de una tienda Target.

A pesar de los gritos desesperados del joven —“¡Soy ciudadano estadounidense!”—, los agentes federales lo introdujeron a empujones en una camioneta frente a la mirada impotente de los testigos. 

Este incidente no es un caso aislado, sino el síntoma de una escalada de tensiones que algunos observadores ya califican como los albores de una "guerra civil" localizada entre fuerzas estatales y federales.

Resulta contrastante el manejo de la información en los grandes diarios. Mientras portadas de medios como The Wall Street Journal o The Star priorizan las protestas en el extranjero (como en Irán), las redes sociales se inundan de videos que muestran decenas, quizás cientos, de enfrentamientos directos en diversas ciudades de Estados Unidos. 

Minneapolis se ha convertido en el epicentro de esta confrontación, donde la administración federal ha intensificado su ofensiva migratoria tras el asesinato de la agente Renee Nicole Good la semana pasada.

La tensión no solo se vive en las calles; ha llegado a las oficinas del poder judicial. En un hecho sin precedentes, seis fiscales federales en Minnesota presentaron su renuncia en masa la noche de ayer.

Un operativo migratorio en Minneapolis derivó en protestas y renuncias de fiscales por tensiones entre autoridades federales y estatales.

El motivo detrás de esta dimisión masiva es la presión ejercida por el Departamento de Justicia para investigar a la viuda de Renee Nicole Good, una medida que muchos dentro de la oficina consideran una represalia o una maniobra de distracción política. 

A esto se suma la negativa de las autoridades federales de compartir evidencias clave (videos y entrevistas) con los investigadores estatales, lo que provocó el retiro de estos últimos del caso.

"Desde la perspectiva de las fuerzas del orden federales, esto es un desastre", declaró B. Todd Jones, exfiscal federal de Minnesota, advirtiendo que la oficina podría quedar diezmada e incapaz de gestionar la aplicación de la ley.

El despliegue federal se justifica bajo el argumento de capturar a migrantes con antecedentes penales en ciudades donde los gobiernos locales se niegan a colaborar. Sin embargo, la realidad descrita por residentes y empresarios es muy distinta:

  • Perfiles raciales: Denuncian arrestos indiscriminados de trabajadores y vecinos basados únicamente en su origen étnico.
  • Escenarios de guerra: Gasolineras, estacionamientos y barrios residenciales se han convertido en zonas de operativos de alto impacto.
  • Trauma colectivo: Para una ciudad que aún lleva las cicatrices del asesinato de George Floyd en 2020, la presencia de agentes federales fuertemente armados revive un estrés postraumático profundo. No obstante, esta vez el temor ha mutado: ya no es solo el abuso policial local, sino lo que perciben como una "intromisión autoritaria" del gobierno federal en asuntos estatales.

Un futuro incierto

El conflicto en Minnesota pone sobre la mesa una pregunta fundamental sobre la soberanía estatal frente al poder federal. 

Mientras la administración intensifica sus tácticas en respuesta al asesinato de la agente Good (quien murió por un disparo de un compañero durante un operativo, según informes), la comunidad se organiza para contrarrestar lo que consideran una violación sistemática de sus derechos civiles.

Con un sistema de justicia debilitado por las renuncias y una población civil en pie de lucha, Minneapolis se encuentra en una encrucijada donde la paz social parece, por ahora, un objetivo lejano.