Mucho cuidado con el “carrusel”
*Robo de boletas: una de tantas maneras de realizar el fraude
En este medio tiempo (de reflexión) electoral y a unas horas de la elección a realizarse el primero de julio, el Instituto Nacional Electoral (INE) informa que el Consejo General determinó autorizar la firma y el sello de las boletas de las casillas de donde fueron robadas esta semana por comandos armados en los estados de Oaxaca, Tabasco y Veracruz.
El Diario Excélsior informó el jueves que el consejero nacional electoral Ciro Murayama, advirtió que las boletas robadas carecen de validez, y que el material que se determinó reimprimir tendrá el sello del instituto y la firma de representantes de los partidos.
Sin embargo, como si fuéramos menores de edad, el organismo electoral federal divulga su oferta de garantizar la total transparencia y rechaza cualquier posibilidad de fraude en las casillas.
“Para garantizar la transparencia total, las nuevas boletas que se reimprimirán tendrán en el dorso el sello del INE, además de que deberán ser firmadas por cada uno de los representantes de los partidos políticos y de los candidatos independientes, por lo que es imposible que se dupliquen votos o que se utilice el material hurtado”, sostuvo el consejero.
Sin embargo, se critica la forma tan infantil en la que se simula resolver el asunto, como si con esto fuera suficiente ante la larga experiencia de operadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la práctica del carrusel. Un delito letal en el que participan activistas, militantes y mercenarios por medio de un pago a la mano una vez que el “votante” regrese el voto marcado a favor del candidato interesado.
CARRUSEL CONTRA DEMOCRACIA
Esta práctica es en la que se sospecha aplicarán las miles de boletas NO únicamente EN LAS CASILLAS a las que serían entregadas y fueron sustraídas por los comandos armados, sino en cualquier lugar de la república.
De tal manera que una boleta nacional para Presidente puede ser depositada en cualquier urna del país, y la de gobernador en cualquier casilla de cualquier distrito o municipio o en las casillas especiales.
Veamos: en total se han robado 700 boletas para la elección presidencial en Coatzacoalcos, Veracruz; 2 mil 250 para presidente en Tabasco, y aproximadamente 3 mil para la misma elección presidencial en el estado de Oaxaca.
CÓMO OPERA EL CARRUSEL
De acuerdo a información publicada por Carmen Aristegui en el 2012, esta práctica se desarrolló en las 5 etapas siguientes.
Etapa 1.- Muy temprano el iniciador del Carrusel se presenta a la casilla, enseña su credencial de elector, lo buscan en las listas nominales del INE, entonces le entregan sus boletas para que vote por presidente, senadores y diputados federales, por gobernador, por alcalde y diputado local.
Etapa 2.- Esta persona dobla y guarda entre sus ropas las boletas que le acaban de dar, saca las que ya trae marcadas y las deposita en las urnas.
Etapa 3.- La persona se va a una casa de seguridad que está ubicada a unas cuadras de la casilla y ahí marca las boletas a favor del partido que está organizando el carrusel.
Etapa 4.- Empiezan a pasar electores a los cuales les entrega las boletas marcadas. Estos tienen que ir a la casilla, depositarlas y regresar en blanco las boletas que les entregaron y a cambio recibirán 500, 1000 o hasta 5000 pesos.
Etapa 5.- La persona marca esas nuevas boletas en blanco y se las entrega al siguiente y el ciclo vuelve a empezar. Así hasta que termina la Operación Carrusel.
EFECTOS ELECTORALES
En la nota, Carmen Aristegui se pregunta: ¿Cuántos electores participan así en las elecciones? Responde: Puede ser un millón, dos millones, tres millones, cinco millones, 10 millones, no lo sabemos.
Lo único que se necesita es dinero y un grupo de operadores (dicen que el PRI tiene 2 mil millones de pesos para el día “D”). Si los dividimos a razón de 5 mil pesos por elector nos da 400 mil votos, pero si los dividimos a razón de 500 pesos nos da 4 millones de votos.
¿Qué hacer para evitar la Operación Carrusel?.
Después de votar, camina por las calles de tu barrio o colonia alrededor de la casilla donde votaste y si vez una casa de seguridad donde haya mucha gente entrando, donde haya gente desconocida que no identificas como tus vecinos; donde la gente salga de ahí para dirigirse a la casilla y luego regrese a la misma, donde haya muchos vehículos raros estacionados... Allí está el fraude, esa vieja costumbre que pretende “ayudar” al desvanecido Meade, o en caso último a Anaya. Todo con tal de que no gane AMLO, dice Jorge Castañeda.