MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES
Para muchos el término de la paridad, igualdad y equidad de género es algo nuevo, una novedad o pretendieron descubrir el agua tibia.
En las pasadas elecciones Federales y Municipales esto genero una serie de controversias y ruidos al interior de los diversos partidos políticos, institutos electorales y tribunales para resolvieran y acataran la reformas Constitucionales en materia electoral sobre la paridad, y equidad de género en los procesos electorales. 50% en línea horizontal y transversal en los cargos de elección popular para mujeres. Todo un show mediático político en materia electoral, jurídicamente fue un ir y venir de un tribunal a otro, para que acataran los procedimientos. Pero al final el ciudadano sin más razonamiento que su voto, desbarata la famosa paridad ubicando a cada quien o género en su lugar, es decir lo que le corresponde de acuerdo a su potencial político mas no por su condición que la naturaleza le ha dado.
Si nos regresamos en el tiempo y nos ubicamos en los años 30, 40 del siglo pasado en la Alemania Nazi vemos que tales conceptos y derechos que hoy exaltan, en esos momentos ya era una realidad, lo raro es de quien lo pone en práctica es uno de los personajes más controvertido y satanizado por la historia: Adolfo Hitler.
Un dato curioso en este sentido es, que Adolfo Hitler fue el primer político con tendencias feministas debido a que consideraba a la mujer superior al hombre en el ámbito intelectual y artístico, por eso le dio los mismos derechos que tenía el hombre en todos los ámbitos pero algunos quedaban desplazados si la mujer tenía hijos ya que él creía que la madre debía enfocarse en su familia para que ésta no se volviera disfuncional aunque esto también aplicaba al hombre, creo “La Liga de Muchachas Alemanas” donde se preparaba a las mujeres para ser madres, administrar dinero de la caso en caso de ser solteras, apoyo escolar, etc, se le permitió que estudiara estudios terciarios, se le permitió participar en la política, ingresar al ejército, etc.
Además de imponer una fuerte propaganda donde fomentaba que la mujer sea vista con un elemento artístico y no sexual y se enseñaba en los colegios a ver la belleza de la mujer como una obra de arte y no a verla como un objeto sexual. Esta formación Política-Económica-Cultural y Militar fue producto de una gran disciplina.
Para aplicar tales conceptos bajo el sistema nacional socialista solo se requirió el reconocimiento y el valor de la mujer como ser humano, sin esperar la bendición de una Reforma Constitucional, el aval de los Partidos Políticos y Tribunales Electorales.
Como se dice en el ambiente popular, para que tantos brincos estando el suelo demasiado parejo.