Al final de este drama la obra no se termina, pero ahí quedo el poste de luz clavado ya no como símbolo de lo que sería la modernidad y prosperidad, pero si como símbolo de la corrupción y descomposición social.
Hago esta referencia, porque algo parecido sucede ahora que inauguran el puente bicentenario. Se dice que es una gran obra arquitectónica, que sin lugar a duda vendrá a embellecer la ciudad de Villahermosa, y que será un icono más de progreso, modernidad y prosperidad.
Algo parecido a la película de la ley de Herodes las dos historias tienen una gran similitud en diferentes tiempos y espacios una es ficción que se asemeja a la realidad y la otra es real que la estamos viendo y viviéndola tal cual es.
En la primera la autoridad municipal es asesinada como consecuencia de tantas injusticias y corrupción.
Y en la segunda es lo que estamos viviendo, que si bien no es llegar a desenlaces funestos ante el rechazo generalizado a dicha obra, pero lo cierto es que ese puente del bicentenario icono de prosperidad y modernidad, quedar para la historia como una extravagancia realizada en tiempos en el que lo superfluo se impone a tantas carencia y necesidades que brotan a flor de suelo.
Aquí el desenlace de este drama real se lo dejamos al tiempo.
