NO HAY REFORMA EDUCATIVA SINO TERRORISMO EDUCATIVO DE ESTADO
A finales de septiembre de 2012 falleció de enfermedad desconocida Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal (Alfonso Lujambio) Secretarío de Educación FeCal. Se dijo que falleció de cáncer; al igual que Carlos Castillo Peraza y el español Juan Camilo Mouriño Terrazo –uno mentor amantísimo y el otro amantísimo pupilo de FeCal- padecía enfermedad oculta. En 2012 le preguntaron al Secretario Lujambio: cuántos maestros formaban parte del sistema nacional de educación pública en el país; respondió: no se sabe; no tenemos control de cuántos son maestros a nivel nacional en el sistema público de educación. Le preguntaron entonces: cuantos maestros estaban en la nómina del sistema educativo y cuántos estaban afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), su respuesta fue en el mismo sentido: no se tienen datos precisos y exactos.
Preguntaron a la eterna líder del SNTE, socia y amiga de Peña, Elba Esther Gordillo, su respuesta fue contundente: no lo sabemos, no sabemos a cuantos les paga la SE y cuántos realmente son maestros, ni cuantos realmente dan clases en el país. Pregúntenle al Secretario. Se estaba documentando la película ¡De panzazo! que encueraría al gobierno mexicano y su trafique con la educación pública que luego causaría el rompimiento de Peña con Elba Esther que llevaría a ésta a la cárcel.
En el país, en esas fechas estaban en nómina como maestros en el sistema educativo público, 1 millón 324 mil “docentes”. Si ni el Secretario de Educación ni la líder del SNTE sabían el dato, era muestra de que el Gobierno Federal ya había perdido el control no sólo de su nómina, sino de su personal y que había un desastre nacional en ese rubro.
Esa abultada cantidad de maestros, esparcidos en todas las comunidades del país, representan un fuerte potencial político, dado que siempre han sido usados por el PRI para manipular elecciones y hacerse de votos mediante el clientelismo que operan los docentes. Así que Peña y su partido, diseñaron una contrahecha estrategia para recuperar el control de esos maestros. Peña Nieto le denominó “Reforma Educativa”. Y se aventaron a la tempestuosa “evaluación educativa”. Hasta fines de agosto de 2015, ya habían “evaluado” a 40 mil 318 docentes. En 3 años sólo evaluaron a no más del 3% de docentes. 21 mil 446 resultaron idóneos para ocupar cargos de docente, el resto no alcanzó un resultado idóneo, lo que equivale a un total de 18 mil 872. Al paso que va el gobierno federal priista, si Peña ya perdió 3 años en su mugrosa “evaluación” y a eso él le llama “Reforma Educativa”, entonces requerirá cuando menos 90 años para terminar de evaluar al millón 324 mil maestros. Primer dato duro que se colige: no existe evaluación alguna de maestros. Primera pregunta boba: ¿entonces por qué tanta insistencia y pago de propaganda en televisión, radio y prensa por parte del gobierno federal para magnificar una “evaluación” que no existe? La respuesta: mantener amenazados a los maestros para así recuperar el control político de ellos y volverlos a usar para compra de votos y clientelismo electoral.
Otro dato duro: según Peña y su ex Secretario de Educación, Emilio Chuayffet –alguien me dijo le apodan La Tehuana- solo pretenden evaluar a 306 mil 074 docentes de más de 1 millón 324 mil; o sea, no van a evaluar ni al 25% de los maestros que están en nómina. Segunda pregunta boba: ¿por qué evaluar sólo al 25% de los maestros si el sistema nacional educativo está clasificado como el peor de todos los países que forman parte de la OCDE? La respuesta: táctica de terrorismo del gobierno federal contra los maestros y la educación pública para apalancar que la iniciativa privada se apodere de la educación nacional; es decir, la educación no para potenciar las habilidades y lo mejor de los seres humanos sino como comercio, negocio y con ánimo de lucro.
Y son tan bestialmente descarados los diseñadores de la “reforma educativa” inexistente de Peña, que pretenden evaluar lo que ya está evaluado: todo el mundo sabe que el sistema educativo nacional ocupa los últimos lugares en todos los rubros. Se los ha dicho la Unesco, la OCDE, y la AID; se los han publicado. El sistema educativo que impuso el PRI está reprobado hace lustros. El diagnóstico ya está: último lugar en la prueba Pisa, último lugar en la prueba Enlace, último lugar en infraestructura –aulas. Escuelas. Mobiliario- educativa; en todo.
Aunque con insistencia Peña y sus socios hablan de que la “Reforma Educativa” –que está montada sólo en la “evaluación educativa”- no será usada para destituir a maestros, se denota falsía, ya que para Peña y los neoliberales que impuso el imperio en México, la intención central es descargar de burocracia al Estado mexicano y reducir a su mínima expresión el gasto social –para ellos, el bienestar social no es tarea del Estado-. Así, no tarda y se inicia el mismo proceso que en Pemex y en CFE: despidos masivos. Esa es la táctica de terrorismo de Peña y el PRI para desmantelar el sistema educativo. Peña, por órdenes del BM y la OCDE, está destruyendo lo más preciado del país: su sistema educativo, que permitiría sacar adelante a la nación y logar el modelo de ser humano que preconiza el artículo 3 constitucional. Lo hacen para que los grandes capitales privados tengan empleados pagados con salarios paupérrimos. Quieren un ser humano que sirva a los intereses del capital como recurso a explotar, no un ciudadano que sea independiente al que se le desarrollen todas sus facultades y habilidades.