¡NO SE PUEDE COMPRAR LA NAVIDAD!
Se acerca la navidad; después de todo un año llega esta celebración esperada por muchos. Época de alegría, además del final de un año en el Calendario Gregoriano; tiempo de regalos, festejos, reuniones familiares y –para los cristianos practicantes- una emotiva fiesta religiosa.
Cada persona vive el periodo navideño de manera especial: hay a quienes les gusta, A otros, sin embargo, no les es de su agrado.
Desde pequeños nos han enseñado que la navidad es para vivirla en familia, con amigos, reencontrarnos con aquellos que hace tiempo no vemos, momento de paz, generosidad con los otros; mas los tiempos han cambiado. Ya no son como antes aquellos en que lo importante era reunirse con la familia, ahora todo se reduce a lo material: hacer compras innecesarias, se ha vendido mucho e impuesto en las preferencias, la publicidad de: entre más compras, más feliz serás, En determinada ocasión afirmó sobre el tema Napoleón Bonaparte: el interés material es la clave solamente de las acciones vulgares.
Existen muchas variables para que esto ocurra, partiendo de la situación en la que nos encontramos, estas fechas de navidad, de fin de año para muchos, es tan solo uno de los días más tristes del año, pues se empieza a recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros, la situación económica que se está viviendo, esas situaciones de inseguridad; es una época crítica para quienes hayan experimentado recientemente algún suceso doloroso.
Por este motivo, para que estos momentos tengan un verdadero y profundo sentido personal, debemos hacer una pausa, detenernos a pensar y reflexionar sobre nuestra propia situación –ya sea personal, económica o de cualquier otra índole-.Sopesar que también llega el fin de año y con ello el balance de este y los propósitos para el venidero.
Como quiere que sea, esta navidad y fin de año no serán como otros, pues la situación económica, política y social ha oscurecido la alegría y se nos toca; nos motiva más bien a ser austeros y tomar precauciones. A causa de la inseguridad, puede que las celebraciones en este momento se vean reducidas para evitar riesgos, solo los más osados se atreverán a deambular en las horas más peligrosas.
¿Quién puede sentirse orgulloso de vivir en esta sociedad? ¿Quién puede pensar y creer que todo va bien –rodeados, como estamos, de mentiras-’?¿Quién si somos presa de esa extraña y sospechosa justicia humana avalada por el poder del dinero, y por crímenes?
En medio de este panorama nos corresponde sobreponer la razón y la consciencia, la fe, la paciencia y la tolerancia, para no dejarnos arrebatar los momentos que hemos atesorado durante tantos años -los cual tienen un significado especial en cada hogar-. Usemos la navidad para compartir generosidad a otros y esperanza en nuestros corazones de seguir adelante y valorar la paz, mantengamos viva la llama navideña, con sus sonidos y luces sublimes, aunque sea en el marco frugal y conservador que las circunstancias imponen.
Así como escribió Honorato de Balzac, respecto al agradecimiento que uno le debe al sr supremo: las palabras de agradecimiento no significan nada, el agradecimiento debe probarse. Ahora bien, hay que estar siempre agradecidos a pesar de las situaciones que nos hayan sido desagradables; aprendamos a amar y perdonar, no desperdiciemos más esta oportunidad para renovar el espíritu de cada uno de nosotros, guardemos esa ilusión de tener un mejor futuro.
Agradezcamos que tarde o temprano la vida se modificara y nos dará algo mejor.
Vida en la que lograremos vivir de una mejor forma en este mundo.