Lo primero que hemos de apuntar es que las elecciones en EEUU no son simplemente elecciones para renovar el mando en el interior de ese país, sino por el mando y el poder en el mundo.
Lo segundo a puntualizar es que, en una misma pista, compuesta por el mismo fenómeno social, económico y político, actúan los “cirqueros”: las dos grandes fuerzas electorales de ese país que se expresan en los partidos Republicano y Demócrata.
Lo tercero es que, ya el proceso electoral entró a su etapa definitoria después de que, desde su inicio, Trump se alzó como el único e indiscutible candidato del Republicano y después de que, al interior del Demócrata, se abalanzaron por la candidatura doce precandidatos, y se decantaron por dos perfiles fuertes para quedar Joe Biden a la cabeza (ex Vicepresidente con Barack Obama).
El cuarto punto radicó en que, desde un principio de la contienda, el mando del Demócrata sopesó que no tenía candidato fuerte para derrotar a Trump y que la fortaleza de Trump radicaba en una economía boyante y en la creación de millones de empleos, así que, para el Demócrata, se asumió, como base la frase: el único candidato posible para evitar la reelección es la recesión. En un escenario de recesión Trump no se reelegiría, pensaban.
Por su parte, Trump, más práctico, decidió aprovechar cualquier situación para avanzar electoralmente y seguir concitando los sentimientos más ocultos y profundos del pueblo mayoritario de EEUU. Nunca el pueblo originario de EEUU ha dejado de fundar su vida en el racismo (todavía hace 30 años habían Estados donde restaurantes, cafeteras, baños, asientos en los camiones, escuelas, unas eran para blancos y otras para negros).
Y nunca el estamento social y gubernamental de ese país ha dejado d ser discriminatorio y violento (guerras emprendidas por todo el mundo, venta de armas a diestra y siniestra, humillaciones diarias a los hispanos y negros, y una policía violenta y represora). Así que, Trump actúa para identificarse con esa américa profunda que decide realmente en al interior del país.
El quinto punto: en la etapa intermedia de la contienda, llegó el Corona. El tema, más allá de los 105 mil muertos por el virus, se ha transformado en un debate entre los que empujan por reabrir la economía lo antes posible y los que creen que apresurarse podría ocasionar muchas más muertes y estancar nuevamente la recuperación. Un debate en el que los conservadores se han comenzado a parar en la orilla de la economía y los demócratas en la de la cautela.
Por citar, la agrupación “Reabrir Virginia” afirma; “La gente está desesperada. Aunque entienden que había que tomar medidas para frenar el avance de la enfermedad, la percepción es que en Virginia han sido muy exageradas. Muchos se están muriendo por el virus, pero también muchos vamos a morir económicamente si esto no cambia”, El grupo está en contra del cierre hasta el 10 de junio ordenado por el Gobernador en ese Estado.
El sexto elemento a ver, radica en lo toral que significa para la elección los fondos recaudados por cada bando que, por el sistema electivo de EEUU, resultan prácticamente definitorios.
En EEUU las elecciones no son directas pues se realizan a través del Colegio Electoral, integrado por 538 electores (seleccionados en los comicios de noviembre) que eligen formalmente al Presidente en el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre.
Y el Corona pareciera agilizó sus mentes para buscar dinero.
Por el lado de Trump, su campaña de reelección anunció que tienen más de 742 millones de dólares en el banco (288 millones más que Barack Obama a la misma altura de su contienda de reelección). La cifra comparativa oficial (mes de marzo) refleja que el Republicano superaba al Demócrata en 187 millones de dólares.
La campaña Republicana ha organizado un sistema de recaudación digital sin precedentes. Sus allegados, sin otorgar los números oficiales, han declarado a la prensa que desde que comenzara el confinamiento por la pandemia, el Presidente ha recaudado más dinero a través de pequeñas donaciones hechas por internet, que de grandes donantes tradicionales del partido.
Por su parte, en abril, Joe Biden recabó 60 millones. Fue la primera vez que el Demócrata prácticamente igualó a Trump en recaudaciones. Pero no lo ha igualado en recursos. La campaña de Biden no reportó el dinero total que tienen acumulado hasta ahora, pero se sabe que antes contaba con menos de 50 millones de dólares a los que se suma la recaudación de abril. A eso hay que descontarle los gastos –que tendrá con la instalación de nuevas oficinas y la contratación de personal, entre otras cosas.
Mientras Trump tiene un obstáculo en la epidemia y gran fortaleza en recaudaciones, Biden tiene dos obstáculos: menos recursos y un óbice en las Cortes: una denuncia por abuso sexual de Tara Reade, antigua empleada de Biden cuando él estaba en el Senado.
El séptimo y octavo puntos, que desarrollaré en entrega futura, consisten en el racismo y la violencia policial en EEUU y su uso en protestas y manifestaciones con fines electorales.
