Quisiera compartir con todas ellas este mensaje de fe y esperanza de una mujer que logro ser escuchada por su perseverancia y sin importar las críticas se humillo y afligió su Corazón ante, un hombre maravilloso que se compadeció de ella y le concedió los deseos de su corazón. Posiblemente muchos conocen la historia bíblica que les presentaré y es el de Ana, esta mujer tenía un esposo que la amaba, a ella no le faltaba nada de lo que ella podía desear humanamente, digo humanamente pues el hombre humano solo puede dar y tener lo que Dios le permite. Y el hombre puede ser bueno o malo según la vida que escoja.
Dar vida le es imposible, así que el esposo de Ana no podía darle a ella lo que deseaba. Lo que para el hombre es imposible “para Dios todo es posible”. Ana deseaba con toda su alma tener un hijo y no podía pues era estéril. Y recurrió al dueño de lo imposible leamos la historia en el libro de primera de Samuel Capitulo uno del versículo Diez en adelante.
“ella con amargura de alma oro a Jehová, y lloro abundantemente. E hizo voto, diciendo Jehová de los ejércitos, si te dignares a mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida. Mientras ella oraba, largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Y le dijo ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. No señor mío, soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido ni vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva como una mujer impía; porque por la multitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. Y Elí respondió y dijo ve en paz y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho”
Ana se presenta al templo con amargura, tristeza, afligida para suplicar al padre Santo que se acuerde de ella y que le dé un hijo varón, para dedicárselo a él. Ana deseaba ser madre pero no había sido posible.
Cada cierto tiempo subía a la casa de Jehová y esa vez era una de esas veces que se presentó ante su presencia y le suplico con fe orando y llorando con toda su alma al Dios de la vida, convencida que solamente Él podía darle el hijo que ella tanto anhelaba ¿para qué quería Ana un hijo? si después lo dedicaría a Jehová “todos los días de su vida”.
Ella deseaba darle a Dios algo de valor porque le pertenecía solo a él, y lo que es de Dios es de Dios. Todo lo que tenemos le pertenece a Dios nada es tuyo mucho menos nuestros hijos una madre buena que sabe que tener hijos es una bendición le va inculcar el camino de Dios y eso es agradable.
Ana, concibió inmediatamente después de haber orado con toda su alma aunque fue criticada duramente por el sacerdote, ella persevero en su fe porque no estaba borracha, sino afligida que cuando oraba solamente movía sus labios.
Para pedirle a Dios lo que nuestra alma anhela no es necesario gritar ni publicar al mundo lo que quieres y deseas tener, porque Dios escucha hables despacio o fuerte porque él conoce tu necesidad. No es necesario que la mujer salga a la calle gritando e insultando a todo mundo para ser escuchada mucho menos pedir derechos que a Dios no le agrada como el derecho del aborto, cuando hay mujeres que no pueden tener hijos y lo anhelan en su corazón.
En el primer párrafo del escrito dije que la mujer se autodestruye. Quiero aclarar la autodestrucción viene cuando ellas mismas no se valoran, porque al quitar la vida de un hijo que lleva en su vientre se vuelve peor que una asesina porque se mata así misma, y lleva la amargura en su alma que hace que grite y destruya lo que encuentre de bueno en su paso.
Muchos de ustedes observaron en las noticias la triste realidad de esas mujeres.
Las mujeres sanas del alma no buscan solucionar sus problemas en las calles. Ellas son unas damas que se refugian en Dios, pero aquellas que hacen lo contrario, posiblemente no saben o no quieren entender que el camino a la paz verdadera es Jehová de los Ejércitos, Ana se refugió en él, y escucho la voz del sacerdote decirle “ve en paz” y se fue en paz esperando recibir esa gracia maravillosa de ser madre y lo fue. También cumplió con la promesa de entregar a su hijo al servicio de Dios.
Mujer, tu que eres madre considérate la más dichosa de las mujeres, enséñale a tu hijo amar a Dios, él te pedirá cuentas.
El hijo o los hijos que tienes, son propiedad de Él, cuídalos y adminístralos, condúcelos al camino verdadero. No dejes que el mundo lo instruya para perdición, instrúyelo para bendición no solo tuyo sino, de la sociedad donde se desenvuelva, que sea agradable y respetuoso con todos y nunca le faltará nada. Ana instruyo a su hijo para el servicio del señor. “Instruye a tu hijo en su camino y aunque fuere viejo no se apartará de él.” Proverbios 22-6
Dios pues miro en Ana a una mujer de fe que amaba a su esposo, obediente, sencilla, humilde, temerosa y agradecida con Dios el cual le dio más hijos. Porque sin fe es imposible agradar a Dios.
Mamitas preciosas, posiblemente este 10 de mayo no podrán estar con su hijos, pero no se preocupen, si ustedes son esas mamás que oran por sus hijos, ellos también lo están haciendo por usted. Y si no fuera así, empiece hacerlo hoy, por los que tiene cerquita y por los que están ausente por la circunstancia que sea. Estoy segura que ellos están más cerca que cuando lo estaban en su casa festejando el día de las madres.
Y para aquellas madrecitas lindas que se siente solas, por no tener hijos, no olviden que Dios esta con ustedes y nada les faltará.
Y para aquellas que teniendo hijos, los maltratan. Hoy tienen la oportunidad de arrepentirse y pedirle a Dios las perdone por no apreciar tan precioso don el de ser madres.
Bendiciones a todas las madrecitas del mundo, sean felices hoy y siempre. Acuérdense y nunca olviden que la respuesta a sus necesidades está en Jesucristo el dador y dueño de nuestras vidas.
Comentarios y preguntas melita_ihde@hotmail.com.
