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  • Jueves 05 de Marzo de 2026

Palabras de vida Herencia de los padres son los hijos Inelda Hernández de la Cruz

Publicado el:

Inelda Hernández de la Cruz


En las calles de México están repletas de más de 100 mil adolescentes entre 12 y 18 años y niños entre 10 y 12 años,  que se encuentran en estado abandono, pero lo peor es que también hay muchos bebés hijos de niñas y jóvenes en situación de calle En las calles de México están repletas de más de 100 mil adolescentes entre 12 y 18 años y niños entre 10 y 12 años, que se encuentran en estado abandono, pero lo peor es que también hay muchos bebés hijos de niñas y jóvenes en situación de calle
“Herencia  de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” Salmo 127- 3. En la Biblia, encontramos muchos pasajes que nos habla sobre que los hijos son herencia de los padres  y por ello tenemos que cuidarlos, guiarlos, orientarlos en el camino de Dios.
    La relación entre los hijos y sus padres es tan importante a los ojos de Dios, que él la hizo el tema de uno de los diez mandamientos;”honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios te da, Éxodo 20:12).
    Dios es quién permite que se engendren los hijos y ningún hombre puede hacerlo por si mismo. Los hijos son algo precioso, tenerlos es un gran privilegio y es una gran oportunidad que Dios nos da para disfrutarlos.
    “Los frutos del vientre son una recompensa”. Debemos apreciar los hijos que Dios nos da, es un don maravilloso el ser padres.
    En la familia, Dios ha puesto Su autoridad en los padres, puesto que los padres representan la autoridad de Dios en el hogar, lo correcto es que sean obedecidos. La Biblia dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Efesios 6:1).

 La Autoridad de Dios en la Familia

 Muchas veces los jóvenes quisieran cambiar la Palabra de Dios para su conveniencia. Por ejemplo: “Obedece a tus padres: Si tienes razón...o Si tú crees que tienen razón... o Si no se interponen a lo que quieres hacer...o Si te mandan hacer las cosas en una forma amable y agradable. . .” Pero el joven que desea agradar a Dios no usará estas excusas. En cambio, escogerá obedecer a sus padres porque es correcto hacerlo.
    El padre ha sido señalado por Dios como cabeza de la familia, pero no debe ser un dictador. Debe amar a su esposa y a sus hijos y ser un ejemplo para ellos. También él es responsable ante Dios de educar a sus hijos en los caminos del Señor.
    Como padres no debemos tratar a nuestros hijos como si  fueran de nuestra propiedad. “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 6:4). Ellos son el regalo que Dios nos da para cuidarlos y protegerlos.
    Muchos padres creen que tener hijos es solamente darles el alimento y la vestidura si acaso, pero esto no es así,  un hijo requiere de cuidados y atenciones, cariño, respeto y amor por sobre todas las cosas.
    Hay padres que ni siquiera, merecen tener hijos, pues muchos los abandonan a su triste suerte. Cuantos niños vemos en las calles abandonados, sucios pidiendo limosna que pena y que tristeza  porque Dios no lo dio para que vivan de esa manera, sino para que sean dedicados a Dios, si el hogar es cristiano sin  duda alguna crecerá con temor a Jehová,  y servirá a Jehová.
    “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová”, primera de Samuel 1:27-28.
    Si reflexionamos sobre lo que dice la palabra de Jehová el dedicar a nuestros hijos a Dios significa que queremos que nuestros hijos sean bendecidos de acuerdo a la voluntad de Dios.
    En el primer libro de Samuel capitulo uno, dice que Ana pidió a Dios un hijo, y éste se la concedió, pero ella hizo un pacto de dedicárselo a él, y llegado el tiempo convenido así lo hizo de acuerdo con su esposo. Dedicar a Dios a nuestros hijos es lo mejor que podemos hacer, muchos sabemos que el hijo de Ana fue usado por Dios para bendecir al pueblo de Israel, pues Samuel fue un profeta de Dios.
    “Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra sabio se gozará con él”, Proverbios 23:24, sin duda Ana preparó a Samuel para que estuviera dispuesto a servir a Jehová; “instruye al niño en su camino y aun  cuando fuere fuera viejo no se apartará de él”, Proverbios 22-6.
Como padres tenemos que ser los primeros en educar a  nuestros hijos, si lo hacemos conforme dice las escrituras  preparándolos para el camino bueno que es Cristo Jesús, sin  duda alguna ellos podrán afrontar los retos con gozo y confianza en Dios, tomarán las decisiones de manera correcta.
    Dios espera de nosotros que seamos padres comprometidos que brindemos a nuestros hijos tiempo de calidad que seamos sus ejemplos, pues nosotros vamos delante de ellos, prediquemos con el ejemplo,  porque de otra manera pasaría lo del cangrejo, que querría que sus hijos caminaran  derecho y hacia delante, pero como es lógico no podían hacerlo pues papá cangrejo caminaba de lado, obsérvenlo si pueden y reflexionen, no podemos enseñar lo bueno si estamos haciendo lo malo. Imaginemos a  un papa corrigiendo a su hijo no me grites y el grita, no te emborraches y él es un borracho, busca a Dios y él se olvido que existe. Y  luego nos quejamos de tener hijos desobedientes si ellos son así  es responsabilidad de nosotros.
    “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige”,  Proverbios 13:24.  Es decir que si  corregimos  a nuestros hijos a tiempo, nos evitaremos muchos dolores de cabeza, animémonos pues a utilizar la vara de la corrección mientras estemos a tiempo.
    En la Biblia también podemos leer de un padre que siendo sacerdote consagrado a Dios, fallo en la disciplina de sus hijos, éstos no tenían  el conocimiento de Dios y ministraban ante su altar. Burlándose de tal manera  que provocaron la irá de Dios y trajo como consecuencia que este padre  fuera desechado él y su descendencia.
    Dios no puede ser burlado. El pecado de los hijos  no era tan grande como el que hizo el padre, que por no estorbar lo que sus hijos hacían  se hizo el desentendido, aunque sabía lo que sus hijos estaban haciendo.
    Cuantas veces nosotros lo hacemos con tal de que nuestros hijos no se enojen o a veces decimos yo no me meto en la vida  de mis hijos, pues ya están grandes para estar diciéndoles lo que deben hacer, y no es así porque como padres tenemos la obligación  de enfrentar a nuestros hijos  y hacerles ver su mal comportamiento y así sacarlos del hoyo de la muerte si en verdad los amamos.
    “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová”, primera de Samuel 2:12-13. Hermano(a) lector o (a),   estas haciéndote de la vista gorda o estas disciplinando a tus hijos.
    Todos sabemos que la disciplina es fundamental para el crecimiento y formación de nuestros hijos. Disciplinar no es lo mismo que castigar ni regañar. El castigo es la respuesta, quizá airada a un hecho ocurrido en el pasado, mientras que la disciplina esta orientada a corregir errores futuros, aunque va de la mano de la instrucción, no es lo mismo que la misma. La instrucción afecta el carácter, la disciplina lo corrige y moldea.
Es importante también, entender que el exceso de mano dura con los hijos es un error. Colosenses 3:21 nos dice: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” y en Efesios 6:4: “Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”.
    El que ama disciplina (Hebreos 12:6), recordemos que disciplinar es corregir errores futuros y no pasados. Sin embargo, también es valida la reprensión como correctivo. Nuestros hijos deben entender que sus actos tienen consecuencias negativas y positivas.
    Ahora bien, cuando necesite reprender o confrontar a su hijo, confronte la acción y no el carácter. Un ejemplo seria, no decirles a nuestros hijos: “Eres un vago, o eres un bruto, no sirves para estudiar”. Por el contrario referirnos a la acción: “Definitivamente, no te esforzaste lo suficiente y no rendiste tu potencial”.
    Acuérdese que usted tiene poder de profetizar y declarar en la vida de sus hijos. Es preciso  entender que los hijos son la mejor herencia que Dios nos ha regalado, llegado el momento él pedirá cuentas, si lo has orientado por el buen camino tendrás tu recompensa, de lo contrario tendrás dolor y amargura. Padres, están a tiempo no esperen lo que le paso al sacerdote Elí por consentir a sus hijos. Adoremos a Dios todopoderoso con nuestros hijos procurando siempre el bienestar de ellos. Comentarios melita_ihd@hotmail.com.