Como cada año, la Iglesia Evangélica realizó el pasado sábado, la llamada “Marcha de Gloria”, en la Ciudad de México, en donde miles de creyentes de las comunidades evangélicas y ministros de culto se dirigieron al Zócalo para orar por la paz en el país y el pronto reencuentro con los valores.
Desde mucho antes de nacer, no fue aceptado, ya que su concepción no fue hecha por voluntad humana, sino espiritual. Dios vino a este mundo egoísta y lleno de maldad para dar vida en abundancia y esperanza de salvación a los hombres, pero aquí le quitaron la vida.
Fue perseguido desde su niñez, no olvidemos que Herodes quería matarlo, pues no podía aceptar que hubiese otro rey, mucho menos que haya nacido de un lugar tan pequeño como lo era Belén de Judea.
Jesús vino a salvar a su pueblo y dice la palabra de Dios: “A los suyos vino pero los suyos no le conocieron”; cuántas veces sucede lo mismo.
Cuando alguien te habla de él, dices conocerle pero no estas convencido, que Jesús vino a este mundo a salvarte y a sacarte de esa gran confusión del cual vives. “porque no mando Dios a su Hijo para condenar al mundo, sino para que todos sean salvos por él”.
No debemos olvidar que Jesús, desde su niñez fue perseguido, mas adelante criticado y rechazado por sus hermanos, por los judíos, por los fariseos y saduceos quienes procuraban buscarle alguna falla para acusarlo.
No obstante, en medio de esos problemas, enseño la verdad y aún a costa de su vida, solamente para mostrarnos a nosotros la humildad y su gran amor.
¿Qué mal hizo?
Ninguno, él sano a los enfermos, a los leprosos, a los endemoniados, a los lunáticos, levantó a paralíticos, dio vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos, dio paz a los afligidos, hizo hablar a los mudos, a los sordos que escuchen y así, podría decir cuantas y maravillosas obras hizo.
Pero el pueblo que vino a salvar, no le entendió, pues desde el tiempo de Moisés siempre ha sido un pueblo rebelde, incrédulo aunque vio las grandes y poderosas obras de Dios en Egipto para sacarlo de la esclavitud.
Jesús llego a ser muy famoso, por toda Siria. Y le traían muchos enfermos de diferentes enfermedades y los sanaba. Camino largos caminos, llevando consigo el consuelo al necesitado, en ningún momento menosprecio a nadie, aunque cansado no mostró molestia para atender a quienes lo buscaban. Hablo de cansancio físico, no olvidemos que Jesús vino hecho carne como nosotros. El también se angustió, tuvo hambre, frío y necesidades. Solo que con la única diferencia que él fue concebido sin pecado y no fue un pecador como nosotros.
¿Entonces porque le mataron?
Porque no era un hombre común y corriente, él vino a cumplir lo que el padre le dijo que hiciera; “todo pasará más mis palabras no pasaran” y lo mataron porque no entendieron que él era el Mesías que esperaban, y siempre se escandalizaron por los milagros que hacía, pensando siempre mal de él, diciendo “demonio tiene” aunque otros decían “estas palabras no son de demonio”.
Le mataron, porque nunca entendieron su gran amor, aunque realmente el dejo que le crucificarán para demostrar que solamente en el hay vida en abundancia, aún después de la muerte, porque el venció a la muerte con poder y gloria en obedecía al padre; “por eso me ama el padre, porque yo doy mi vida para volverla a tomar” San Juan 10 -17.
También la palabra de Dios dice “como cordero fue llevado al matadero sin abrir la boca.” Se dio por amor, en un verdadero y perfecto sacrificio para que nadie dudase de su gran amor por ti, en un sacrificio único, pleno que sobrepasa a todos los sacrificios, ya que a través de el, somos limpiados de nuestros pecados, pues su sangre derramada en la cruz es la evidencia de que por fe somos sanados y salvados por él.
¿Cual es el sentido de la muerte de Jesús?
Jesucristo vivió como Dios quería, Dios lo creo a su imagen y semejanza como Adán, solo que la vida de Jesucristo, fue extraordinariamente autentica y original, pues siempre obedeció al padre hasta tomar la copa amarga de la muerte en la Cruz.
Al parecer para muchos su muerte no tuvo ningún sentido. Pero el sentido universal de la vida y de la muerte de Cristo está en que soportó hasta el final el odio, el menosprecio, la violencia, el escarnio y todo conflicto de la existencia humana. Haciendo siempre el bien en todo tiempo, abriendo de esta manera una posibilidad de salvación a toda la humanidad. Y esto se logra por fe.
¿Cómo puedes ser perdonado de tus pecados?
Es necesario arrepentirse de todos los pecados y vivir una nueva vida.
“Jesús dijo de cierto os digo que el que no naciere de nuevo no puede ver al reino de Dios”, San Juan 3:3.
Al hablar del nuevo nacimiento, no es otra cosa que nacer en espíritu, ya que por la carne, pues ya existimos y es imposible volver al vientre de nuestra madre.
Dios puede perdonar a los que tienen fe en él, pero aun no es suficiente; la fe bíblica no es una fe ciega, una fe ignorante. La idea fundamental es la de volver la espalda al pecado y a la rebelión, y volver la cara a Dios para buscarlo y obedecerlo.
Colosenses 3:5-8: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. Cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca”.
De modo que el creyente hace un papel muy activo en su propia salvación; requiere entendimiento, consentimiento y participación diligente es el “sacrificio vivo” que Pablo nos manda que ofrezcamos en Romanos 12:1.
No es fácil, vivir en este mundo lleno de tentaciones una vida en santidad, pero el esfuerzo y la entrega que hagas de lleno en esta tarea, de hacer siempre el bien por el cual Cristo murió, te hará ante Dios un hombre o mujer verdaderamente arrepentido y te otorgará el perdón de tus pecados basado en la crucifixión y muerte de su hijo amado Jesucristo.
Si has entendido que el único hombre que amó sin limites hasta la muerte, te sigue amando y esperando es Jesús, si aún no le has pedido perdón por tus pecados y desobediencias, hoy puedes hacerlo, el te ama y te seguirá amando hasta el final de tus días.
No desprecies este gran sacrificio, que nadie más hará por ti, ya que solo hay un mediador entre Dios y los hombres y este es Jesucristo hombre. Cristo murió por todos nosotros, pero es necesario el arrepentimiento y cambio de vida. Comentarios melita_ihd@hotmail.com.
