Según un estudio del Consejo de la Comunicación, la familia mexicana favorece el apoyo, la unión, la entrega, el amor y la alegría; genera en sus miembros valores comunes, tales como: sencillez, solidaridad, trabajo y esfuerzo, así como el resguardo de la tradición.
Más que educados maltratados, quizá no físicamente, pero de manera verbal si, provocando que continúen con el patrón y probablemente traten a sus hijos de la misma forma que para ellos fue normal en el hogar en el cual crecieron.
El ambiente del hogar, incluyendo la comunicación verbal y no verbal son importantes para la formación de la identidad y el comportamiento del niño.
No olvidemos que el niño desde el vientre de su madre ya percibe las emociones desde el sexto mes de embarazo, el feto puede oír, gustar, incluso aprender y sentir. De lo que el feto siente y percibe, se ira formando sus actitudes y esperanzas. Las cuales recibe de su madre.
Por lo tanto para que un niño desarrollo emocionalmente con una actitud positiva, la madre tiene que tener una actitud positiva, ser una madre tranquila, sin ansiedad puesto dejaría en el niño una cicatriz emocional que tendrá secuelas en su personalidad desde su niñez.
El padre también juega un papel importante en el desarrollo del niño, si este tiene sentimientos buenos hacia su esposa y el niño que va a nacer, determinará un embarazo con éxito.
Como podemos ver, que desde el desarrollo del niño en el vientre de su madre es importante una comunicación agradable, ya que esta determinará los modelos de pensamientos y de comportamiento en la edad adulta. Es significativo por lo tanto que nos comuníquenos con nuestros hijos de acuerdo a los valores familiares descritos en la biblia.
El amor de Dios es un fundamento para la familia saludable. La Biblia nos manda amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y fuerza (Deuteronomio. 6:5). Amar a Dios nos prepara para amar a otros. Juan 13:34-35. Primera de Juan 3:23 y Juan 14:21.
El amor entre el esposo y la esposa debe ser genuino para un hogar saludable. Esposos, amen a sus esposas…como a su propio cuerpo (Efesios 5:25-30 Y no sean duros con ellas (Colosenses. 3:19). La hostilidad no expresada de forma inconsciente puede afectar a la familia entera. (Efesios 4:26) Háblenlo y perdónense. Estar enojados no es pecar siempre…Pero si es pecado acostarse sin resolverla.
Características de una familia saludable
Primeramente sería el amor, si una familia en este caso los padres sabe expresar amor y afecto genuino el uno por el otro y por sus hijos, serán una familia saludable mentalmente y sus hijos serán felices, maduros emocionalmente y espiritual, siendo esto más característico de una familia cristiana.
El amor entre el esposo y la esposa debe ser genuino para un hogar saludable. La muestra de amor más grande fue y es la de nuestro señor Jesucristo, que murió crucificado por nosotros seres indignos, pecadores incapaces de comprender este gran sacrificio que él nos mostro. Romanos 5:5-8
El amor de Dios es un fundamento para la familia saludable. La Biblia nos manda amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y fuerza (Deuteronomio. 6:5). Amar a Dios nos prepara para amar a otros. Juan 13:34-35. Primera de Juan 3:23 y Juan 14:21.
Los padres que favorecen la comunicación con sus hijos se muestran abiertos para que el hijo o hija expresen libremente pensamientos y sentimientos. Controlan el enojo y la ira ante las faltas cometidas por el niño.
Utilizan correctamente el nombre de cada hijo evitando apelativos hirientes. Garantizan que cada hijo será escuchado en el planteamiento de su defensa. Analizan las razones que motivaron un comportamiento incorrecto, y buscan juntos la solución al problema. Aseguran el diálogo permanente con sus hijos.
Expresan afecto a sus hijos, con abrazos, caricias y halagos sinceros. Solo a través de una comunicación abierta y respetuosa es posible formar niños con un gran amor propio, y un sentimiento real de amor, aceptación y comprensión.
Las palabras positivas producen aceptación, valor, desarrollan confianza, elevan la estima, forjan un carácter afable y marcan un destino prometedor.
El hogar en el que el padre y/o la madre han decidido desarrollar un lenguaje positivo cada miembro es valorado y aceptado por ser quien es, domina el respeto.
Vida auténtica. La verdadera vida comienza en el hogar. El lugar en el que es más difícil ser un seguidor de Cristo diario y constante es la propia casa. Cuando estás en casa, rodeado de un cónyuge que te conoce bien y de varios discipulitos que observan con mucha atención cada una de las palabras y cada uno de tus movimientos, es difícil mantener una fachada durante mucho tiempo.
Y no debieras hacerlo. Si tienes una relación vital con Jesucristo, manifiéstala viviendo de la manera más sincera y consecuente posible. Dios se ocupará del resto.
Invierte el tiempo y la energía necesarios para ser como “un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto”. (Jeremías 17:8)
¿No es eso lo que todos buscamos? Deseamos una familia de “árboles” fructíferos que florezcan pase lo que pase.
Los padres por lo tanto son el ejemplo de sus hijos, estos aprenden del comportamiento de sus padres. Si estos viven por los principios de Dios tendrán que seguir este ejemplo. El buen ejemplo siempre debe extenderse más allá de la familia y la comunidad. Dios nos dice que nos guardemos.
En la biblia se recomienda que el pastor, diácono, líder debe saber administrar su hogar y sus hijos deben obedecerle con respeto. (Primera de Timoteo 3:4-5). Los padres que fracasan en administrar sus familias no ponen el ejemplo y no deberían ser líderes en la iglesia.
El refuerzo positivo es otra forma de dar amor genuino al niño. Algunos niños se portan mal porque esa es la única forma en que pueden atraer la atención de sus padres. Los niños necesitan atención y estímulo positivo. Si no entienden con buen comportamiento, entonces atraerán la atención con comportamiento malo.
Los padres que animan a sus hijos continuamente por su buen comportamiento por ejemplo al compartir con sus hermanos, están reforzando el comportamiento positivo. Los elogios hacen sentir bien a los niños y a que aprendan a amarse a si mismos. Romanos 14:19 se aplica a los niños y a los adultos.
Es de extrema importancia que cada niño sea considerado como persona con valor. Los niños, no importa cuán pequeños o grandes sean necesitan sentirse importantes. Al escuchar a los niños les mostramos amor y respeto. Cuidemos y amemos a nuestra familia solo así tendremos una familia alegre y saludable como Dios quiere. Comentarios: melita_ihd@hotamail.com
