PALABRAS DE VIDA / Lo que el hombre no ha podido dominar
El hombre ha dominado toda la naturaleza y aún se ha metido en gran manera con la ciencia que hasta la luna ha llegado, ha hecho grandes descubrimientos con la tecnología en sus manos. Pero que triste que hasta hoy no haya descubierto como detener las guerras. El ser humano tiene dentro de sí, un arma poderosísima que tanto puede servir para hacer el bien como hacer el mal, dependiendo donde dirija su vida. Con ella puede dar ánimo y matar esperanzas.
La palabras suaves alegran el alma pero que terribles son aquellas que como dardos son lanzadas llenas de odio, rencor, venganzas, resentimientos y llenos de amargura que se dicen con el único propósito destructor. Por eso el amigo o enemigo del hombre, esta en su mismo cuerpo, nuestros ojos sirven para ver, nuestras manos para palpar, nuestros pies para caminar, los oídos para oír, nuestra nariz para oler, la lengua para hablar; todos nuestros miembros son útiles cada uno tienen una función. No olvidemos que Dios nos hizo en el vientre de nuestra madre con mucho amor.
De los miembros antes mencionados hay uno por el cual debemos tener mucho cuidado. Porque con este, se pueden hacer grandes cosas malas o buenas. De ella vienen las enemistades, las guerras es un arma bien oculta que solo usted puede dominar si quiere. Esta arma es la lengua, tengamos cuidado con ella, es como un fuego destructor poderosa más que todo armamento de guerra. Con ella decimos que amamos y con ella maldecimos, con ella decimos que amamos a Dios y con ella le negamos. Ciertamente todos fallamos muchas veces; el que no falla es un varón perfecto. Es difícil dominar la lengua.
“Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego abrazador que quema todo. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno” Santiago 3 Quieres vivir días buenos refrena tu lengua, has el bien y apártate del mal para que no sufras. Muchas veces sufrimos pero no es por otra cosa más que por la lengua. “porque de la abundancia del corazón habla la boca” Mateo 32-37. Cuantas palabras decimos en el día, en la noche en todo el año de las cuales dice que Dios nos juzgará. Hay que tener cuidado porque Dios, conoce todo, desde tu amanecer, tu atardecer y tu anochecer para él no hay nada oculto.
No te jactes entonces con tus palabras. La boca del justo habla sabiduría, y la sabiduría viene de Dios, el sabio calla, más el necio habla. Que tus palabras sean el bálsamo para el alma herida que calme el dolor del alma. Cuida tu lengua de hablar engaño para no lastimar a otros. Con la lengua se puede contaminar todo el cuerpo “un poco de levadura leuda la masa” imagínense, cuando abrimos nuestra boca para decir palabras vulgares, los que nos oyen nos juzgaran posiblemente diciendo que boquita o en caso contrario te preguntarán de dónde vienes tienes alguna religión. La cual no quiere decir que por la religión te portas bien o mal sino al contrario Santiago dice que si tienes una religión y no refrenas tu lengua vana es tu religión. Hay un dicho popular “Se necesita uno para encender una guerra, pero muchos para apaciguarla”. He visto tantos niños y jóvenes sin autoestima, con ganas de quitarse la vida, llorando, tristes y cabizbajos porque alguien le quito su esperanza y el brillo de vivir diciéndoles palabras hirientes como tonto, no vales nada, eres un burro, un pobre idiota, un inútil, eres un estorbo, ojala te murieras, solo sirves para hacer las cosas mal, ya no te quiero, ojala te mueras, tu hermano es mejor que tú, tu solo me haces sufrir, como mujer no vales nada, ya ge una mejor que tú, eres una ramera. Y cuantas palabras, tan duras que le quitan el deseo de luchar a quien las escucha.
Y las encontramos en todos lados, en la casa, en el escuela, colegio, trabajo, universidad, en la calle. Y es que la lengua, sin control es un peligro, que nos contamina y contamina a los demás, e incita a la maldad, palabras lanzadas sin razonamientos y sin medir las consecuencias de lo que se dice. He escuchado decir calumnias, mentiras, bien descaradas de personas que las dicen sin temor y sin miedo como si fueran una verdad, y lo peor es que lo trasmiten a los demás sin importar el terrible daño que puede ocasionar aquello.
No porque la lengua se mueva por donde quiera, yo puedo decir lo que se me antoje; Dios nos la ha regalado para un fin superior, y nos ha dado la libertad de decir todo lo que sentimos, pero sin dañar la libertad del otro, ni faltar a su privacidad de su vida, con respeto y mucha moderación al hablar; la lengua es necesario ponerla al servicio de la memoria, inteligencia y voluntad, para que no este suelta y diga las cosas sin antes saber bien si lo que va a decir es verdad y es necesario decirlas “Los labios prudentes son joyas preciosas” proverbios 20-15 En el salmo 32-9 se lee “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno para que obedezcan”.
Si el hombre puede hacer esto para que los animales obedezcan. ¿Entonces porque él, no quieren obedecer a Dios? Un día platicando con un familiar sobre las noticias de los periódicos y le cuestionaba en algo que no estaba de acuerdo y me dijo que no todo lo que se escribe es verdad, de igual manera en las noticias de la televisión la mayor parte son chismes que no están fundamentados del todo con la verdad. “Si andas en chismes descubres la verdad” Proverbios 2-19. Desde ese momento no doy del todo credibilidad a lo que se publica ya sea en los periódicos o en la televisión. Estos medios de comunicación muchas veces son utilizados para denigrar a otras personas más que nada en la política. ¿Conque lo hacen? Pues con la lengua como dicen no tiene “hueso” y se puede mover adonde quiera.
Ya sea para exaltar a quien más me convenga y destruir a otros. No se debe de abusar de los medios comunicativos es reprobable. Estos deben ser utilizados para informar correctamente no para desinformar. La lengua es terrible, si no nos damos cuenta a tiempo podemos ser esclavos de ella, tenemos que dominarla, Dios nos ha dejado su palabra para que a través de ella podamos cultivar buenos hábitos. Hay que dejar las palabras deshonestas, insultos, calumnias, mentiras, chismes contra tales cosas un día Dios juzgará. Quitemos todo eso de nuestras vidas y seamos como dice la palabra de Dios sabios y entendidos.
Quizás en este momento al estar leyendo, amigo o amiga se ha dado cuenta que sus palabras no han sido del todo buenas y con ella a ofendido a muchos, posiblemente sin darse cuenta o simplemente piensa que le cae mal. Si quisiera cambiar su mala manera de hablar acérquese a Jesús ahí donde esta, pidámosle que nos perdone y nos ayude a controlar nuestra lengua para no decir palabras hirientes, sino que nuestras palabras sean como la miel que endulce el alma, que seamos más bondadosos, caricativos y con un corazón sencillo capaz de dar todo por amor a Cristo. Comentarios meli