Pero lo cierto es, que del dicho al hecho hay un gran trecho sobre todo en el aspecto económico, y en este caso a lo dicho por Ernesto Cordero le hago la siguiente reflexión: si somos millones de mexicanos ¿Cuántos tenemos acceso al poder de compra? y ¿Qué se puede comprar con ese poder de compra?
Y por otro lado, para acceder al poder de compra se requiere dinero porque con tapitas o corcholatas no se compra!!. Asi es estimados conciudadanos, millones de mexicanos le preguntamos al secretario de hacienda ¿dónde está el dinero de nuestros impuestos?, por ningún lado se ve circulante, los negocios se quejan que no hay ventas, los consumidores manifiestan que su salario se esfuma y que no le alcanza para adquirír lo mínimo o lo indispensable, ¡y eso que no hay inflación!.
Nuestro poder adquisitivo se asemeja al niño que está creciendo y pretende alcanzar la fruta de un árbol; no le llegara salvo que crezca más rápido que el árbol. Actualmente estamos abajo del árbol viendo las frutas que no podemos adquirir por no haber crecido en la misma proporción del árbol. Es decir nuestro poder adquisitivo está muy por debajo de la realidad de compra, pretender engañar al pueblo con rollos de economía, es una maldad, Sr. Ernesto Cordero Secretario de hacienda: el hambre y la necesidad no entiende de cifras macroeconómicas .
Pero lo más grave de esto es que un pueblo malgaste y disipe en la nada millones de horas de trabajo, cuando millones de hombres necesitan vestido, calzado, vivienda, enseres, alimento y otros millones de hombres quisieran trabajar y crear, por lo que uno no puede satisfacer sus necesidades y los otros no encuentran posibilidades de producir para acallarlas.
Por último Sr. Cordero no puede hablar de mejoría por unos cuantos cuando a millones nos está yendo tan mal. Todo lo contrario, cuando mayor fuerza de consumo tengamos todos, mejor le irá a los demás. El lograr desarrollar la fuerza de todo un pueblo debería convertirse en beneficio común y no en beneficio de una elite política-económica alta para la cual usted trabaja y por las ganancias que le ha dejado defenderla, usted también ya es parte de ella.
