Piel morena, virgen morena... y la morena de curvas
Ya a esta fecha, la mayoría de quienes han decidido ir a cumplir con su responsabilidad ciudadana de emitir su voto, tienen definido en qué sentido lo emitirán. Algunos lo harán en todas de todas por un partido político independientemente de que sus candidatos no les satisfagan; otros votaran por un candidato de su preferencia postulado por un partido y por otro u otros partidos en otras boletas, como será mi caso.
Pero hay aún una franja cercana al 18 por ciento que no “da color” o no se ha decidido; por la razón o razones que sean aún no se deciden.
En colaboración de hace unos días afirmé que hay un partido que ha sido “adoptado” por la ciudadanía y al cual el votante le ha situado en un “Estado de Gracia”. Es decir, el votante se le ha rendido, aunque sea partido de nuevo cuño. Que aunque es un partido nuevo y no tiene experiencia gobernando, es aceptado ampliamente por la población votante.
No acerté a descubrir cuál sea la causa de esa adopción electoral más si el perfil del votante que lo prefiere; el perfil arroja que sus simpatizantes y electores son mexicanos con estudios de bachillerato, licenciatura, maestría y doctorados.
Estos votantes no comparten la simpatía que tienen los analfabetos: según encuesta autorizada, son los sin estudios y en la pobreza los que han ido a votar por el tricolor y el verde. Por morena y revolución democrática, ciudadanos con estudios de preparatoria, bachillerato y licenciatura y clase medieros económicamente.
En un sondeo particular que realicé entre aquellos que aún son indecisos o que están confundidos entre y ante la gran maraña de partidos y candidatos que pululan en esta elección, las razones que me han dado de por dónde se podrían inclinar para emitir su voto a favor de algún partido el domingo venidero, me han sorprendido sus respuestas.
Algunos me comentaron que están indecisos entre votar por el partido de su piel o por el de la propaganda abultada: para ellos, si la piel de la mayoría de los mexicanos es morena, si su piel es morena, piensan no van a traicionar su piel. ¡Oiga usted, tal razón no parece razón política!; pero han dicho también, “no sabemos de partidos ni de política”.
Así las cosas, entonces el votar según el color de la piel morena de la mayoría de los mexicanos, bien resulta una razón.
Otros más, un mucho más cercanos a alguna iglesia, me han dicho: somos guadalupanos; somos devotos de la Virgen morena del Tepeyac; y si nuestra patrona es la Virgen morena, y la morenita del Tepeyac es milagrosa, a lo mejor el domingo nos acercamos y votamos en honor a la Virgen morena. ¡Oiga usted, esa no es una razón política! Y han dicho, no hay ninguna razón política para votar por otro partido, así que, esa es nuestra razón y probablemente esa sea la que nos lleve a decidir nuestro voto en honor a la Virgen morena.
Y unos más, ya situados en el extremo del regionalismo típico de los tabasqueños, me han dicho: hicimos famosa una canción que dice “agua de coco incita al visitante y una morena de curvas pa bailar”; así que, prefiero a la morena de curvas que a una marciana verde o a un payaso tricolor.
Y otros afirmaron, no vamos a votar por esos antiguos y anquilosados partidos viejos; a esos partidos viejos al que darles su pensión de vejez y emitirles su acta de defunción; si llegamos a ir a votar, votaremos por un partido nuevo.
Y a la pregunta, cuales son los partidos nuevos, han dicho sólo un nombre, saben que fue un movimiento, de regeneración, y hoy es un partido.
Este sondeo me ha vuelto a ratificar lo que en la ocasión pasada apunté: hay partidos que por razones desconocidas, en su primera elección la población los ubica en “Estado de Gracia”, y de entrada, absorben una buena cantidad de votos. Llegar, por ejemplo, a obtener un tercer o segundo lugar en votos en menos de un año, cuando hay otros partidos que rebasan la tercera edad de estar intentando ser los preferidos del electorado, no es hazaña menor. El caso es, ¡usted, vote!