PLAN ANTIRRÁBICO


Según la OMS, la rabia es una enfermedad transmitida al ser humano por los animales, causada por un virus que afecta a animales domésticos y salvajes, y se propaga a las personas a través de mordeduras o arañazos por el contacto con la saliva infectada. Existen dos tipos de rabia: la rabia furiosa y la rabia paralítica. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es casi siempre mortal.
    Consecuentemente todos los seres humanos debemos cuidarnos de las mordeduras o arañazos de los animales rabiosos para evitar consecuencias funestas y debemos, por lo tanto, desarrollar un plan antirrábico.
    Se sabe que ha surgido un gran brote de rabia entre ciertas personas o conglomerado laboral que se desempeña –desde la Dirección General, las gerencias, pasando por las agencias comerciales- en la paraestatal que debe, constitucionalmente y por ley, proporcionar el servicio de energía eléctrica a la población. Y esto se colige así ya que no hay ninguna otra explicación medianamente razonable para que el gobierno federal por medio de la CFE hostigue, moleste y trate de mordisquear y arañar a la población nacional.
    No hay estudios que nos permitan justificar la razón del odio feroz y salvaje que el gobierno federal le trae a la nación; no alcanzamos a definir la causa de la guerra perpetua, constante y permanente que el gobierno federal trae contra el pueblo; sólo que los haya atacado una epizootia de rabia –al parecer furiosa-.
    Después de la llegada al gobierno federal de los economistas neoliberales, arrancó la guerra del gobierno federal contra el pueblo. Se redujo el gasto social en más de un 65 por ciento. Se crearon nuevos impuestos y se aumentaron las tasas de los existentes; se escalaron los precios exorbitantemente de gasolina, gas y diésel; se devaluó el peso. Se retiraron los subsidios a la energía eléctrica y se inició el desmantelamiento de los bienes de la nación para trasladárselos a los consorcios privados.
    Los gobiernos ultraconservadores panistas le dieron otras vueltas a la tuerca de la opresión privatizadora y aumentaron las tarifas eléctricas casi al quíntuple; entregaron parte de la producción de energía a consorcios extranjeros y desaparecieron a la empresa Luz y Fuerza del Centro que le competía a CFE, convirtiendo a CFE en monopolio. Los neoliberales que siempre propalan la idea del libre mercado y la libre competencia allí no dijeron ni pio, le lamieron los calcañales al gobierno federal.
    Hoy el gobierno federal priista persigue despiadadamente a todo usuario de energía eléctrica y lo hace ilegalmente. Le inventa a miles, adeudos inexistentes y les envía facturaciones que no reflejan los datos del aparato medidor de consumo: se están dedicando a cobrar hasta el doble del consumo de dos meses y enviando recibos por cantidades abultadas.     
    Eso en cualquier idioma o parte del mundo se denomina fraude. Iniciar demandas en cascada por el delito de fraude contra CFE; el que la Fiscalía General sancione a CFE por fraude, sería muestra de hacer justicia.
    Los empleados instruidos por sus rabiosos jefes, se acercan a las casas de la población nacional, con actitud de ladrones furtivos y groseros, a “cortar” el suministro de energía eléctrica e incluso allanan las moradas de los mexicanos. Se pasan por el arco del triunfo el artículo constitucional que establece que nadie puede ser molestado en su persona, bienes, cosas y domicilio sin mandamiento judicial escrito emitido por autoridad competente. Esa es la actitud típica del facineroso, del hampón o del perro rabioso.
    Es decir, el gobierno federal priista, por medio de la CFE, usa a la Constitución como papel de baño y arremete contra la población de la nación. Otro delito por el que hemos de denunciar a CFE y sus empleados es el de Allanamiento de morada: el que la Fiscalía General sancione a los empleados y gerentes de CFE por el delito de Allanamiento de morada, sería muestra de justicia.   
    La energía eléctrica es generada con los recursos naturales de la nación, por lo que consecuentemente, esos recursos naturales son la propiedad de los mexicanos. Y la empresa de energía eléctrica fue establecida para el bienestar y en favor de la nación, lo que implica que no es una empresa con fines de lucro sino de servicio social.
    La CFE no es del gobierno aunque el gobierno la administre. Es la nación, somos los mexicanos los originarios dueños de la CFE y le delegamos al gobierno federal la oportunidad de administrar dicha empresa.
    El hecho de que el gobierno federal use a la CFE para dañar, molestar y perjudicar al pueblo es tanto como si usted fuese dueño de una pistola y se la diera a guardar a un vecino y después, ese vecino, le comprara cartuchos a esa pistola y con ella viniese a su casa a asaltarle.
    Peor aún si, en una actitud perversa, mal usa el manejo de las presas para inundar intencionalmente decenas de miles de hectáreas del territorio de Tabasco y dañar seriamente a sus habitantes. Además, la Constitución prohíbe a todo individuo o ente público el hacerse justicia por su propia mano; analice y se dará cuenta que todo “corte” o intento de “corte” del servicio de energía eléctrica de la CFE a cualquier domicilio es inconstitucional ya que es tanto como hacerse justicia por su propia mano.
    Si la CFE pretende suspender el suministro de energía eléctrica a cualquier persona, que lo plantee ante la autoridad judicial competente y que tal autoridad lo determine. Todo contrato con CFE es de carácter mercantil o civil y no trae aparejada ejecución. Hacerlo como lo hace CFE, le coacta su libertad, o le amenaza o le condiciona el suministro de energía eléctrica: acciones, todas ellas, ilegales e inconstitucionales. Y esto es así ya que, si por ejemplo, un gerente o empleado de la CFE le debiese dinero a usted y usted para cobrarle se acercase a su casa y le pusiese una pistola amartillada en la frete y, por medio de esa amenaza le obligase a pagarle, ciertamente a ese gerente o empleado de la CFE hasta la rabia furiosa se le quitaría; pero la acción de usted sería indebida ya que está usted haciendo justicia por su propia mano y por medio de la coacción física trata de hacer valer su derecho. Algo similar pasa cada vez que CFE le “corta” o intenta “cortarle” a usted el suministro de energía eléctrica.
    Si CFE arguye que usted le adeuda o le debe, la obligación de CFE –y más si se publicita como una empresa socialmente responsable y de nivel mundial- es exigirle el supuesto adeudo ante la autoridad competente. No hacerlo, es muestra inequívoca de un delito.
    Como usted, así como mi familia y yo, seguramente ha padecido los embates y terroríficos intentos del gobierno federal de mordisquearle con su odio feroz y ha sufrido la acción de hampón de seguir perpetrando su guerra en contra de nuestro patrimonio, bienes y derechos, le invito a adherirse al plan antirrábico.  

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