• La Verdad del Sureste |
  • Jueves 05 de Marzo de 2026

PLAZA ROJA Agustín Carstens y la Marcha de las Putas POR JOSÉ LUIS LARA LÓPEZ

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JOSÉ LUIS LARA LÓPEZ


Soy antipatriota en este excepcional caso. Agustín Carstens no llegará a la presidencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) porque de ningún modo representa los intereses hegemónicos de la mafia financiera internacional que realmente gobiernan a los países que ellos llaman “emergentes”. Si en el hipotético caso llegara Agustín, actual presidente del Banco de México, nuestro país será de facto una extensión más de Estados Unidos como lo es Puerto Rico. Aunque históricamente los gringos han manejado los hilos del poder de México no sólo desde la Casa Blanca sino desde el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, con la aprobación de la Reserva Federal de Estados Unidos, ahora los países latinos se prestan a apoyar la iniciativa del conservador Felipe Calderón “con la idea de que un latino rompa la tradición de los países ricos de imponer dirigentes europeos en la cúpula del FMI”, según analistas nacionales. Felipe Calderón está vendiendo una falsa idea a los gobiernos latinos. El PAN busca esa candidatura para Carstens sólo para fortalecer la imagen presidencial en el contexto geopolítico, y pretender ocultar un gobierno fracasado (como los mismos gringos lo calificaron al decirle fallido) que ha mantenido intacta la estructura institucional del sistema político mexicano heredada de las camarillas priístas, y de cuya alternancia con Felipe de Jesús sólo ha producido más de 40 mil muertos en tan sólo cuatro años y medio, estrategia de una guerra absurda emprendida con el supuesto afán de acabar con actividades ilícitas del tráficos de drogas, armas y de personas que cruzan las fronteras del norte y sur-sureste del país. Para conciliar intereses con el pueblo mexicano, ahora Felipe Calderón pretende ganar simpatías electoreras dando golpes mediáticos metiendo a la cárcel al ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchia y amenaza hacer lo mismo con Ulises Ruíz de los estados de Chiapas y Oaxaca, respectivamente, y un ex-presidente municipal norteño de la familia Hank Ron sólo lo exhibió como delincuente de cuello blanco. Todo esto con miras de levantar el porcentaje de votos del candidato panista y de su ex secretario particular, Felipe Bravo Mena, y pueda agenciarse el triunfo de la gubernatura del Estado de México, la antesala de la Presidencia de la República para el 2012, dicen los politólogos. Una vil aberración, porque en este país los políticos gozan de privilegios e impunidad. Si la justicia se aplicara con equidad, las cárceles de nuestro país no alcanzarían para meter todos aquellos que predican la filosofía muy estilo a la mexicana: “El que no transa no avanza”. Pero la sociedad mexicana parece tener otros escapes emocionales que desembocan en protestas masivas, como resultado de las opresiones dominantes de una cultura machista de Estado que impone, agrede y desfigura las cualidades de la masa mexicana, pero de manera particular con féminas, que en tiempos de crisis económica este despotismo institucional se agrava, porque la mujer se ha convertido en símbolo sexual rentable para el gran comercio (el acoso es algo adicional a este comercio). Es, en otras palabras, un “sujeto” que ha perdido valor humano. Ese es el éxito de Televisa y TV Azteca: la explotación de la mujer como objeto sexual. Y la contraparte es la domesticación de las conciencias colectivas (para eso sirven las telenovelas, los concursos de bellezas y la publicidad de los usos de condones cada fin de semana). Es la Marcha de las Putas efectuada en la Ciudad de México. Se despojaron de las caretas de las hipocresías y se exhibieron tal cual. En este sentido las mujeres que marcharon con dignidad le enviaron un mensaje subliminal a los comerciantes de la política: ¡Quítense las caretas de la demagogia y caminen en las calles desnudos con el signo de la verdad. Entonces la pregunta que nos hacemos como falacia utópica es: ¿qué ganamos los mexicanos con Agustín Carstens en la presidencia del Fondo Monetario Internacional? La respuesta es una realidad con Carstens o sin Carstens dentro del sistema político mexicano: Que nuestras hijas serán las futuras putas de esta bifurcada sociedad, producto de estos gobiernos neoliberales autoritarios y represores.