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  • Miércoles 04 de Marzo de 2026

PLAZA ROJA/ Pemex y Conagua, exterminan Pueblos Chontales POR JOSÉ LUIS LARA LÓPEZ

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POR JOSÉ LUIS LARA LÓPEZ


El Edén perdido| Pineda El Edén perdido| Pineda
El pueblo indígena chontal del municipio de Nacajuca, Tabasco, está en grave peligro. Su forma de vida está amenazada desde las inundaciones del 2007.

La mayoría de las 32 comunidades donde habita el 72 por ciento de los 110 mil pobladores, permanecen en la zozobra bajo el agua, sin que las autoridades gubernamentales del estado y el municipio, así como la paraestatal Pemex y la Conagua, hayan diseñado, hasta el momento, estrategias para salvar las tierras de las que dependen las economías familiares. Si bien es cierto que Nacajuca se ubicada en la hoya de la Chontalpa chica de Tabasco, y que por sus mismas condiciones naturales los habitantes están habituados a vivir y convivir con el agua, de las cuales sacaban provecho al cultivar el guano para la elaboración de las artesanías, la pesca, y por supuesto la agricultura y ganadería en pequeña escala, ahora estas producciones se extinguieron.

Los indígenas chontales mantienen hoy en día un sistema de producción demasiado primitivo. Todos ellos cultivan sus escasas tierras con el machete y la coa. La población infantil padece una severa desnutrición sin que exista asistencia médica. Las mujeres embarazadas lucen famélicas.

Los jóvenes sólo tienen como diversión el consumo de alcohol.

El desempleo afecta a los adultos. Las mozuelas practican la prostitución a escondidas de sus padres. Las células familiares experimentan desintegración interna. De estos fenómenos no existen datos precisos porque ninguna institución ha mostrado interés en cualificar el grado de descomposición social que existe en cada comunidad indígena. Por el contrario impera la presencia de sectas protestantes cuyos pastores –en algunos casos- toman como sus “mujeres” a las indígenas solteras o casadas. Por las propias condiciones de marginación y rezago, el sistema educativo público que se imparte en la escuela básica, es de pésima calidad. Algunos profesores llegan con aliento alcohólico y otros ni llegan a las aulas. Es increíble, pero existen niños y niñas de cuarto año de primaria que no saben leer ni escribir. Asisten a sus clases todos desaliñados y descalzos. Algunos de estos inasisten a sus aulas, pero son expertos en pronunciar palabras consideras altisonantes. ¿De qué viven estos niños? De pozol, frijoles y tortillas. Esta es la dieta básica cotidiana.

La otra realidad es la soberbia y la prepotencia de los trabajadores y mandos medios de Pemex que a diario transitan las carreteras enlodadas de las comunidades indígenas. La poderosa paraestatal arrecia sus planes de operación en la exploración y explotación del petróleo, sin importar las consecuencias que deriva en severas contaminaciones que matan los escasos cultivos, contaminan el agua (superficial y subterráneo) y el aire. Los afectados son los asentamientos humanos localizados en los alrededores de los pozos.

El Campo Zen, localizado en Oxiacaque, Pemex tiene el proyecto de explorar 102 pozos. Según se sabe, ya han descubierto nuevos yacimientos de petróleo en Tucta, Mazateupa y Tecoluta, precisamente donde existen poblaciones en la absoluta pobreza. Mientras en zonas semiurbanas el número de habitantes va en crecimiento a causa de la natalidad y de la emigración de los indígenas que buscan zonas altas para sobrevivir. Pero no todos tienen esas posibilidades. De acuerdo a las observaciones de los pobladores, desde la primera gran inundación que padeció Tabasco durante el 2007, los autoridades de la CONAGUA y el gobierno del estado, tomaron la decisión de abrir un dren a la altura del río Samaria que desfoga sobre el río San Cipriano, y que, evidentemente, mantiene inundada a la mayoría de las comunidades indígenas de Nacajuca. Esta medida la aplicaron como única alternativa para evitar que la Ciudad de Villahermosa se volviera a inundar. Los pobladores -algo así como 72 mil indígenas- buscan alternativas pocas ortodoxas para elevar sus más enérgicas protestas ante organismos internacionales humanitarias, para condenar las actitudes de opresión, racismo y discriminatorias de Pemex, la CONAGUA, el gobierno del estado y la autoridad municipal gobernado por el priísta Marco Antonio Leyva. Afirman que estos tienen la consigna de exterminar a los chontales de Tabasco. El etnocidio en pleno tercer milenio. POSDATA: Los indígenas chontales no saben a dónde están los 12 millones de pesos que recibe el ayuntamiento de Nacajuca cada año como remanente de Pemex… ¿A dónde está la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tabasco?... ¿A dónde están los Sociólogos light de la UJAT?... Los focos rojos están encendidos.