La política hegemónica del gran trust norteamericano de “América para los americanos”, era el principio de la colonización y la implantación de las dictaduras hacia los países de Centroamérica, incluyendo, por supuesto, a México. Muy pronto estas sociedades dominadas se convirtieron sólo en mercados de consumo, cuyas masas se les domestico a través de una educación alienada, una religión protestante prostituida y, sobre todo, de una obsoleta tecnología deslumbrante que brinda “comodidad”. Pero a esto se le agrega otro ingrediente letal que se inserta en el subconsciente colectivo: ahí que muchos sociólogos vean hoy en día que las grandes masas centroamericanas, incluyendo a México y a los tabasqueños, estén domesticadas por las tecnologías virtuales: la televisión y el internet. Esto crea realidades virtuales que envuelve al individuo hasta convertirlo en autómata semiconsciente de su entorno social. El sector más afectado de esta masa colectiva son los pobres de América Latina y por eso emigran a Estados Unidos en busca de los que sus gobiernos les niegan darles: una vida dignificante.
El petróleo es el oro codiciado por las oligarquías norteamericanas. Ellos pretenden domesticar nuestra conciencia colectiva con religiones protestantes para pretender redimir nuestro sufrimiento terrenal, mientras saquean nuestras riquezas naturales sin protesta social alguna. Los gobiernos locales (y la religión católica en tanto ideología predominante aún en Tabasco) son cómplices de esos robos en complicidad con “el estado de derecho mexicano”. De nada sirve que Tabasco ocupe el segundo lugar en producción de petróleo. La cifra estricta no la da a conocer PEMEX “porque es secreto de estado”, ni tampoco el número exacto de compañías extranjeras y nacionales con quienes hacen sus transacciones comerciales en la exploración y producción del codiciado oro negro en subsuelo tabasqueño. La ciudad de Villahermosa está considerada urbe petrolera ante los ojos del comercio internacional y nacional; por lo que, evidentemente, debería tener un rostro impecable como zona metropolitana de primer mundo, debido a los escasos remanentes que ha dejado PEMEX a Tabasco desde el “boom” petrolero de los años setenta. Sin embargo las instituciones gubernamentales se han convertido sólo en oficinas burocráticas engorrosas al servicio de los intereses de PEMEX y de las compañías extranjeras. Miles de kilómetros de caminos en los municipios petroleros de Tabasco y en la propia Ciudad de Villahermosa, lucen intransitables, polvorientos y peligrosos. A la Lagunas de Las Ilusiones se le ha inyectado cientos de millones de pesos sólo para engrosas las cuentas bancarias de ciertos políticos “chocos”. El Malecón que debe ser ejemplo de belleza turística, es un vulgar cárcamo, trasluciendo el hacinamiento de las tres Gaviotas al otro lado del río Grijalva. ¿Entonces para qué tanto petróleo en nuestro subsuelo tabasqueño? ¿Les daremos la razón a los sociólogos estructuralistas de la escuela norteamericana de la UJAT quienes vaticinan que la conciencia colectiva del tabasqueño está en shock? Pero también surge otra pregunta: a propósito ¿qué están haciendo estos sociólogos light para crear conciencia cívica o patriota en el pueblo tabasqueño? ¿Qué tesis desarrollan para bloquear la domesticación de la tecnología virtual? ¿Qué tesis tienen para desmitificar las religiones como ideologías alienantes?
