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La Verdad del Sureste

POR QUÉ TRUMP I


Habiéndome referido ya en 8 ocasiones con esta, a Trump, no lo volveré a tocar hasta antes del 8 de noviembre de 2016 –fecha de la elección en EU-.
    ¿Por qué lo he hecho?: por la poderosa razón de que, si hasta la fecha los presidentes priistas y panistas de nuestro país hacen sólo lo que les ordena el imperio por conducto de su vocero -el Presidente de los EU- y sus grupos de poder, si los presidentes disminuidos de la República –del PRI o del PAN-, todo lo hacen para servir a sus amos -los Presidentes de EU-, en el probable caso de que Trump gane la Presidencial en noviembre 8, las cosas le moverán feo el tapete a los politicastros neoliberales mexicanos uncidos al carro imperial.
    Si gana Trump ¿las cosas no seguirán igual? Seguirán igual para los presidentes del país: seguirán obedeciendo y lamiéndoles los talones –y los genitales- a los poderosos de EU. No seguirán igual para los “empresarios”, millonarios, dueños de medios masivos de difusión, etc., y camarilla que los acompaña en los pingues negocios que significan la explotación de migrantes y latinos: ellos cambiaran de amo, cambiaran de diablo, pero para la mayoría de los mexicanos seguirá el mismo infierno.
    Será así pues Trump no trae ningún contubernio ni amafiamiento con los actuales sátrapas que dominan en el PRI y en el PAN, ni en Televisa ni TVAzteca, ni en Telcel o Iusacell, ni en Banorte, Inbursa o Banamex, ni en Maseca, Soriana, Coppel o El Palacio de Hierro. Ya como Presidente,Trump buscará aliados y socios en México y es altamente probable que no sea ninguno de los que actualmente parten el pastel y conforman la oligarquía en México.
    Ese es el pavor que les causa Trump; y una clase degradada y degradante en estado de pánico y shock puede hacer cualquier bestialidad –no brutalidades, que esas ya las hacen a diario-.
    Más si los politicastros priistas y panistas, junto con sus socios y camarillas empresariales y de medios masivos de difusión han denostado a Trump. No hubo ninguno de ellos que no le motejare de payaso y que le vaticinara éxito, todos afirmaron que no aguantaría ni dos meses en la contienda, que sería derrotado con contundencia para el verano de 2015.
    La realidad les definió cómo mentirosos que valen un comino: el verano de Trump dio paso al otoño de Trump, que dio paso al invierno y a la primavera de Trump. Hoy Trump, es candidato del Partido Republicano (desde el 3 de mayo (un mes antes del fin del proceso de primarias) ¡y dos meses y medio antes de que se realice la Convención –del 18 al 21 de julio en Cleveland, Ohio- para designarlo!).
    Trump, para mayo 5, tenía 1.238 delegados -uno más de los 1.237 requeridos-, luego ganó Virginia Occidental y Nebraska –rebasó así los 1150 Delegados- y consiguió una victoria contundente –el 7 de junio- en California —el Estado con más población de EE.UU— y en los otros 4 Estados en disputa: Nueva Jersey, Nuevo México, Dakota del Sur y Montana (sumándose los restantes 303 Delegados, cantidad record que ningún otro candidato del Republicano ha logrado para ser nominado en la historia electoral de EU).
    Trump inició en junio de 2015 la marcha. Al principio: «En diciembre ya ni nos acordaremos de él», dijeron los engaña bobos de la TV y periódicos –creyendo que la realidad se debía plegar a sus deseos e intereses económicos-. En menos de 11 meses Trump eliminó a 16 rivales del Partido Republicano –el más chimuelo de ellos, mascaba rieles y se los tragaba a bocados-. Los 2 últimos derrotados fueron el senador Ted Cruz y John Kasich, el gobernador de Ohio (donde se realizará la Convención republicana) - derrotados por Trump a inicios de mayo-.
    «Donald Trump recibirá la nominación republicana y nada volverá a ser igual», escribe la columnista Peggy Noonan, quien redactó algunos de los mejores discursos de Ronald Reagan. «La manera de hacer política en América ha cambiado y no volverá atrás». Yo distingo que, mientras Trump habla con toda crudeza de los asuntos reales que se viven en su país, los otros aspirantes encubren esa crudeza con subterfugios lingüísticos o verbales. Todos piensan igual, solo que, Trump es más radical.
    La fortaleza de Trump está en el número de votos que ha cosechado más que en la rapidez por asegurarse la nominación, Por cifras de RealClearPolitics, Trump había cosechado hasta el 5 de mayo –hace más de un mes- algo más de 10,6 millones de votos. A la fecha ya rompió el récord de 10,8 millones de sufragios alcanzado en 2000 por George W. Bush para convertirse en el candidato republicano con más votos en unas primarias.

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