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La Verdad del Sureste

UNA PORQUERÍA MÁS, AHORA EN EL CINE



Es tanto el interés que el gobierno federal tiene en ocultar la información auténtica de la desaparición forzada de 43 normalistas estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa (barbaridad que autoridades federales y sicarios del crimen organizado protegidos por esas autoridades, perpetraran sin razón aparente –pero con gran salvajismo- la madrugada del 26, para amanecer 27 de septiembre de 2014), que se ha gastado centenas de millones de pesos en su afán desinformativo y de ocultamiento.
    El proceso desinformativo comenzó al atraer la PGR y el exgobernador de Hidalgo, Murillo Karam, dedicarse a emitir datos plagados de falsedad sobre tan aberrantes delitos; falsedades que dejaron en la opinión pública nacional una estela de pestilente tufo de impunidad y protección a los delincuentes que nunca se podrán justificar.
    Siguió la desinformación con la puesta en circulación de una trama increíble de aquella aciaga y tortuosa noche-madrugada, de la cual los medios masivos de difusión –encabezados por los negociantes de la desinformación e inventores de “Cajas Chinas” a la medida para el Gobierno Federal (Televisa y TV Azteca y acompañados por diarios tan faltos de credibilidad como Milenio, Excélsior, Crónica o Milenio)- cuyo tema central era acusar a los desaparecidos de todo tipo de delitos y reducir tan terrorífico hecho a un simple pleito entre bandos de delincuentes.
    Su campaña de desinformación se caía por su propio peso y contradicción: si el gobierno federal afirma que Los Rojos y los Guerreros Unidos fueron los que desaparecieron a los normalistas ya que hace más de 10 años operan en la zona y controlan a los policías, entonces, porqué el Gobierno federal y las autoridades federales no han acabado con estas 2 bandas y le siguen dejando actuar con impunidad al extremo que desaparecen a 43 normalistas por un simple capricho. ¿Cuál puede ser el imponderable hecho o motivo para que estos delincuentes actuaran tan salvaje, bestial y bárbaramente?
    No son ni mínimamente creíbles los datos desinformativos del gobierno federal sobre el asunto.
    Tuvieron que despedir a unos de los partícipes en el proceso del trauma pero no al inventor de la ficción: a la calle Murillo Karam y Monte Alejandro Rubido –y Chuayffet-, pero sobreviven Osorio y los periodistas corruptos y desinformadores que les sirven (al extremo que el Vicepresidente de Noticieros de Televisa, Leopoldo Gómez, logró poner a su hermana como Procuradora General de la República con el beneplácito de Peña).
    Uno de esos periodistas corruptos y desinformadores, que incluso tiene un programa de televisión, es un extranjero de tan deleznable calaña que puede ser comparado con el “conductor” estrella de Televisa (Lopitos Dóriga). Del país de donde es, nos han enviado un dossier verdaderamente aterrador de este sujeto al que los dueños y “empresarios” de 2 medios masivos de difusión le prestan irresponsablemente sus medios para esparcir sus miasmas.
    Jorge Fernández Menéndez se sabe ha estado siempre al servicio de los intereses más turbios del interior del Gobierno Federal, pero no se había descarado como un empleado lame genitales de los cuerpos policiacos y paramiltares –del país y del extranjero- como lo ha hecho ahora.
    Resulta que este sujeto a recibido una muy buena cantidad de dinero para financiar una peliculeja de pésimo nivel, ínfima calidad y ejemplo nacional de panfleto desinformador -al que tratan de meter en todas las salas de cine del país haciéndolas pasar como “documental”-, acerca de la tortuosa noche de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Y cuenta con el apoyo del dueño de CinepoIis, conspicuo “empresario” y líder “empresarial” de un grupo de la reacción nacional, que opera más de 2 mil salas de cine en el país.
    La porquería de película ya fue rechazada por los padres de los normalistas y sólo repite la versión contrahecha, contradictoria y desinformadora que inventaron para que Murillo Karam saliera a esparcir.
    La película no es recomendable en ningún sentido, ni como “documental”, ni como “investigación”, ni como “obra de cine”, ni como “aportación artística”, y óigalo bien, ni como taquillera. Pero eso no le importa a Fernández Menéndez y sus financistas; la rodaron y la pusieron en las salas para desinformar a la nación y tratar de sostener –a como dé lugar- con ese mamotreto, la versión de los del Cisen, Gobernación y Presidencia sobre el crimen de Ayotzinapa.
    Nunca aparecen en la película de Fernández Menéndez, las fotos donde Peña y Abraca departen en al menos en 3 ocasiones –un año y medio, un año y 6 meses respectivamente, antes del crimen del 26 de Septiembre-. Nunca aparecen en la peliculeja de Fernández Menéndez, las evidentes y notorias relaciones entre las fuerzas federales destacamentadas en Guerrero y los grupos delincuenciales que saben operan ahí. Nunca se habla del trasiego de droga en la zona, principal negocio que regentean las autoridades federales a trasmano con los cárteles.
    Nunca se habla del permanente intento del gobierno federal de desaparecer las escuelas normales rurales. Y comete saltos históricos tan brutos como el decir que Lucio Cabañas y Genaro Vázquez fueron guerrilleros de los años 40s.
    En fin, La noche de Iguala, es una porquería; una soberana forma de insultar a los mexicanos y el punto final o desenlace de la trama desinformativa que Televisa y TV Azteca le diseñaron a Peña y Osorio para ocultar lo inocultable: las autoridades federales a sus mando se dedican a violar los derechos humanos diariamente, a perpetrar tortura, a asesinar sin enjuiciar, a desangrar al país, a degradar la calidad de vida de los mexicanos, a endeudar a la nación y fomentar la impunidad y la miseria.   

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