Portal de cronos
Mayoría priista, un grave retroceso; dañino para Tabasco
Los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a las diputaciones federales y locales sólo buscan mantener la pirámide del poder que ejerce el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto. Dentro de esa pirámide no entra el gobierno de Tabasco, mucho menos los tabasqueños a los que tratan de embaucar con sus propuestas que se encuentran demasiado lejos de la realidad. Con tal de regresar al poder han tratado de cambiar su imagen de corruptos a perseguidos políticos y de perseguidores a perseguidos. Ahora esos priistas se autodenominan víctimas del gobierno que encabeza el gobierno de Núñez. Así lo declararon en su momento Fabián Granier y José Saiz Pineda, imagínese.
El principal objetivo de estos candidatos tricolores en Tabasco es crear un bloque que respalde las reformas impulsadas por el gobierno federal, entre ellas la reforma energética, la cual en palabras llanas no es más que la venta de la paraestatal a particulares de otros países. Si estos diputados priistas lograran la mayoría en el Congreso del estado, no harían más que frenar las acciones del gobierno estatal pues esa es la consigna a través del CEN del PRI. Un ejemplo de cómo los priistas buscan apuntalar la famosa reforma energética es la candidatura de José del Pilar Córdova pues nunca se atrevería a emitir un voto en contra de las propuestas peñanietistas en el Congreso de la Unión. Este candidato fue uno de los diputados menos productivos en la Cámara local; no tiene un programa real de propuestas para impulsar leyes e iniciativas que beneficien a los tabasqueños pero siente que a base de los millonarios recursos del sindicato petrolero él se alzará con el triunfo el próximo 2015.
La crisis económica, la inseguridad, la corrupción, los bajos niveles educativos, la deficiencia y la inefectividad de las instituciones, la pobreza, la falta de oportunidades para que los ciudadanos tengan una mejor calidad de vida y demás vicios han sido causados por la falta de compromiso social y la falta de ética de los diputados priistas. Ellos son los promotores de los ´albazos´, de los fraudes electorales, de los mayoriteos en reformas que terminan perjudicando a los ciudadanos de a pie. Tenemos pendiente el alza a los impuestos de la nueva miscelánea fiscal, el aumento a los costos de los combustibles y la canasta básica en general. Esto es lo que los tabasqueños hemos ganado gracias a los diputados priistas en los últimos treinta años.
Votar por los candidatos priistas, que como los del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no hacen más que engañar y desinformar a los electores tabasqueños, sería un retroceso terrible a la par de lo que ocurrió en 2012 con el retorno del PRI al gobierno del país. Votar por los candidatos priistas significaría un aumento en la deuda pública de Tabasco. Los gobiernos municipales en la actualidad arrastran una deuda que se convierte en una bola de nieve cada trienio que se originó con los gobiernos priistas desde hace muchos años. El daño ya está hecho y parece que se ha convertido en el cuento de nunca acabar.
Los candidatos priistas presumen de mucha experiencia política y gubernamental pero lo cierto es que a través de sus ambiciones de mantener el poder a toda costa han creado un cáncer que contamina todo lo que toca: la inestabilidad social. Con las limitaciones que se quieran, pero Tabasco avanza a paso lento pero seguro hacia el desarrollo; no se puede hablar de una bonanza en apenas tres años de un régimen distinto cuando cargamos sobre nuestras espaldas con más ochenta años de administraciones priistas, unas malas otras regulares. Cuando las estructuras de un sistema están corroídas tiene que apostarse por comenzar con un gobierno que construya nuevos cimientos en los puntos medulares y necesarios en el estado. Permitir que los priistas regresen al poder es continuar con un viejo sistema colmado de vicios que no harán más que sumir a Tabasco en una verdadera catástrofe de la que difícilmente podremos levantarnos. Hasta ahora no hay muestras de que el PRI esté ofreciendo algo verdaderamente distinto a lo que fue.