POSTAL DE CRONOS
El sangriento edén que nos heredó Manuel Andrade Díaz
Manuel Andrade Díaz, ese gordo bonachón que pudo haber inundado todo Tabasco de sudor si no hubiera cargado consigo toneladas de paliacates con los cuales secaba momentáneamente su rostro en los eventos oficiales cuando fue gobernador del estado, es uno de los principales causantes de la inseguridad pública que se ha recrudecido hasta estos días. Con él se dieron los primeros levantones y secuestros, las balaceras y ajustes de cuenta y el auge del crimen organizado que se infiltró dentro de las corporaciones policiacas. Esto último una herencia de su tutor Roberto Madrazo. Aun así, el “primer priista” en ese entonces no paraba de decir que Tabasco era el mejor lugar para vivir y que todos los eventos violentos no eran más que casos aislados.
Hoy, con su metabolismo completamente cambiado, el político tabasqueño es prácticamente diputado local, pues su instituto político (PRI) lo decidió así por medio de la vía plurinominal. Y “refuerza” acompañando a algunos de los candidatos de su mismo partido en las caminatas para pedirle a los ciudadanos que les ´echen la mano´ para volver a gobernar, para darle soluciones a los problemas que aquejan al estado de Tabasco. Pide el voto para otros, pero no se atreve a pedirlo para él, por eso va de pluri. Sin embargo, nos preguntamos si acaso el exgobernador Manuel Andrade tendrá alguna propuesta concreta de cómo combatir al crimen organizado que él nos heredó cuando un ficticio Don Natán nos aseguraba que en aquella administración Tabasco iba ´rebién´.
Hay que admirarle a los políticos “profesionales” como Andrade Díaz esa gran capacidad de desmemoria cínica, o la manera en que hacen de tripas corazón, para darle nuevamente la cara al pueblo cuando sus gobiernos no han hecho más que hacer de nuestro país y estado una verdadera zona de desastre en todos los sentidos habidos y por haber; la doble moral de estos personajes es una caparazón donde ocultan sus oscuros intereses y se atreven a acusar a otros que apenas comienzan a gobernar del cáncer que nos han transmitido desde sus oficinas o búnkers donde operan para decidir el bienestar de ellos y sus camarillas, menos quienes engañados por su labia y dogmas institucionales votan por los institutos políticos en las urnas en los tiempos electorales.
¿Qué moral política ofrece Manuel Andrade Díaz a quienes acompaña en la búsqueda del voto de los tabasqueños? ¿Qué sentimientos asaltarán al exgobernador cuando transita por esos lugares donde la miseria es innegable? ¿Le remorderá la conciencia cuando enfrenta una cruda realidad que él pudo haber evitado si su política la hubiera aplicado correctamente en su gobierno? Pero lo que llaman el ´callo político´ los salva de los arrepentimientos y los fortalece para no detenerse ante las calamidades que ellos como gobierno causan a la gente; esta es la percepción que nos causa ver a Manuel Andrade Díaz, quien tuvo el poder en sus manos y que tanto prometió cuando en su momento fue candidato a gobernador del estado y que no respetó las leyes cuando aquellas elecciones donde supuestamente triunfó fueron anuladas.
Hay calles y colonias que llevan el nombre de Manuel Andrade donde habita gente humilde; hay escuelas donde se formarán ciudadanos tabasqueños que conocerán la historia de su pueblo y por ende, de sus gobiernos y gobernantes; ¿qué puede ofrecer este político en su nueva faceta como diputado plurinominal en el Congreso del Estado? Seguramente intentará, con abrazos y apretones de mano, convencer a los ciudadanos que den su apoyo a su partido, el PRI, porque ellos tienen la experiencia y sí saben gobernar; una paradoja puesto que somos testigos de cómo el país se derrumba, Tabasco se desmorona ante la delincuencia que nos asola como herencia del pasado, de que nuestro estado ya no es más el mejor lugar para vivir como lo aseguraba Manuel Andrade Díaz.
No obstante sabemos que el PRI viene por la revancha y por ello el CEN de este partido ha designado al exgobernador como diputado local; desafortunadamente esta es una muestra del rencor político y lo padeceremos todos porque el objetivo de Manuel Andrade no será hacer propuestas e iniciativas que hagan crecer y ayuden a Tabasco salir del retraso donde los priistas lo sumieron; Andrade Días tiene la consigna de poner piedras en el camino del gobierno en turno y tratar de recuperar la gubernatura con mañas y mapacheos, que de eso sabe bien este personaje en cuestión, para el 2018. Manuel Andrade no es más que un cancerbero que cuidará los intereses del PRI y de los partidos que creados para estos fines, se aliarán como siempre. Son cómplices, no coaligados. El bienestar para los que más lo necesitan que ahora prometerá gestionar ante su jefe supremo Enrique Peña Nieto, será sólo un trampolín para escalar de nuevo al poder que tanto ansían recuperar en Tabasco. Aunque Tabasco sea el sangriento edén que nos heredaron Manuel Andrade Díaz y los gobiernos priistas.