POSTAL DE CRONOS
Los tramposos reclamos de Evaristo Hernández
El aumento de la inseguridad pública no es un hecho aislado como aseguraba Manuel Andrade Díaz cuando era gobernador en el estado de Tabasco; es un lastre que venimos soportando los mexicanos desde hace varios sexenios de gobiernos priistas y panistas. El candidato a la alcaldía del municipio de Centro, Evaristo Hernández Cruz ha declarado, a raíz de la ejecución del candidato a una regiduría en Huimanguillo, Héctor Cruz López, a manos de un comando armado, que la violencia enrarece el clima electoral y exige prontas estrategias de vigilancia para garantizar la tranquilidad y la seguridad de la ciudadanía en general. Pero como ahora son tiempos de jalar agua para sus molinos, los candidatos de los partidos aliados como el PRI, PAN, PVEM, PANAL y algunos nuevos partidos pro-peñanietistas que se esconden detrás de supuestas banderas humanistas y ciudadanas, acusan solamente al gobierno que encabeza Arturo Núñez por el recrudecimiento de la violencia en el estado; a Evaristo Hernández sólo se le ocurre decir que Tabasco es un pueblo sin ley, cuando la realidad es que México hace mucho tiempo que es un país sin Estado desbordado por la corrupción y los peores vicios que han violado las garantías individuales así como los derechos humanos de los ciudadanos en general.
Ese candidato priista que se dice apasionado por las familias del municipio de Centro no se atreve a reclamarle al Gobierno federal su falta de operatividad y combatir de fondo y no sólo de forma el grave problema de la inseguridad nacional, que por simple sentido común ha comenzado a repercutir en el estado de Tabasco. Y no se atreve a hacer directamente este reclamo pues porque no quiere perder la poca simpatía que aún le tienen las huestes priistas, pues es cauteloso algunas veces y no sería un suicida si hablara con la verdad y ponerse él mismo la soga al cuello si criticara la ineficiente labor de Enrique Peña Nieto en su combate al crimen organizado.
Evaristo Hernández Cruz menciona la palabra ´vandalismo´ al referirse a los hechos sangrientos en que falleció el aspirante priista a una regiduría en Huimanguillo; Hernández Cruz debe padecer miopía mental o algo por el estilo, pues el siniestro ocurrido no se llevó a cabo debido a un simple asalto a mano armada sino tiene la apariencia de un ajuste de cuentas o una afrenta a las autoridades federales y estatales. El asunto, desde la perspectiva que quiere ver Evaristo no es sólo de policías y ladrones. Es muy cierto que los delitos con arma blanca, los asaltos en la vía pública y casa habitación se dan a diario pero todo tiene su origen a que el crimen organizado se empeoró con la continuidad de la guerra que el Gobierno federal decidió mantener como estrategia de seguridad a partir del calderonismo.
Con este tipo de declaraciones el candidato priista a la presidencia municipal de Centro no busca más que congraciarse con los electores y simular que en verdad le preocupa la integridad de la ciudadanía; él ya fue alcalde y conoce demasiado bien dónde radica este serio dilema que enfrentamos a diario los tabasqueños; sabemos que su enemistad con el granierismo lo llevó a enfrentarse con el gobierno estatal de entonces pero no exigió el cese de la inseguridad puesto que a pesar de sus diferencias personales formaban y siguen formando parte del mismo rebaño. ¿O el supuesto atentado en su contra no se lo adjudicó a las órdenes de un marqués para calmarle los ánimos contra el gobierno de Andrés Granier Melo? O va a decir Evaristo Hernández que fue sólo una banda de ladrones que quería asaltarlo en plena calle, ¿cambiará su versión? Tiempos electorales, época de los paladines políticos que prometerán recuperar con su experiencia (por lo general poco recomendable) el paraíso perdido. Pan con lo mismo, pues los priistas que hoy aseguran trabajarán por lo que más queremos, son los culpables de la violencia que en la actualidad nos asedia a los mexicanos.