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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Rosalinda, Roberto, Federico, ¿quién gana, quién pierde?



Defiende Rosalinda López Hernández la elección de 1994, cuando Roberto Madrazo Pintado arrebató la gubernatura al entonces perredista Andrés Manuel López Obrador; al referirse a aquel año sostiene que no fue una elección tan sucia como la ocurrida el pasado 7 del presente y acusa además directamente al gobierno de Arturo Núñez de haber operado a favor de Gerardo Gaudiano Rovirosa para que éste ganara la alcaldía de Centro. Así, como lo lee: un Madrazo santificado por la conveniencia. ¿Qué dirá AMLO? Mucho cuidado habrá de tener Morena de no ser metido en el mismo costal que la alianza PRI-Verde; el legítimo reclamo de Octavio Romero deberá transitar por otras vías.
    Como vemos, el derroche de dinero de Manuel Velasco no le dio resultados favorables en Tabasco a López Hernández, y sí a algunos que se llevaron la estructura del PRI; las tarjetas Premium, los boletos de cine, los kits que contenían una boleta electoral donde señalaban a los ciudadanos cómo debían votar por el nuevo partido político de los Madrazo, los libros de ecología, los vales para el abasto de medicamento, las becas, la publicidad en radio y televisión así como la tapicería de espectaculares y propaganda engañosa no rindieron los frutos deseados a Rosalinda, a la cual se le viene encima la incertidumbre del desamparo político. No le queda más a la excandidata del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Acción Nacional (PAN), quien abandonó a la izquierda hace pocos meses que amenazar con montar una ´expo del fraude´.     Un Madrazo que apuesta al olvido.
    Pero a Rosalinda López Hernández se le olvida que a pesar de que el Partido Verde incurriera en varias irregularidades por las que los demás partidos pugnaron ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para que le quitara el registro, éste hizo caso omiso y continuó violando las leyes electorales a pesar de la veda que por ley debieron acatar todos los institutos políticos. Rosalinda no se resigna a la derrota que la propia ciudadanía le asestó por estar coludida con el clan de los Madrazo-Velasco y no le queda más que acusar al gobierno del estado como el principal culpable de su derrota.
    La excandidata de la alianza PVEM-PAN asegura tener pruebas, y ahora quiere utilizar el legítimo método de López Obrador para impugnar los resultados de la pasada elección para la alcaldía del municipio de Centro; sin embargo este papel de inconforme no le queda, pues sabe demasiado bien que la intromisión del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco y el gran despliegue publicitario son los verdaderos causantes de su derrota. Era obvio que el exceso de publicidad y las mentiras que en ella prometían no hicieron más que aumentar la suspicacia en la ciudadanía del municipio que ambicionaban gobernar. Rosalinda López Hernández ha llegado al ocaso de su éxito, como lo dijera Roberto Romero del Valle, consejero estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al contradecir los dichos de la ex-correligionaria de la izquierda tabasqueña al exponer un fraude electoral en su contra, pues dice que le echaron tierra a su triunfo y le robaron miles de boletas donde seguramente ella sería la virtual ganadora de la alcaldía de Centro; parece que también olvida la quejosa Rosalinda que ni con los más de 20,000 nuevos ciudadanos o fantasmas emigrados de los estados de Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Veracruz a nuestro estado les alcanzó para llevarse el triunfo ansiado a quienes apostaron al turismo electoral. Duro golpe para el gobernador chiapaneco, ya que los tabasqueños no se creyeron ese cuento de que el PVEM era una opción diferente a los partidos tradicionales como lo aseguraba Pico Madrazo en sus nauseabundos discursos; ¿cómo un hijo engendrado por el PRI va a ser diferente a su progenitor? Ni con todo el dinero que se desvía de las arcas del gobierno más pobre de la República mexicana consiguió Manuel Velasco extender sus dominios, sobre todo porque si Rosalinda se quedaba con la primera regiduría de la capital tabasqueña, le hubiera dado más fuerza a su partido en la región sureste y a sus ambiciones de obtener la presidencia de México en 2018. Seguramente aprovecharán su poder económico y las pantallas de TV Azteca y Televisa aunado a los faranduleros que les ayudan a tratar de convencer a los mexicanos de que el PVEM es un partido que sí cumple y de que sus legisladores son los más honrados y ejemplares de la clase política. Continuarán su bombardeo publicitario a favor del segundo Golden Boy salinista – madracista, no obstante Rosalinda López Hernández seguirá lamentando su traición a Andrés Manuel López Obrador al aliarse con Roberto Madrazo Pintado y haber abandonado las filas perredistas. Ahora los lobos se disfrazan de ovejas. A otro pastor con ese cuento.

 

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