Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Excesos de publicidad, mercadotecnia y el triunfo del abstencionismo electoral


El abstencionismo lo nutre una clase política cada vez menos confiable. O quizá sea el hartazgo con que el exceso de publicidad colma a la ciudadanía intentando convencer de que tal o cual partido político o candidato es la mejor opción para los votantes. Pero lo que sí es plausible es que la ciudadanía comienza a ser más analítica en cuanto al trabajo desempeñado por los servidores públicos de cualquier partido político. El nacimiento de las candidaturas independientes o de nuevos partidos políticos que ofrecen una mejor alternancia no obtuvo muy buenos resultados y son los focos rojos para esa clase que se ha enfrascado en el auto-desgaste político a base de excesos y abusos de poder.
    Los bajos porcentajes de votación en los comicios efectuados el pasado 7 de junio en el país es un indicativo de que se tienen que plantear otras alternativas por parte de los partidos políticos y los candidatos a puestos públicos, ya no se puede creer en el completo absolutismo de un partido político en estos tiempos en que la información y los medios de comunicación juegan un papel crucial en la toma de decisiones de los ciudadanos.
    Tal vez ese abstencionismo que se está acentuando cada vez más se deba a la actitud irresponsable con que varios actores políticos e incluso algunos gobernantes se enfrascan en las llamadas guerras sucias o las denostaciones de los candidatos contrarios. Algo de ello tiene que ver que en varios estados de la República mexicana, además del descontento social y la inseguridad sean también atenuantes para que el ciudadano decida no acudir a las urnas y demuestre una apatía irreductible hacia los políticos en general.
    A diferencia de las elecciones en 2012, cuando en Tabasco las gente demostró su cansancio hacia un sistema que se resiste aún a aceptar que tiene que reconsiderar su actuación ante la opinión pública con una participación un poco más allá del 73% en las urnas, esta ocasión optó por no ejercer su derecho a elegir a sus servidores públicos y dejó que una minoría decidiera y que además incentivara la sospecha de unas elecciones plagadas de irregularidades, aunque esto último no es algo extraordinario en nuestro país haya o no una gran afluencia de votantes.
    Los liderazgos políticos tendrán que analizar a fondo qué es lo que sigue para el 2018, si continuar imbuidos en las viejas prácticas corporativas o decidir verdaderamente por el camino democrático de elegir libremente sin influencias de ninguna índole en la conciencia ciudadana más que con el buen desempeño de los servidores públicos y una verdadera honestidad y transparencia dentro de la administración pública. El cansancio y la desconfianza de la gente hacia esta clase política que no se renueva han sido evidente en las elecciones intermedias. No se puede simular una realidad a base de la publicidad, aunque los árbitros electorales como el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) digan lo contrario, la apatía por participar en un proceso como el que se llevó a cabo el 7 de junio fue la verdadera triunfadora, acarreando, claro está con sus resultados y consecuencias que no son nada halagadoras en un país que se define republicano y demócrata. La publicidad y su mercadotecnia no son los mejores indicadores para ganar las elecciones.

 

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más