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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

El agandalle de los consjeros del IEPCT *Pésimo trabajo, altos salarios, bono de fatiga, cinismo y voracidad


Los funcionarios públicos son cuestionados por la ciudadanía y con mucha razón. Recordemos que el actual edil de Jalpa de Méndez junto con sus regidores se otorgó un sueldazo que causó serios estragos en el erario de ese municipio donde la obra pública luce por su ausencia o por la baja calidad en su realización. La opinión pública en general se manifestó en contra de esta decisión pero como suele suceder en nuestro país, no pasó a más.
    En el mismo contexto de los servidores públicos los consejeros electorales del Instituto Estatal de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT), liderados por la consejera presidenta Maday Merino, quienes ostentan un súper sueldo además de las prestaciones que ya perciben (135 mil pesos mensuales); no contentos con ello, ahora esperan y exigen el cobro de un bono por los trabajos realizados en las pasadas jornadas electorales. No quieren irse de vacaciones sin los nada despreciables cien mil pesos a los que asciende dicho pago. Esta actitud de parte de los servidores públicos es criticada con severidad no solo por la clase política en general sino también por los ciudadanos que observan el cinismo con que se desempeñan estos servidores públicos.Al parecer los consejeros del IEPCT no se dan cuenta de que su ineficiencia organizativa fue demasiado evidente en las elecciones del pasado mes donde fueron electos alcaldes, regidores y diputados; a causa de esa ineptitud y la dilación con que se dieron a conocer los resultados a casi dos semanas más tarde de la jornada del 7 de junio se creó un ambiente de incertidumbre. Ese ambiente fue proclive para que los candidatos perdedores quijotescamente argumentaran una elección de estado. Esto además del fracaso en el sistema del conteo de los votos y el resultado preliminar encargados a la empresa Smartmatic aquel día. Entonces a qué argumentan los consejeros la adjudicación de dicho bono. ¿Por qué los servidores públicos se empeñan en disminuir aún más la descalabrada credibilidad de las instituciones que fungen como árbitro en las jornadas electorales?
    Todo suelen convertirlo en río revuelto, donde no faltará un aprovechado consejero como David Cuba Herrera que busca los reflectores políticos al disentir del resto de sus compañeros al simular no querer dicho bono; ¿por qué no mejor convence a sus colegas de que en verdad no merecen cobrar los cien mil pesos debido a su mal desempeño en la organización de sus primeras elecciones? Pero qué se puede esperar de un tricolor de hueso colorado; vaya usted a saber qué ambiciones políticas se trae entre manos este personaje con suma experiencia en otras lides, excepto en su papel de consejero electoral. Con decir que es el “menos pior”. La gente también se pregunta cuáles son las labores de los consejeros del IEPCT culminada la jornada electoral; como todo burócrata asistirán a sus oficinas o sencillamente checarán tarjeta para irse a los cafés y socializar a lo grande gracias al presupuesto público; o matarán el tiempo en actividades de belleza personal o en el sano esparcimiento de jugar al solitario. ¿Cómo justifican el cuantioso salario de consejero electoral? ¿Por qué ahora exigen un bono que a fin de cuentas se merecían los funcionarios de menor rango por su titánica labor antes, durante y después de las elecciones del pasado 7 de junio? Como suele decirse en Tabasco, ´éstos no tienen llenadero´, no hacen más que demostrar que son los clásicos funcionarios públicos que se acostumbran al agandalle del poder que les confieren las leyes constitucionales pero con pésimos resultados en la democracia republicana. Ahora nos queda más claro que la pelea por este tipo de huesos no es por servir a su amado terruño sino de servirse del presupuesto a manos llenas a sabiendas de que las leyes los protegen. Una farsa más en el teatro de la política nacional y estatal; aun así les duelen los calificativos que la ciudadanía les dedica y las expresiones con que se refieren a ellos, las críticas y los cuestionamientos incisivos. Y como aquí no pasa nada, como dice el jalapaneco don Jorge Correa, los consejeros terminarán haciendo su santa voluntad.

 

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