POSTAL DE CRONOS
La increíble y antiética historia de las Juanitas tabasqueñas
Todos los partidos políticos eran conocedores de la ley de paridad de género mucho antes de designar candidatos a elección popular para las elecciones intermedias del pasado 7 de junio. Sin embargo, para priistas y perredistas sus cartas fuertes ya estaban decididas, sus piezas para la contienda no contemplaban la inclusión del género femenino en los puestos clave de la administración pública. Las mujeres que participaron o participarían son las que desde hace varios años están incluidas en la nómina de los distintos institutos políticos con cargos históricos: diputadas, senadoras, suplentes en algún cargo público, etc.
No obstante, dentro del PRI y el PRD, renuentes a cumplir con las leyes que sus mismos legisladores aprobaron y que entraron en función a través de los órganos electorales correspondientes no hicieron caso sino hasta el último momento, cuando se vieron arrinconados por el propio mandato constitucional en esa materia y con ese ingenio mexicano de improvisar cosas decidieron crear a sus ´Juanitas´ en la persona de las esposas de los candidatos desplazados de las candidaturas para las alcaldías y diputaciones por mandato de ley. Y las esposas aceptaron. No sabemos bajo qué acuerdos o condiciones. Aquí lo primordial era que sus partidos no perdieran la competencia electoral, sin importar cuál fuera el método para conseguir la victoria.
Los peones en el tablero de la ambición de poder político fueron las esposas de quienes como Tito Filigrana Castro, ahora exige, a pesar de que él no fue electo como presidente municipal en Jonuta, que este puesto le sea otorgado por supuestos acuerdos con la dirigencia de su instituto político. Ana Lilia Díaz es legalmente la alcaldesa de ese municipio. Algunos de esos peones se coronaron en el juego pero algunos jugadores como Filigrana Castro no quieren ser ahora el peón o el encargado del DIF municipal. Qué va a decir la gente.
La premura de las decisiones y las improvisaciones les cobrarán la factura a los partidos que decidieron esta vía para obtener el triunfo electoral. Resultan evidenciados ante la ciudadanía que contempla, como el caso de los reclamos de Tito Filigrana en Jonuta, la falta de ética y moral política para llegar al poder. Ojalá que a partir del 1 de enero de 2016 en el ruedo de la administración pública no resulten perjudicados los municipios de los cuales las ´Juanitas´ tomarán las riendas; de lo contrario, no sólo los partidos políticos saldrán más desacreditados sino que una vez más el pueblo será el perdedor y quien pague los platos rotos.
Lo que demuestra la gente como Titi Filigrana Castro es inmadurez política, falta de ética y civismo. Con este comportamiento de parte de los actores políticos no podemos exigirle peras al olmo de la educación pública aunque ya en sus papeles de presidentes, senadores o diputados se llenen la boca de autoelogios por haber aprobado una reforma educativa que como resultado se verá supuestamente plasmada en la calidad de los nuevos ciudadanos en las futuras generaciones; si diariamente atestiguamos esta falta de cultura hacia sus propias ideología y filosofía políticas, cómo cree la clase política que cambiarán las cosas en nuestro país y en nuestro estado, particularmente.
El caso de las ´Juanitas´ no es halagador ni ético en ningún sentido. Es tan sólo una prueba del juego sucio en la política, esa guerra que tanto se le reclamó a Felipe Calderón cuando se robó la Presidencia de la República sin importarle cómo ´haiga´ sido; es el mismo reclamo hacia el PRI y Enrique Peña Nieto por haber jugado sucio comprando el voto por medio de las tarjetas Monex y Soriana. ¿Hay algún líder o partido político en nuestro país al que debemos creer porque no suele usar estos métodos para llegar al poder? Quizá lo haya. Sin embargo el mal desempeño político y público traducidos en corrupción e impunidad es lo que ha lastimado profundamente a los ciudadanos y por esta razón cada día creen menos en los institutos políticos aunque se declaren los más demócratas o justos del mundo. Un ejemplo de lo anterior fue la nula confianza que los ciudadanos del municipio de Centro le tuvieron a la ´Juanita´ de la alianza PVEM-PAN: Rosalinda López Hernández, pues para nadie es un secreto que de haber ganado la alcaldía de la capital del estado, quien realmente hubiera gobernado habría sido nada más y nada menos que Roberto Madrazo Pintado.