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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

EL DUDOSO ARBITRAJE CONTRA EL JUEGO SUCIO


Un asunto de Piojos: el PVEM y la Selección Mexicana de Futbol

La recurrente imposición de multas al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por parte del Tribunal Electoral es un juego sucio en el que el árbitro le pone en la mesa la posibilidad del triunfo seguro. Si el Tribunal Electoral en verdad retomara su papel de juez impartidor de justicia el PVEM ya hubiera perdido su registro. Pero es evidente el consentimiento de los árbitros de que están buscando el momento adecuado para que el Partido Verde meta el penal decisivo: la transición de los ´golden boys´ en 2018.
    Y así como Andrés Guardado cobró un penal inexistente en el partido de la Copa de Oro entre México-Panamá, por supuesto que el ganador en el 2018 tomará posesión aunque por dentro sepa que hubo trampa avalada por el árbitro para ganar la contienda. Pero esto no es una visión profética o una adivinación con las cartas del Tarot. Ya hemos visto este juego sucio como un deja vu desde la caída del sistema en 1988 a favor de Carlos Salinas de Gortari pasando por el excepcional triunfo de Vicente Fox Quesada en el 2000, aunque por ahí se rumora que hubo un acuerdo entre el PRI-PAN para repetir el breve descanso en la dictadura de Porfirio Díaz para que su compadre Manuel González lo reemplazara en la presidencia de 1880 a 1884 con la condición de que en las elecciones siguientes le devolviera la estafeta hasta que estallara la Revolución Mexicana; y así al 2012 con el regreso del dinosaurio a la residencia oficial de Los Pinos en la persona del no muy querido Enrique Peña Nieto.
    El Partido Verde, fiel a las enseñanzas de su padre, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se la pasa pasándose las leyes por donde le da la sombra a su dirigente nacional, a Emilio González y al aspirante a la silla presidencial Manuel Velasco Coello. En el PVEM saben que quien tenga el oro en la mano es quien tiene la razón y manda; justo como lo ha demostrado el PRI  a lo largo de la historia de las contiendas electorales del país. El que tenga a los empresarios más poderosos de su lado es quien tendrá la ventaja y la seguridad del triunfo, entre ellos incluidos, claro está, los magnates de la televisión mexicana. Los demás participantes sólo le harán el juego pues al aceptar las condiciones de cómo se llevará acabo la disputa y quién será el árbitro que levante la mano del campeón, no habrá nada ilegal; aunque después se presenten las pruebas del complot y la evidencia de la truculencia ya no habrá reclamos que valgan. El argumento será: que se respete la decisión ciudadana. Y así se llevará a cabo la pilatesca lavada de manos.
    Esta película ya la hemos visto varias veces, pero al parecer los mexicanos no se cansan de ver repetidamente las escenas previsibles. No hay argumento válido que derroque esta esclavitud moderna. ¿Qué hacer con el arbitraje electoral mexicano? ¿Por qué esa permanencia de los vicios que no han hecho más que disparar la corrupción y la impunidad, que no han traído más que una crisis de inseguridad y el aumento de la miseria en nuestro país? Seguimos siendo testigos de la malevolencia de los partidos políticos tradicionales hacia el electorado y la simulación de ser un país democrático.
    La imagen de nuestro país está deteriorada en todo el mundo y los políticos no hacen más que encandilar el fuego que tenemos en contra nuestra; nuestro sistema político electoral ya se gastó, está en decadencia desde hace casi tres décadas. La toma de decisiones ha sido la equivocada y la situación en la que nos estamos los mexicanos es la más clara prueba de ello. El TRIFE decidió avalar en 2012 una elección plagada de irregularidades que dieron la ventaja al instituto político que triunfó y estamos pagando las consecuencias. Al Partido Verde Ecologista le encomendaron el estado de Chiapas y Manuel Velasco lo está sumiendo en la pobreza extrema; no le importa derrochar millones de devaluados pesos en publicitarse a él y a su partido político a lo largo y ancho del país con los recursos del erario del estado que supuestamente gobierna. Todo permitido primero por las autoridades electorales que no hacen más que simular con sanciones económicas al PVEM y por las leyes constitucionales que no hacen más que mantener a los malos gobernantes en el poder, sostenerlos y premiarlos en lugar de imponerles un castigo ejemplar por no cumplir con la verdadera doctrina de las leyes republicanas. Y no habrá un alcalde, gobernador o presidente de la República Mexicana que confiese como Andrés Guardado que ser honrado le pasó por un instante antes de cobrar un penalti que no era merecido, y que sin embargo cuando recordó que era un profesional, tuvo que cobrarlo.
   

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