POSTAL DE CRONOS
La deslealtad, el oportunismo y la visión charra
Es común oír que algunas personas expresen casi despectivamente que gente de otros lugares del país y el extranjero viene a Tabasco a hacer negocios y que además aquí se enriquece. Desde los años 50 del siglo XX con el boom petrolero al estado llegaron personas que provenían de Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Puebla, Chiapas, Campeche y el Distrito Federal, tan solo por mencionar algunas entidades del país. En cuanto al extranjero a Tabasco arribaron colombianos, argentinos, bolivianos, cubanos, brasileños, anglosajones americanos y europeos.
Todos ellos se han integrado a la dinámica socio-económica y educativa; han formado parte importante del desarrollo de nuestro estado. No obstante también hay tabasqueños de origen que han destacado en varias empresas y que han sido un pilar esencial en el engranaje que nos mueve y que aún sostiene el funcionamiento de nuestra sociedad. Pero si volvemos la mirada hacia aquellas voces que se encajan en la expresión de que lo que hay en Tabasco es sólo de los tabasqueños no vemos más que una mentalidad negativa que no ha aprendido a competir de manera leal para poder sobresalir en cualquiera de las ramas que mueven la economía en nuestro estado; es decir, suele llamarse a este tipo de personas ´charras´ que piensan que sólo ellas tienen el derecho a canonjías o respaldo directo a sus acciones porque su alcurnia lo merece todo. Grave y triste actitud es ésta.
Cuando surge este tipo de situaciones no se puede hablar más que de una actitud divisionista, reacia al trabajo en equipo y a la igualdad y lo peor: demuestra la incapacidad para sobresalir y desarrollarse por sus propios medios además del egoísmo que no hace más que dañar la imagen de los tabasqueños en general. Esta es una condición charra que evidencia también la deslealtad hacia la confianza otorgada por otras personas por la desmedida ambición de enriquecimiento y poder. ¿Cómo cree este tipo de gente que Tabasco avanzará con la negatividad que afecta a la colectividad social?
¿Por qué la cualidad charra se apodera de algunos tabasqueños que no saben reconocer que la gente que viene de fuera, con una visión diferente de hacer negocios o de actuar, nos ha beneficiado directa o indirectamente? ¿Por qué tanta petulancia? A Tabasco llegaron empresarios foráneos que han significado una gran derrama económica e inversiones millonarias, además de que han empleado a tabasqueños. Es decir, han beneficiado nuestra economía a través del dinamismo e inclusión en su manera de hacer negocios.
Por otra parte, es triste ver cómo hay gente que todavía cree que por su linaje o por pertenecer o haber pertenecido a tal o cual familia se merece todo, hasta el derecho de menospreciar a los demás; esto es, que los demás no tienen ningún derecho a crecer o desarrollarse en ningún sentido. Entendemos que es egoísmo, exceso de egocentrismo. Pero no sólo es evidente en la clase empresarial sino política, que es donde sobresale y se desborda la obsesión por el poder. El charrismo es análogo al machismo. Es una visión bastante limitada que no permite ver más allá de las narices de uno mismo y se piensa que las propuestas que llegan de fuera sólo sirven a los de fuera, que en nada benefician a los tabasqueños; aquello es como la reflexión tan pobre que reconoce que el gobierno granierista robó pero que el producto de ese saqueo se quedó en Tabasco.
Es peligroso que se continúe pensando así, puesto que se acepta que robar no es malo porque los que roban se quedan aquí. Si aceptamos esto no sería válido entonces reclamar a las autoridades que resuelvan el problema de la inseguridad, puesto que en el imaginario se reconoce lo ilícito como como una virtud positiva de conseguir las cosas.
Se tiene que ser responsable y a esa responsabilidad debe sumarse un cambio de actitud frente a las cosas positivas y tratar de buscar una solución a lo negativo. No es rechazando las ideas y las propuestas que vengan de fuera como resolveremos nuestras contrariedades; es decir, sea bienvenido todo aquello que sea propositivo y benéfico para Tabasco. Hagamos a un lado lo otro, lo que nos daña, y dentro de ello se encuentra el charrismo o machismo a lo Tito Filigrana, o a aquellos que con soga en mano hacen cabriolas y lazan a los ambulantes a medianoche y los arrastran desde sus lujosas camionetas a lo largo de las avenidas principales de Villahermosa. Esto es lo que tenemos que evitar si de verdad somos leales a Tabasco. Ahora sí que como dice la expresión popular para pedir silencio: “charros, charros”.