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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

El triste y oscuro retorno de Chucho Alí Dicen que viene por la venganza y una posible alianza PRI-PVEM


La reaparición de Chucho Alí en la escena política no es casual como él intenta que lo creamos. Busca la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Nos presenta un discurso conciliador que casi raya en la prédica religiosa. Sin embargo, viniendo de una persona con problemas de bipolaridad como la de este político perdedor no hay que confiar en lo mínimo, pues ya sabemos cómo se la gastan los políticos cuando quieren que la gente crea cuanto ellos dicen como si fuera una verdad irreductible.

    Después de la parálisis facial que le causó la derrota propinada por los tabasqueños en 2012 en las elecciones para gobernador de Tabasco reaparece con una perorata moderada. Hasta se parece al predicador Evaristo. Porque su derrota no la causaron sus supuestos enemigos políticos sino el hartazgo de la población en general ante el abuso de un priismo que confiaba que con el derroche de recursos económicos ganaría esas elecciones y se llevaría el carro completo. Sí se llevaron el carro, pero en su contra como le sucede a todo régimen gubernamental que no escucha y no resuelve las necesidades básicas de sus gobernados.
    Habla con un tono casi mesiánico, como si él fuera a salvar a Tabasco del embrollo en que ellos, los priistas metieron al estado. Como si gran parte los millones de pesos que desvió el gobierno granierista no se hubieran derrochado en la promoción del voto a su favor y de Enrique Peña Nieto. Chucho Alí no es más que un tomador de pelo, un timador. Él asegura que Tabasco está en terapia intensiva. Pues sí, pero ese estado de descomposición tiene su origen: Los malos gobiernos priistas. Además, con un discurso de simulación, dice no confrontar al gobierno de Arturo Núñez pero a la vez vocifera que ya se le dio el tiempo necesario para ver resultados; como si más de ochenta años de viciosa corrupción en el país y en nuestro estado se pudieran resanar en un trienio o en un sexenio. ¿Dónde está el sentido común de este supuesto nuevo priista moderado?
    Pero detrás de Chucho Alí hay alguien a quien él mismo se acercó en las elecciones intermedias del pasado mes de junio. Aprovechando la frustración y la maleabilidad de este político esquizofrénico está la perversidad y la habilidad de un ´animal político´. Si Chucho Alí llega a ser el líder del PRI tabasqueño, la estrategia sería impulsar una alianza entre el PRI-PVEM. Aunque esto no sería nada nuevo sabiendo que uno es tapadera del otro. No obstante con esto se simularía una apertura político-democrática que es la imagen que quiere promover Alí de la Torre. ¿Ya se olvidó que Alí pretendió venderle dos diputaciones al Verde y traicionar al tricolor?  
    No podemos creer en un Chucho Alí inclusivo que intenta acaparar la simpatía hasta del ente más desprotegido de la sociedad tabasqueña, eso es contrario a sus facciones físicas donde demuestra que todo lo que dice es de dientes para afuera: la supuesta aceptación en el retiro de la escena política por un poco más de tres años no es más que el ocultamiento de una frustración ante la derrota y el haber sido exhibido ante la opinión pública como un político más que sólo busca el poder para servirse a manos llenas como lo acostumbran en el partido al que intenta dirigir en Tabasco.
    ¿Hacia dónde se encamina el excandidato priista a la gubernatura de 2012? A la misma operación Juanita del caso Rosalinda López Hernández, a ser utilizado en beneficio no de los priistas y mucho menos de la gente común en Tabasco; pero sí a inflar las falsas expectativas que acostumbra vociferar el Partido Verde que busca quedarse con la Presidencia de la República en 2018. Son estrategias previsibles a las que se encamina Alí de la Torre; y si Erubiel Alonso Que hundió a su propio instituto político, el exalcalde del municipio de Centro terminará por sepultarlo. El acarreo de militantes priistas camaleonizándose en verdes continuará en los próximos años, sabemos que son la misma vaina con mañas heredadas del dinosaurio; los dueños del PVEM buscan posicionarse en la región sur-sureste y lo harán a como dé lugar: desde el PRI y pequeños institutos que servirán de paleros y personajes tan grises como Chucho Alí de la Torre que reaparece con una imagen que quiere transmitir serenidad pero que dentro oculta oscuros sentimientos de revancha y venganzas que intentará llevar acabo si las tácticas madracistas le dan resultados favorables.
    A otro chucho con ese hueso, diría la abuelita.

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