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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Los supuestos antipopulistas se muerden la lengua


 

Los políticos mexicanos, sobre todo los ultra-conservadores del Partido Acción Nacional (PAN) y los moralistas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) han comenzado a dirigir sus disparos (acostumbrados al crimen y al asesinato cometidos por el propio Estado) contra los sistemas de gobiernos de países sudamericanos y del Caribe como Venezuela y Cuba. Acusan a esos regímenes de populistas y culpan a sus gobernantes de ser los responsables de la crítica situación en la que se encuentran en la actualidad. Específicamente dirigen sus críticas contra la revolución del extinto Hugo Chávez, a quien desde hace algún tiempo han relacionado con Andrés Manuel López Obrador.
    ¿Pero acaso priistas y panistas no han sacado provecho del populismo que tanto critican y del que ahora acusan a López Obrador? Ahora resulta que quieren vincular al presidente venezolano, Nicolás Maduro con el político que causa sus pesadillas: AMLO. Acaso el reparto de recursos económicos en la compra del voto no es una manera de implementar el populismo para luego convertirse en un gobierno paternalista que reparte dádivas a un pueblo en lugar de originar las condiciones necesarias para que con trabajo se pueda combatir y revertir los efectos de una pobreza que ya desde la época porfirista se ha enquistado en la forma de vida de los mexicanos de un modo alarmante. ¿Acaso el programa México sin hambre no es una inversión del Estado mexicano para hacerse de clientes vitalicios y mantenerse así como supuestos gobiernos que se preocupan del bienestar social de la población más vulnerable en nuestro país?
    Los regímenes priistas y panistas se han alimentado del populismo, y continúan en esa tónica, sin embargo, ahora enfilan sus armas contra de su peor enemigo: el político tabasqueño López Obrador, y que mejor haciendo una analogía con el actual gobernante sudamericano por las posturas tan radicales de éste. México y Venezuela no son lo mismo. No obstante los políticos de la ultraderecha mexicana, comenzando por Ricardo Anaya, y Manlio Fabio Beltrones, el más recalcitrante de los moralistas socarrones intentarán deslindarse del populismo que sus partidos políticos y sus gobiernos han empleado para mantenerse en el poder.
    Estos personajes tiran la piedra y esconden la mano. Acostumbrados a las máscaras y a los disfraces, o sea, a la simulación y al engaño, ahora intentan proyectar otra imagen. Basta preguntarse desde hace cuántas décadas de promesas priistas, el país no ha avanzado ni con el aumento a los impuestos a través de reformas fiscales, con el rescate del sistema bancario y otras calamidades con las que siempre el pueblo ha cargado sobre sus espaldas. Carlos Salinas de Gortari auguró que con el tratado de libre comercio con las dos potencias del norte nuestro país saldría del subdesarrollo. Preguntémonos en qué nivel de desarrollo nos encontramos hoy en día con las profecías políticas más populistas de todos los tiempos.
    Ahí tenemos las promesas calderonistas de vivir bien, de Peña Nieto convirtiendo a México en un país de éxito. Lo que no le dicen al pueblo es que la clase política y los gobernantes necesitan gañanes que les mantengan su estatus y sus privilegios, que ese es el verdadero meollo de los políticos que buscan el poder a como dé lugar sin importar si se juega sucio, como lo está demostrando el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) con el que el gobierno priista tiene buenas relaciones y avisora buenos resultados electorales para el 18. ¿Cuál es el populismo que ahora rechazan?
    Felipe Calderón Hinojosa retomó programas que Andrés Manuel López Obrador propuso y llevó a cabo cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal; en verdad necesitaba de la popularidad para poder legitimar un gobierno que fue severamente cuestionado por las circunstancias electorales ya sabidas por los mexicanos. Los panistas necesitaron del populismo para poder mantenerse en el poder, aunque ya para el 2012 estaban tan desgastados que los mexicanos no se tragaron el cuento de que los panistas eran diferentes a los demás políticos. PRI, PAN, PVEM y ahora el perredismo chuchista nos ha demostrado lo contrario.
    Los mexicanos necesitamos urgentemente que haya fuentes de empleo, mejor educación, mejores salarios, mejores condiciones en nuestra calidad de vida. No necesitamos más de que los populistas nos avasallen con la compra de votos en tiempos electorales ni que nos vendan espejitos como las reformas emprendidas por el gobierno peñista que no han traído más que el aumento de desempleados, y por ende el incremento de la delincuencia. México no necesita de la popularidad televisiva de nuestros gobernantes, ahí tienen a Erubiel Ávila sintiéndose el segundo Peña Nieto en el Estado de México. Necesitamos mejores condiciones, oportunidades reales de crecimiento, pero no es con un refresco y una torta y con mochilas verdes como vamos a superar esta crisis centenaria que hasta hoy venimos arrastrando.
   

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