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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS

Premios a la impunidad y otras malas mañas de los políticos mexicanos


El tiempo va y viene y las cosas no cambian sino que empeoran, es decir, en nuestro país nada cambia para bien de la gran mayoría y la miseria avanza; continúa igual para quienes detentan el poder y así será por generaciones y degeneraciones de los políticos mexicanos. Lo único que avanza es la corrupción y la descomposición social de un México que aún espera que suceda un milagro que obre a favor de los justos y caiga un rayo divino que fulmine a los perversos.
    Vemos cómo el gobierno de Enrique Peña Nieto a través de sus reformas estructurales, nunca faltan términos rimbombantes en la política, nos está convirtiendo en el país más miserable del mundo; aunque la prensa oficialista y ciertos personajes se dediquen a maquillar estadísticas y supuestos resultados alentadores en estos tres años de desastre peñista, la realidad los desmiente. El poder adquisitivo de los republicanos y soberanos habitantes de nuestro país es cada vez más raquítico. Aunque abusen de los discursos optimistas y alentadores, la situación de los mexicanos es alarmante en todos los sentidos.
    Los políticos son cada vez más cínicos cuando tratan de apoyar al régimen priista y defender los intereses de su gobierno; son aliados naturales contra todo lo que se oponga al peñanietismo que no ofrece más que malos resultados y culpan a los principales opositores de ser los culpables de que México no avance a pesar de que ellos intentan transformar al país. Todo se mueve por los intereses políticos y económicos de unos cuantos que son los que realmente están detrás de un sistema que nos está acabando de enterrar; hoy no sabemos si Santa Anna fue peor para nuestro país o los priistas y sus compinches. Ya saldrá algún historiador de la talla de Enrique Krauze o un intelectual como Héctor Aguilar Camín que nos acusen de rojos e incendiarios.
    El gobierno priista de Enrique Peña Nieto no hace más que premiar a quienes le han demostrado lealtad: el dinosaurio juraba que había desaparecido entre las cenizas. El gobierno sigue navegando en el mar de las mentiras y Premia a Arturo Escobar como subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación a sabiendas de que al frente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) éste no demostró más que sus mejores cualidades en el juego sucio en las elecciones del pasado mes de junio. Cínicamente Peña Nieto hace caso omiso a los reclamos ciudadanos que la ciudadanía le hace y comienza a mover sus piezas hacia las elección es del próximo año y el 2018. Mientras más malos sea un personaje mejores galardones recibirá de parte de la clase política mexicana. El castigo de la justicia sólo será aplicable para aquellos que se atrevan a levantar la voz y se expresen en marchas y plantones y se les criminalice o se les elimine como a los normalistas de Ayotzinapa y a todos aquellos descontentos que desde la dictadura porfiriana ha venido acumulando la historia negra mexicana. Mueve sus piezas y mantiene otras como Miguel ángel Osorio Chong; rescata a personajes como Genaro García Luna convirtiéndolo en ministro de la suprema corte que se encargará de desaparecer todo indicio de trampa en lo que resta de su fallida administración. Simula sensibilidad y clama justicia en el caso de los mexicanos asesinados en Egipto y exige al gobierno de aquel país que se investigue y se castigue a los culpables por tal hecho, pero a los padres de los normalistas desaparecidos no hace más que darles vueltas con sus falsas retóricas sin aclarar qué sucedió realmente.
    Hasta el día de hoy no se ha resuelto qué pasó con los desaparecidos en Tlatelolco 68 a manos de las Guardias Blancas y Miguel Nassar Haro, quien por cierto, igual que Jesús Murillo Karam nunca fue juzgado ni sentenciado a ninguna pena por las instituciones que imparten la justicia mexicana. Tan modernos que somos según nuestros neoliberales y vivimos en un país donde la impunidad es el pan nuestro de cada día. Poder e impunidad, poder y corrupción, siguen siendo desafortunadamente rasgos con los que más nos identifican en otros países a los mexicanos. Ha de ser una moda de la que no podemos sacudirnos ante los ojos de los extranjeros. Tal vez, como decía Soto y Gama ante una convención donde asistió como representante de Emiliano Zapata, la culpable de nuestro carácter sea esa bandera donde un ave de rapiña devora al bíblico reptil rastrero valiéndonos el caso los pleonasmos. Y mientras tanto en México no pasa nada.
   

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