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La Verdad del Sureste

POSTAL DE CRONOS


Un mitómano en su futuro: los cuentos de Andrade
nLa supuesta popularidad del ex, su falso tabasqueñismo y su inocultable dinosuario

Como un mesías moderno Manuel Andrade Díaz, exgobernador de Tabasco, presume una supuesta popularidad montado en una motoneta en fotografías a través de Facebook o Twitter. Alardea de que es un gran conocedor de cada uno de los rincones del estado; con altos niveles de frivolidad intenta emplear expresiones chocas que resultan anacrónicas, y no deja de mencionar a la mano del muerto. Pero él mismo es el muerto, pues con todo sus alardes no se atreve a reconocer que la crisis de inseguridad y la descomposición social en general, llámese económica, educativa, sanitaria, ect, tienen un origen y la semilla comenzó a germinar desde el sexenio de Roberto Madrazo y con el gobierno de las Soluciones para Tabasco se enraizaron como el mal monte o el cornezuelo hasta los descabezamientos, los niños desmembrados en Tacotalpa, los asesinatos de la familia Fuentes Esperón y del conocido médico comalcalquense Rubén Padrón Magaña. Por supuesto que la lista es más extensa y que nos ha alcanzado hasta nuestros días. Enraizado el cáncer se ha extendido en todo el suelo tabasqueño. 
    No basta con haber nacido en esta tierra para vociferar a los cuatro vientos que se es orgullosamente tabasqueño como presume Manuel Andrade Díaz; hay gente que ha venido de otras regiones del país, incluso de otras partes del mundo y ha hecho por Tabasco más de lo que este decadente y pendenciero político intenta hacer creer por medio de la mentira publicitaria, a la que acostumbra desde que, desafortunadamente a través de la manipulación y el dinero, consiguió la gubernatura tabasqueña. No basta hacerse el terco y el chistoso como él lo hace, para intentar eludir las responsabilidades por las cuales hoy padecemos los males que a diario se publican en los medios de comunicación y que han hecho que la sociedad tenga que vivir hacinada dentro de sus hogares tras barrotes cual prisioneros voluntarios. Sin embargo es lógico, y los ciudadanos comunes hemos tenido que aceptar, que el cinismo con todo el sentido peyorativo de la palabra, sea la principal característica de esta casta de funcionarios tradicionalistas herederos de una burocracia iniciada por Plutarco Elías Calles y lo que hoy conocemos como Partido Revolucionario Institucional (PRI). Aunque la mentira esté comprobada ellos la convierten en una verdad irreductible a través de las instituciones. Esa mentira, por lo tanto, se habrá convertido en algo legal. De ahí ese autoelogio en el que basa Manuel Andrade Díaz su efectividad gubernamental al compararla con los tiempos que actualmente vivimos y por lo cual vilipendia la alternancia del régimen en Tabasco. En nada oculta su demagógica ideología pragmática. Toda su administración se caracterizó por resultados que a la fecha han demostrado una superficialidad estructural, para hacer rimbombante el asunto; si no hubiera sido de ese modo las instituciones gubernamentales no se habrían debilitado aún tras el mal gobierno granierista.
    Con esta actitud no vemos más que a un diputado que sólo actuará visceralmente en el Congreso local; un funcionario más que buscará acarrear beneficios partidistas con la bandera peñista. No vemos a un diputado comprometido a legislar a favor y en beneficio de la ciudadanía en general sino que obedecerá a líneas marcadas por el CEN del PRI encabezado por el capo Manlio Fabio Beltrones. ¿De qué nos sirve a los tabasqueños este tipo de funcionarios que en el discurso dicen una cosa y en la práctica hacen otra distinta? A éstos debemos la mayoría de los males que hoy padecemos. Tienen demasiada experiencia, como dice el maestro Octavio Paz, para controlar y manipular a las masas. A eso se han dedicado desde que se autonombraron como un partido surgido de la revolución.
    A eso se dedicará Manuel Andrade Díaz en la Cámara de Diputados local; sólo protegerá los intereses que convengan a su instituto político para las elecciones de 2018; ése es el objeto principal de su designación como legislador priista. Es por ello que el exgobernador Andrade Díaz quiere transmitir una imagen de popularidad, de aceptación y a la vez intenta demostrar su fuerza política a sus opositores de siempre incluido Andrés Manuel López Obrador. Simula ser un político moderado pero no es más que un provocador que a sus 50 años no le ha caído el veinte de que sus acciones no han acarreado más que una catástrofe para Tabasco. El engaño y la mentira terminan por destruirse a sí mismas y Manuel Andrade Díaz nos ha llevado entre las patas de su mal gobierno a todos, hasta sus correligionarios priistas.
    Si él hubiera sido en verdad un gobernante excepcional, la diferencia estaría en la fortaleza de un estado que no se doblega ante las situaciones más adversas; no obstante, no hizo más que contribuir a la bancarrota y al retroceso del que critica que en tres años no ha podido dar buenos resultados. Como si todos los males y vicios que asedian al pueblo tabasqueño no se hubieran fraguado durante más de ocho décadas de malos gobiernos.

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