POSTAL DE CRONOS
Las cortinas de humo de la tía Licha, desafueros, y petunias
El desafuero del magistrado electoral Jorge Montaño Ventura fue declarado como una cortina de humo por parte de la diputada del Partido Verde, la señora Esther Alicia Dagdug Lutzow. Acostumbrada dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a esas cortinas y ahora con su cortina de diputada independiente, cuando está visto que pertenece claramente al equipo de Federico Madrazo (PVEM), la tía Licha asegura que el proceso llevado a cabo en el Congreso local el pasado 15 de este mes sólo es un distractor dirigido hacia la ciudadanía para que ésta no se dé cuenta de los graves problemas de inseguridad que vivimos día con día en el estado de Tabasco. No podemos imaginar a un campesino que regresa exhausto después del mediodía, tras haber labrado la tierra, interesado en una sesión anunciada por los legisladores locales para atestiguar aunque fuera a través de la radio o la tele, porque seguramente que Facebook o Twitter aún no lo maneja, cómo concluiría el caso Montaño. Así como este campesino, los albañiles, carpinteros, costureras, cajeras, educadores y hasta los ingenieros civiles y demás grupos que constituyen la sociedad tabasqueña. Todos ellos junto con los políticos y funcionarios gubernamentales, y los ciudadanos en general, no podemos distraernos de la realidad que nos ocupa. Por lo tanto, la tía Licha sólo tiende las sabanitas de los intereses del PVEM, para no verse involucrada en el desafuero de quien tan útil le fuera a los priistas, colores que la tía lleva arraigados dentro de su corazoncito aunque ahora su sangre sea verde.
Otra que se abstuvo de votar en contra o a favor de este asunto fue la también coqueta partidista Verónica Pérez Rojas; con su bandera de luchadora social contra Pemex a favor de los indígenas chontales, sabe que los del verde y los del PRI le apagarán los ojitos para que se vaya definitivamente con cualquiera de ellos; ya sabrán cómo capitalizar su supuesto liderazgo. Aun así, lo único congruente que argumentó sobre este caso es que también se debe entablar un juicio político contra el todavía alcalde de Macuspana Víctor Manuel González Valerio y contra quienes haya que juzgar por no cumplir cabalmente con los compromisos adquiridos en campaña, independientemente del partido político al que pertenezcan. De ahí en adelante, la diputada Pérez Rojas no demuestra más que su frustración ante el deslucimiento que la acompaña después de haberse unido a los intereses del clan Madrazo-Velasco en junio pasado. En realidad, Verónica actúa como legisladora en contra de los intereses de los tabasqueños, pues el asunto de los recursos mal empleados en la compra del inmueble que albergaría al IEPCT es asunto que nos compete a todos y no al solo interés de la clase política. Ellos solitos se desenmascaran. Actúan de acuerdo a sus intereses personales y a los de la fracción política que les llegue al precio del poder. Habría que enjuiciarlos a todos.
El abogado Humberto Segovia García ya quiere ser protagonista al estilo del recién estrenado diputado Mario Llergo Laturniere. Quisiera polemizar y captar la atención de las cámaras y los micrófonos de los medios chocos; no obstante con el argumento de que su cliente, Jorge Montaño, no era responsable de andar cuidando qué se hacía o qué no con el nuevo inmueble del IEPCT, y que tampoco tenía conocimientos como ingeniero civil para saber cuál sería la vida útil del citado bien, no hace más que crear un ambiente de debilidad argumentativa en la defensa del ahora desaforado Montaño Ventura. Al exmagistrado electoral le tendrán que prestar esos abogados carísimos que sólo puede pagar (con nuestro dinero, claro) el exgobernador Granier Melo o José Sáiz Pineda, pues a Humberto Segovia García no se le nota inteligencia jurídica y mucho menos profesional para defender al presunto culpable. Por cierto, que Mario Llergo ya cumplió su sueño de ser reina por un día; a ver ahora qué se le ocurre en su nueva faceta como legislador. Ojalá no le regrese el furor por las petunias.