POSTAL DE CRONOS
Los sospechosismos y la corrupción reinan en las entrañas del PRI
Precisamente esa verticalidad, institucionalidad y disciplina que menciona Raymundo Rivapalcio en su artículo La revolución en el PRI es lo que ha terminado desgastándolo, porque no hay instituto político que se llame revolucionario cuando en su interior prevalecen las jerarquías piramidales que se anteponen a una verdadera democracia interna.
En Tabasco ya Miguel Ángel Valdivia de Dios asegura tener la venia del presidente del CEN Manlio Fabio Beltrones para que él sea el ungido para continuar a la cabeza del priismo choco. Por otra parte el exdiputado y excandidato a la alcaldía de Cárdenas Miguel Ángel Moheno Piñeira está armando los cuadros que puedan apuntalarlo en sus aspiraciones para rescatar al PRI del “sospechosismo“, herencia de Erubiel Alonso Que al llevar a cabo supuestos pactos con el Gobierno del Estado para que el priismo fuera relegado en las elecciones de 2015.
El diputado Manuel Andrade Díaz, casi recuperado de la derrota que sufrió como operador político el pasado 5 de junio en Quintana Roo, ha vaticinado que si la elección del nuevo dirigente la dejan en manos locales los priistas se van a dar con todo.
La derrota del PRI no fue a causa de la iniciativa populachera referente a los matrimonios igualitarios propuesta por Enrique Peña Nieto.
En Tabasco las élites deben estar más que conscientes de que el hartazgo hacia el cinismo granierista y sus guardarropas de lujo fueron los causantes de que el pueblo juzgara pertinente no más priismo en el poder, lo cual siempre se ha traducido en corrupción, abuso de poderes, falta de equidad, nepotismo, engaño, simulación, etcétera.
En efecto -como el exgobernador Andrade Díaz conoce bien el ADN priista- su suspechosismo sobre la elección de la nueva dirigencia estatal del tricolor se prevé ríspida ante la gran avalancha de aspirantes e intereses que hay de por medio rumbo al 2018. Seguramente la desbandada de cangrejos tricolores no se hará esperar pues hay varios personajes que sueñan con la dirigencia del PRI: Félix Eladio Sarracino, Nicolás Bellizia Aboaf, Mario Llergo Latourniere, Chucho Alí y los que se vayan sumando en adelante.
Todo priista sabe cuál es el origen de las derrotas que se ha cosechado, sin embargo prefieren el autoengaño y argumentan que sólo han sido las decisiones incorrectas de sus dirigentes, incluido el mismo Beltrones, que los acomodos tácticos no han sido los adecuados y que aun así el PRI continúa siendo el instituto más competitivo como aseguraba el presidente del CEN antes de la paliza que le dieron los electores el 5 de junio pasado.
No existe ninguna revolución interna en el PRI, sólo una revuelta que en Tabasco irá tornándose tempestuosa donde lloverán discursos demagógicos al por mayor. En el momento que se autocritiquen y resuelvan que es la corrupción de sus administraciones lo que ha ocasionado su derrumbe, entonces irán madurando y se lo pensarán dos veces antes de defender causas perdidas.