POSTAL DE CRONOS
La realidad derrumba el mito y las promesas de Enrique Peña Nieto
Verdaderos tiempos difíciles son los que estamos viviendo los mexicanos. Una crisis económica que se agrava apenas a la mitad del sexenio del gobierno priista representado por el presidente Enrique Peña Nieto y que nos arrastra a todos sin excepción alguna: los priistas que votan a cambio de una torta o aquellos que venden sus credenciales en tiempos electorales no se escapan a la penuria generada por la descomposición social en la que el mismo Estado nos ha hundido.
Al reciente anuncio del alza en el costo de la gasolina Magna a 13.40 Y Premium 14. 37 se ha sumado el aumento de un 8% al consumo de la energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y con todo ello se vendrá en cascada el alza de los productos correspondientes a la canasta básica, lo que hará más difícil aun la subsistencia del grueso de la población más pobre de esta República que es en realidad la mala copia de una monarquía. Las promesas de que no habría más gasolinazos -implementados desde el calderonato- anunciadas con bombo y platillos por el presidente Peña Nieto no se han cumplido. Tampoco la fantasía televisiva de que a raíz de las reformas estructurales como la energética, lograrían reducir el costo de la energía eléctrica. Vivimos en un México donde la mentira se ha institucionalizado y por lo tanto es irrebatible.
¿Qué nos dejarán de aquel grandioso país y que ahora la clase política y gobernante han convertido en sinónimo de corrupción ante los ojos del mundo entero? Los incrementos puestos en marcha ocasionarán por supuesto el descontento ciudadano, pero algo más grave como la inseguridad también tendrá un repunte, ésta se incrementará a medida que sea insuficiente el poder adquisitivo para el sustento de las familias, la falta de oportunidades a causa del desempleo y las nulas condiciones que este gobierno ha implementado para que el país no dependa de las ventas petroleras o se invierta en una economía diferente a esta industria.
Veremos cómo reacciona la clase política ante el reclamo ciudadano pues con seguridad habrá inconformidad contra los primeros por esa falta de capacidad y compromiso para legislar a favor de estrategias que generen las posibilidades de que el país experimente un verdadero crecimiento. Las políticas en materia económica aplicadas por este gobierno son tan ubicuas que sus integrantes se pierden en su propio discurso y terminan por contradecirse, la realidad es algo que no puede taparse a base de publicidad: el estallido de los conflictos sociales parece algo tan cercano pero el Estado no los acepta y se empeña en hacernos creer que México es un país con muchas fortalezas. La adversidad ha rebasado al Estado Mexicano, la espotización del presidente Peña Nieto no detendrá la carestía que enfrentará la población, aumentará el número de pobres en el país, la publicidad engañosa será cuestionada por una sociedad cada vez más despierta y crítica. El tempo se ha agotado para el priismo nacional y sus gobiernos, pero también es un aviso muy oportuno para las clase política en general, los tiempos cambian.