POSTAL DE CRONOS
Los fantasmas del poder y su terror por la democracia
A doce años de distancia de aquel 2006 en que el miedo fue la premisa de la campaña del panista Felipe Calderón y que realmente fue un régimen sangriento hasta los días que corren, hoy conocemos los nombres y los rostros de algunos de los fantasmas que conformaron el bloque empresarial que se benefició con la derrota del entonces abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Andrés Manuel López Obrador.
Esos fantasmas que en 2012 sin duda fueron aliviados por el regreso del Partido Revolucionario Institucional /PRI) a Los Pinos y que en estas elecciones a efectuarse el próximo 1 de julio presionan al jefe del ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto para que se pronuncie a favor de la coalición Por México al Frente, encabezada por Ricardo Anaya Cortés, quien está rezagado en la intención del voto a casi 20 puntos de distancia de, morenista López Obrador, pero arriba de José Antonio Meade Kuribeña, el alfil del grupo de Luis Videgaray Caso.
En un artículo de la revista Proceso (3 de junio, número 2170), se puntualiza la intención de los magnates mexicanos como Claudio X González, Germán Larrea Mota Velasco, Alberto Bailleres, Eduardo Tricio Haro y Alejandro Ramírez Magaña, pertenecientes al Consejo Mexicano de Negocios (CMN), de descarrilar las posibilidades de que AMLO resulte electo como Presidente de México con la advertencia de los riesgos del populismo y el autoritarismo en cartas a sus trabajadores para que “razonen su voto”, desplegados periodísticos y en videos difundidos a través de las redes sociales.
Seguros de que el poder económico puede inclinar la balanza a favor de su candidato favorito, Ricardo Anaya, este grupo de empresarios ya soltó sus tigres en una encarnizada campaña de desaliento más que de miedo hacia los electores. Si dos sexenios de sangre y crisis económica no han doblegado los negocios y las ganancias millonarias de estos magnates, es lógico que deseen la continuidad de un régimen que los ha beneficiado y por ello temen al arribo del peligro a sus intereses en la persona de Andrés Manuel López Obrador.
Están alarmados, pero no por lo que convenga al país, no por mejorar la deficiente educación que ha empeorado desde hace más de tres décadas y que ninguna reforma educativa ha mejorado, lo cual también se refleja en la infame calidad de vida que la gran mayoría de mexicanos padecemos. Les interesa que el país no crezca y mantenga un crecimiento anual de apenas un 2%, ¿les conviene la mediocridad en la que nos encontramos comparados con otros países latinoamericanos para los cuales México dejó de ser un gran referente económico? ¿Serán los trabajadores de los hombres más poderosos del país los mejores pagados y los que tengan las prestaciones laborales más justas de acuerdo a sus derechos?
En un país como el nuestro donde la desigualdad económica y la pobreza aumentan cada sexenio a pesar de los ambiciosos programas sociales y asistencialistas que no han hecho más que viciar la producción interna, y que nos han orillado a la vil dependencia al consumir mercancías del sector primario de otros países como Estados Unidos, es contradictorio que los integrantes del CNM lancen sus dardos comparando la situación venezolana con el régimen que propone López Obrador para México.
Sin embargo no es nueva esta situación en nuestro país, los poderes económicos y políticos han avasallado en su gran mayoría los derechos laborales de los mexicanos, han sido una dictadura silenciosa, escurridiza y es por ello que los empresarios que han salido del anonimato se pronuncian ahora por un país próspero y que temen que las reformas estructurales efectuadas por el gobierno peñanietista estén amenazadas por el candidato morenista.
Como los latifundistas del porfiriato, creen que los mexicanos les deben el tener un empleo y sienten el derecho de mantener una tienda de raya que no les permita crecer en ningún sentido y mucho menos que se abran mejores oportunidades para mejorar la calidad de vida a través de una educación adecuada.
A eso se debe el temor del CMN, por esta razón hablan del populismo de gobiernos como los de Luis Echeverría y José López Portillo, sin olvidar que los regímenes posteriores a los que mencionan hasta el que está a menos de seis meses de concluir han alentado el populismo que aumenta la clientela electoral a la que ahora desean concientizar por medio de amenazas y el horror a un México más reflexivo y despierto.