En el municipio de Tacotalpa, Tabasco, como en todo el territorio nacional, el antorchismo está constituido por hombres y mujeres de los estratos sociales más pobres y olvidados de ese municipio, y su lucha social enarbola, por tanto, las mismas banderas que en el resto del país: vivienda, salud, educación, fuentes de empleo, apoyo a los productores directos del campo y la ciudad; servicios básicos como agua, luz, drenaje, calles; un medio ambiente sano y limpio; instalaciones culturales y deportivas; seguridad social y garantías para la vida y la integridad de las familias, las personas y su escaso patrimonio, entre otras similares.
Los antorchistas de Tacotalpa, que poco a poco van recibiendo educación de sus dirigentes, saben muy bien que sus demandas no son ningún abuso de la “bondad” de las autoridades, ni mucho menos un delito por el que deban ser criticados o sancionados por nadie, sino un reclamo legítimo de derechos que se hallan claramente formulados y garantizados por la Constitución del país y leyes derivadas; que, por tanto, quienes están fuera de la ley, es decir, los verdaderos delincuentes, son quienes se niegan a atender y resolver sus peticiones, pues con ello desacatan abierta y descaradamente las disposiciones legales en vigor. Saben también que sus peticiones no pueden ser vistas como si fueran dádivas que dependen únicamente de la “buena voluntad” y de la filantropía de los gobernantes; que a ellos, por tanto, no se les puede tratar como a un mendigo flojo y atenido que sólo sabe tender la mano para implorar “una limosna por el amor de Dios”; que, por el contrario, lo que reclaman lo han pagado, y pagado muy bien y por adelantado, con el trabajo productivo que aportan a la nación y con los impuestos directos e indirectos con que contribuyen al erario municipal, estatal y nacional. Y saben también, por último, que el sueldo mismo, las comodidades y hasta los lujos y excesos de los funcionarios, también los pagan ellos, y también por adelantado. De allí la “terquedad” y “empecinamiento” con que sostienen sus banderas de lucha.
Pues bien, como decía, los antorchistas tacotalpenses vienen librando, desde hace ya más de un año, una lucha abnegada por conquistar mejores condiciones de vida para ellos y sus familias; pero han buscado siempre lograrlo mediante el diálogo y la negociación razonados y razonables, respetando la normatividad y a los funcionarios encargados de aplicarla; rehuyendo, hasta donde es posible, los gritos, los sombrerazos y las protestas públicas; aguantando a pie firme, más de una vez, la soberbia, la prepotencia y las humillaciones con que suelen responderles los funcionarios. Y, como en todos lados, el antorchismo de ese municipio serrano, ha venido creciendo y consolidándose con estos procedimientos y a pesar de este difícil, tortuoso y engañoso camino, que a veces parece fácil, llano y prometedor, y a veces, las más, un desfiladero lleno de peligros.
Un caso típico es el actual presidente del municipio en mención. Tanto en su campaña como en sus primeros pronunciamientos ya como presidente, Alterio Ramos Pérez Pérez sembró en mucha gente la esperanza de que, por fin, había llegado un político buen conocedor de su pueblo, sensible a las carencias de las mayorías empobrecidas, consciente de la difícil coyuntura municipal y estatal. Se esperaba una bocanada de aire fresco que se tradujera en comprensión, sabiduría política, diálogo constructivo, voluntad firme para barrer los vicios del pasado, inmediato y remoto, y hechos contantes y sonantes para todos, pero en especial, para quienes han carecido de lo elemental para tener una mejor calidad de vida. Han pasado ya dos años y 5 meses del gobierno que encabeza Alterio Ramos Pérez Pérez y las bellas esperanzas se ha vuelto humo. En lo que respecta a los antorchistas, también ellos presentaron en tiempo y forma su pliego de demandas depurado, priorizado y reducido al mínimo, con la ilusión de que fuera resuelto sin retrasos ni objeciones; y también aquí la esperanza se ha evaporado al choque con una realidad que les muestra una cara dura y amenazante. Ninguna demanda significativa ha sido resuelta, ninguna gestión ha prosperado, ningún diálogo ha sido posible. Todo (argumentos, cifras, indicadores de pobreza) se estrella contra el muro de sordera y prepotencia del gobierno de Alterio Ramos Pero lo que vino a provocar un amenazante salto cualitativo al problema es, ¡asómbrese usted! Que varios jefes de sectores, cansados de las mentiras de los funcionarios del ayuntamiento, se hayan organizado en antorcha y decidido encabezar a sus pueblos en la primera marcha hecha el pasado 16 de abril hacia el ayuntamiento, exigiendo al edil que se cumplan sus demandas, de las cuales se ha demostrado, su absoluta necesidad y racionalidad, además, de que fueron compromisos de campaña de Arterio Ramos Pérez Pérez. Esto, le ha puesto los pelos de punta al señor Presidente Municipal, a su Secretario del ayuntamiento y a su jefe de la policía, que, con argumentos que avergonzarían a un palurdo cualquiera, le niegan todo tipo de apoyo. Los antorchistas, obviamente, rechazan los “argumentos” oficiales; ven en ellos el colmo del autoritarismo, la marginación y la discriminación reaccionaria, que niega a sus familias el derecho a vivir en mejores condiciones. Por eso, se han lanzado a la calle a exigir justicia y solución a sus demandas.
El próximo 6 de mayo, con un contingente de campesinos, mayor al del 16 de abril, acudirá en marcha pacífica ante el palacio municipal, porque la única respuesta de Alterio Ramos es la conocida, manoseada y desgastada maniobra de amenaza a los jefes de sectores, intimidación a los campesinos, uso de la fuerza pública para someter a la gente y calumniar e infamar a los dirigentes antorchistas y, últimamente, para lanzar amenazas en su contra.
En este último tenor, las dirigencias antorchistas local y nacional han recibido informes de buena fuente en el sentido de que el presidente municipal prepara “un cuatro” a los activistas antorchistas de aquel municipio, al Profesor Santiago Vera Hernández, al Ing. Sebastián Nava Ramos y a la Lic. Dulce María Ramírez Iza para mandarlo a la cárcel por un buen tiempo. Los activistas en mención son gente honesta, limpia y trabajadora. De modo que su encarcelamiento o cualquier acto en contra de sus personas, será un feroz e inexcusable agravio a todo el Antorchismo Nacional, que responderá en tal caso con todo lo que esté a su alcance y según lo indiquen las circunstancias
Y termino con una breve cita de Confucio, el gran pensador chino, que aconsejaba: “El poder debe utilizarse de manera que evite la indignación del pueblo y contribuya a consolidar la autoridad del monarca. Cuando logres el afecto del pueblo, lograrás también poder; pero si pierdes aquél, también perderás éste”. Y agrega: “Cuando un soberano virtuoso domina los corazones, domina también el país”. Que conste.
Ing. Daniel Osorio García
Dirigente estatal del Movimiento Antorchista en Tabasco